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Masika deja huérfanas a las mujeres congoleñas

La malaria se ha llevado a una luchadora infatigable por los derechos de las víctimas de la violencia sexual

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Masika deja huérfanas a las mujeres congoleñas

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“Cuando me restablecí de mis heridas, juré trabajar por la causa de las mujeres, presté juramento ante ellas, y me comprometí a hacerlo hasta el día de mi muerte”.

Rebecca Masika Katsuva, activista congoleña por los derechos humanos de las mujeres, murió el pasado día 2 en la ciudad de Minova, provincia de Sur Kivu, a causa de complicaciones derivadas de la malaria.

(#Mamasika volvió esta tarde a la tierra de nuestros antepasados. Descanse en libertad)

Ha muerto una heroína. Diversas ONG y la ONU le han rendido homenaje.

(“Fue una heroína cuyo trabajo seguirá inspirándonos”, dijo Zainab Hawa Bangura, representante especial de la ONU encargada de la violencia sexual durante los conflictos)

(Muy tristes al enterarnos de la muerte de #Mamasika. Por favor recuérndenla a ella y a todos los supervivientes de la violencia sexual)

Foto: Femme au Fone, RDCongo 2015

Masika cumplió con la promesa hecha a las mujeres, y convirtió su vida en una lucha incansable contra la impunidad en la que quedan los crímenes sexuales que se cometen en el este de la República Democrática del Congo (RDC).

A punto de cumplir 50 años, esta mujer fue víctima de los conflictos armados de la región, perdió a parte de su familia y fue violada repetidas veces, aunque los responsables nunca fueron detenidos. Consciente de lo que supone para una mujer vivir la experiencia de la violación, el rechazo de la comunidad y la familia y, también, el abandono institucional, Masika acompañó a decenas de mujeres víctimas de violación. Las recibía en su casa de Minova, que había convertido en centro de acogida, y buscaba financiación para que tuvieran acceso a tratamientos médicos, psicológicos y acompañamiento legal.

En 2010, fue galardonada con el Premio Ginetta Sagan de Amnistía Internacional Estados Unidos.

Foto: Femme au Fone, RDCongo 2015

El caso Minova

La ciudad de Masika Katsuva, Minova, está situada en un cruce de carreteras que une las dos provincias más violentas de la RDC: Norte Kivu y Sur Kivu. Minova es un crisol de distintas etnias, de miles de desplazados que han ido llegando durante las diferentes guerras del Congo y que viven en condiciones de extrema pobreza. Lugar de tráfico de armas y minerales, lugar de paso de rebeliones, soldados del Ejército y también de la misión de paz de la ONU, la MONUSCO.

En noviembre de 2012, el Ejército congoleño huyó de la ciudad de Goma, capital de Norte Kivu, vencido por la rebelión del movimiento 23 de Mayo (M23). Humillados, en la desbandada, los soldados y oficiales llegaron a Minova y durante días saquearon y violaron de forma masiva a mujeres y niñas. La comunidad internacional, presente en la ciudad, denunció lo ocurrido y las autoridades de Kinshasa prometieron un juicio ejemplar a los responsables de esos crímenes. Empezó entonces un largo proceso de investigaciones y declaraciones. Masika Katsuva acompañó a muchas mujeres, confiando en que se haría justicia. El juicio de Minova se celebró en 2013 bajo los focos de los medios de comunicación internacionales. Pese a los numerosos testimonios recogidos por las organizaciones que acompañaban a las víctimas, más de 1.000 en algunos casos, solo dos soldados sin rango fueron inculpados por violación. Ningún alto rango fue acusado como responsable en la cadena de mando.

(¡Muy triste! Sí, Masika fue un heroína. Tuvimos el privilegio de retratarla; permítanme compartirlo como homenaje)

Una vez más, las violaciones en la RDC llenaban portadas de prensa pero no obtenían justicia. “Cuando escuché el veredicto sentí una enorme decepción. Sobre todo porque en ese instante comprendí que no hay justicia en mi país”, afirmaba Masika Katsuva al saber el veredicto final.

En 2015, la organización LolaMora Producciones y Femme au Fone realizaron este video.

En él, Rebecca Masika Katsuva pedía la reapertura del caso, justicia para los crímenes sexuales y reparación para las mujeres que, alojadas en su casa, vivían de forma muy modesta y con traumas no superados.

Con su muerte se ha apagado una valiente voz en la República Democrática del Congo ¿Qué pasará ahora que Masika Katsuva no está con las mujeres? ¿Quién se acuerda de las mujeres de Minova?

Foto: Femme au Fone, RDCongo 2015