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Crisis migratoria: ¿Por qué Turquía no detiene a los inmigrantes?

El corresponsal de euronews en Turquía, Bora Bayraktar, ha estado en la costa turca para averiguar por qué las autoridades del país no hacen más para

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Crisis migratoria: ¿Por qué Turquía no detiene a los inmigrantes?

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El corresponsal de euronews en Turquía, Bora Bayraktar, ha estado en la costa turca para averiguar por qué las autoridades del país no hacen más para impedir que los refugiados sirios crucen el Egéo para alcanzar la costa griega.

De pueblo costero a puerta de entrada en Europa

Behramkale-Assos es un imán para los turistas. El recorrido por este pueblo costero legendario pasa por una parada obligada para hacerse fotos entre las columnas de las ruinas del templo de Atenea, en la cima de la colina con vistas a la isla griega de Lesbos.

En la orilla hay sólo 22 edificios, en su mayoría hoteles y restaurantes. Pero el panorama ha cambiado considerablemente en los últimos meses: para los refugiados que han huído de Siria, el largo viaje hacia Europa occidental comienza en las calas de esta localidad.

Huída diurna Para nuestro corresponsal, uno de los aspectos más reveladores de la historia fue ver los refugiados embarcándose en pateras a plena luz del día y desde diferentes puntos.

¿Por qué los refugiados no se quedan en Turquía? Los refugiados se esconden en los olivares alrededor de las rocas y esperan allí su turno para subir a una de las muchas lanchas que zarpan a diario. No son visibles desde el mar, y llegar a su escondite a pie es toda una proeza. La presencia policial en Behramkale-Assos es mínima. Funcionarios locales tratan día a día los incidentes como accidentes de tráfico, robos menores y similares. Aunque con la crisis tropas adicionales han sido enviadas a la zona, hoy por hoy el PKK sigue siendo la principal preocupación nacional en materia de seguridad.

Pero hay otra razón que justifica la inacción turca, y es una de peso: la legislación turca. La ley turca estipula que los refugiados registrados pueden viajar libremente dentro del país y las autoridades no tienen derecho a decirles a dónde ir o dónde alojarse. El Gobierno tiene la intención de abordar el problema y cambiar las reglas, pero la oposición considera que adaptar lal leyes restringiría los derechos humanos.

Una vez que los refugiados se han echado a la mar, detenerlos es tan difícil como arriesgado. Hay columnas de lanchas que zarpan desde distintos puntos y navegan al mismo tiempo. En ocasiones hay hasta 40 embarcaciones en el mismo perímetro. Todas ese mueven rápido y la mayoría no se detienen cuando los guardacostas les dan el alto.

En un principio había tres barcos de la guardia costera desplegados para luchar contra el contrabando, hacer frente a la contaminación causada por los buques en tránsito y otras misiones rutinarias.
Tras estallar la crisis migratoria, el Gobierno envió barcos adicionales. Actualmente diez patrulleras surcan la zona Küçükkuyu.

Su modus operandi es casi siempre el mismo. Cada vez que detienen un bote con refugiados, tardan al menos una hora en obligarles a subir a bordo y depositarles en el puerto. Pero mientras unos formalizan su situación, muchos más consiguen llegar a Grecia.

Los agentes turcos se muestran cautelosos a la hora de detener las embarcaciones sobrecargadas por miedo a que vuelquen. Muchos de los pasajeros son niños y adultos que no saben nadar.

Turquía no detiene a los refugiados Otro problema es que los refugiados nunca se dan por vencidos. Una vez que las autoridades les retienen para registrarles, pueden partir libremente. Si no llevan pasaporte, Turquía no puede arrestarles ya que no se puede establecer su identidad.

La cosa cambia si tienen papeles. En ocasiones les deportan, pero las autoridades turcas están desbordadas. Ankara asegura que ha destinado desde 2012 más de 5.000 mil millones de dólares para recibir en buenas condiciones a los refugiados.

¿Por qué quieren ir a Europa? El número de refugiados que han puesto rumbo a Europa se ha disparado este verano debido a la drástica reducción de los precios del viaje. El año pasado, los traficantes cobraban de 10.000 a 12.000 dólares por persona, mientras que ahora les piden 1.250 dólares.

Pero además, los rumores y noticias engañosas sobre la situación en Europa se han propagado con rapidez, y en pleno periplo pocos tienen acceso fiable a la información. Nuestro corresponsal lo comprobó de primera mano cuando tuvo que informar a un refugiado que las fronteras en Europa se cerraban unas tras otras.

Si hay algo en lo que todo el mundo está de acuerdo es en que sólo la solución del conflicto en Siria pondría punto final a las huídas masivas. Hasta entonces, los que huyen de la guerra seguirán intentando escapar y hay poco que las autoridades turcas puedan hacer al respecto.