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Hungría: 32.000 euros a las parejas que tengan tres hijos

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Hungría: 32.000 euros a las parejas que tengan tres hijos

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Las aulas de la escuela de Öttömös están amenazadas. Estamos en pleno mundo rural húngaro. Hay un descenso brutal de la población. Y a menos niños … menos alumnos. En esta clase se juntan grupos divididos por edad. Marta, una de las profesoras de Infantil da clase a niños de primero y tercero juntos. Para mantener abierta la escuela Öttömös intervino la Iglesia Católica.

En los años sesenta, el pueblo tenía mil cuatrocientos vecinos, hoy son tan solo la mitad. El alcalde nos invita a compartir unos bollos rellenos de mermelada de ciruela con los niños de Öttömös. En 2005, comían en el colegio 104 niños. Hoy poco más de cincuenta van a la misma escuela.

István Dobó, alcalde de la localidad mira hacia atrás: “Me gustaría contarles un recuerdo personal de mi infancia. Hace veinte años, cuando yo iba al colegio, cada clase tenía siempre más de diez alumnos, pero hoy en día, el promedio por lo general es de tan sólo seis o siete niños por clase. De hecho hay incluso un grupo con tan sólo tres niños y otro grupo por edad cancelado ya porque no hay ningún niño en absoluto”.

Y esto va a peor. Once alumnos se van este curso y solo tres se matricularán en Infantil.

La profesora Emese Ördögné Illés también está a cargo de una clase con mezcla de edades. Enseña al mismo tiempo a segundo y a cuarto de primaria. ¿Cómo se las arregla para manejar esta diversidad de edades?

“La gran ventaja es que los niños se acostumbran a aprender por su cuenta. En clases de la misma edad reciben apoyo directo. Aquí prevalece el aprendizaje autónomo. Conmigo están dispuestos a aprender por su cuenta desde muy pronto”.

Los jóvenes se van de Hungría. Las parejas no tienen hijos. La Hungría rural se queda sin gente. ¿Cómo revertir esta tendencia? ¿Más trabajo, mejores sueldos, más prestaciones sociales?

Los primeros beneficiados

En Szeged, en el sur de Hungría, vamos a ver a la familia Guta: clase trabajadora con bajos ingresos, dos hijos, el padre,mecánico en el Ejército; la madre, administrativa en la Universidad. Son de los primeros en recibir un nuevo programa de apoyo a la familia del gobierno.

Diez millones de florines son unos 32.000 euros. El nivel medio de ingresos en Hungría es de 800 euros mensuales. En proporción es una cifra importante. Pero sólo las familias que compren un nuevo piso o vayan a construirlo tienen derecho a esta subvención. Los Guta viven en un piso de sesenta metros cuadrados. Más que insuficiente si tienen un tercer hijo. Para conseguir algo más de dinero Gabor se presentó voluntario a misiones en Afganistán. Finalmente se acogieron al plan del gobierno húngaro para incentivar la natalidad.

La madre, Erzsébet Gutáné, Nagy explica: “Nuestro sueño es tener una casa propia con jardin. Nuestro otro sueño es tener un tercer hijo. El nuevo plan de apoyo familiar nos permite convertir nuestro sueño en realidad y poder tener un tercer hijo.”

La política de natalidad del gobierno húngaro"

El programa de natalidad del Gobierno húngaro es sencilla: si se comprometen a tener hijos, son subsidiados. Las parejas que aseguren que tendrán hijos deberán estar casadas. Tendrán cuatro años para cumplir con su compromiso de tener un hijo, ocho años para tener el segundo y diez para el tercero.

Hay varias condiciones recibir el dinero: la pareja tendrá que comprar la casa por sus propios medios, también deberá tener trabajo y haber cotizado a la Seguridad Social durante un largo periodo.

La política familiar, que incluye a las guarderías como prestación, es uno de los principales pilares del gobernante partido conservador y nacionalista Unión Cívica Húngara, refractario a la inmigración. Presupuesta mil millones de euros para las familias al año. La ayuda a la vivienda tiene un presupuesto anual de quinientos millones de euros.

Ayuda para la vuelta al trabajo de los padres en Hungría“: http://europa.eu/epic/countries/hungary/index_en.htm”

Por qué el gobierno del primer ministro Viktor Orban distribuye tan enorme cantidad de dinero a las familias? Nos hemos citado con Katalin Novák, secretaria de Estado húngaro de la familia. Trabaja para conseguir conciliar las obligaciones laborales y las familiares. Pero en comparación con otros países de la UE, en Hungría pocas madres con niños menores de seis años tienen trabajo. Subsidiar tres hijos no necesariamente va a cambiarlo

Novák asegura: “Desde hace 34 años tenemos un declive demográfico. Nuestra respuesta al desafío demográfico no es la inmigración. Tenemos recursos internos que nos gustaría utilizar y en los que vamos a concentrarnos. En términos económicos, gastamos el cuatro por ciento de nuestro PIB en apoyo a la familia, que supera la media de la OCDE que es del 2,55%”.

La natalidad en Hungría

La subvención a los constructores y los padres se llama Csok, beso en húngaro. Pero, ¿quién va a conseguir este beso gubernamental? Desde luego no los parados, ni los pobres sino la clase media y alta.

Cerca del Parlamento tenemos una charla con el analista político Peter Kreko. El gobierno dice sí a los niños pero no de padres inmigrantes. ¿Cómo se explica esto?
Para Krekó, director del Political Capital Institute, en Budapest: “Para ponerlo en un contexto político, lo más importante que hay detrás de esta decisión del gobierno es mantener a su núcleo de electores contento. Para esto, creo que es una muy buena medida. Pero para revertir el declive demográfico, este plan de apoyo financiero es, con seguridad, insuficiente”.

Son cazadores inmobiliarios, los líderes del mercado húngaro en propiedad de casas y pisos. De entre ellos uno de los principales expertos del país en el mercado inmobiliario: Peter Gergely. Le planteamos qué impacto económico cree que tendrán esos 32.000 euros por tres bebés.

Gergely asegura que “La parte negativa es bastante importante: si no quieren tener tres hijos tendrán que pagar el precio más alto por una casa. Los precios de la vivienda subieron de de la noche a la mañana entre el diez y el veinte por ciento. Así que esto supone un gran problema para aquellos que no pueden conseguir el apoyo financiero del gobierno “.

La protesta

Entramos en uno de los impresionantes edificios del casco histórico de Budapest. Saludamos a una joven artista, Zsuzsanna Simon, quien sacudió las redes sociales húngaras. La fotógrafa se opone radicalmente al gobierno populista de Orban y a sus subvenciones pronatalidad.

Sus armas de protesta: Un rotulador rojo sangre, un vientre al aire y un lema contundente: “No doy a luz hasta que cambie el gobierno”.

Zsuzsanna publica sus fotos políticas en las redes sociales donde otras mujeres que comparten su enfoque feminista se unieron a ella. Pronto, Zsuzsanna expondrá fotos de sus obras en una galería de Budapest.

Para ella la política democráfica no es ningún favor del gobierno “La gente debe de ser consciente de que esta política es un insulto, diciéndonos el número de hijos que debemos tener. ¿Por qué los políticos meten sus narices en esto? Es nuestra esfera privada, no deben regular el número de hijos que debemos o no dar a luz”.

Reconoce que ha tenido “un montón de reacciones, tanto a favor como en contra pero la mayoría en contra. Algunos me han enviado fotos chocantes y he recibido también bastante correos de odio; por ejemplo, alguien me escribió: su raza no debería tener ningún hijo”.

Dinero para tener hijos. Para algunas familias de ingresos modestos se trata de una ayuda importante. Pero hay un riesgo para los que acepten la oferta de los 32.000 euros: si no tienen hijos, tendrán que devolver el dinero con intereses.

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