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Los riesgos sobre el glifosfato dividen a políticos y científicos europeos

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Los riesgos sobre el glifosfato dividen a políticos y científicos europeos

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La UE ha fracasado en su intento de prorrogar el uso del glifosato por mayoría cualificada. El 29 de junio la Comisión Europea decidió posponer la decisión hasta finales de 2017.

Este campo de maíz ha sido tratado con herbicidas a base de glifosfato, un herbicida muy eficaz, como se puede ver en comparación con otros campos que no han sido tratados… El uso de este producto químico está de nuevo en la palestra.

Los productores de glifosfato tratan de renovar la autorización para comercializar este herbicida en el mercado europeo. Y aunque la Comisión ha propuesto una autorización de 15 años, la cuestión no termina de zanjarse, pues se trata de un debate sobre el futuro de la agricultura europea, la salud y la biodiversidad regional.

Es impresionante: este campo silvestre, no tratado con glifosfato, es un estallido de colores.

Michael Rubins tiene una granja en la que cría cabras… En las granjas colindantes, los agricultores usan glifosfatos en sus campos. Y el viento irremediablemente arrastra el herbicida de sus vecinos hasta su terreno.

“Mírelo usted mismo, este es mi campo de heno, tengo unas 16 o 17 hectáreas, pero están rodeadas de campos de maíz tratados con herbicidas.”

Hoy toca ordeñar a un centenar de cabras. La granja produce carne, leche, queso y hasta helado de leche de cabra. El negocio arrancó muy bien hace 18 años. Al entrar la moneda única los beneficios se redujeron a la mitad. Rubin capeó el temporal, hasta que una nube de glifosfatos mató a 34 de sus cabras.

“Todo sucedió un poco antes de la cosecha de colza, que es el cereal al que se le ponen más herbicidas en esta región. Mis animales se encontraron en medio de esa nube tóxica de glifosfato, muchos sufrieron calambres, diarrea, se derrumbaron y murieron.”

Casi la mitad de los campos en Alemania son fumigados con glifosfato

En Berlín, partidarios y detractores del glifosfato están en pie de guerra: los partidarios de centro derecha los aprueban. Los de centro izquierda se oponen a renovar la licencia europea.

Según la Agencia Internacional contra el Cáncer el glifosfato es potencialmente cancerígeno. Nos encontramos con Thoralf Küchler, portavoz de Monsanto, unos de los productores.

“Todo esto es parte de una gran campaña contra el glifosfato, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria emitió un decreto a nuestro favor. Con lo cual la única decisión posible es la renovación de la licencia de comercialización en el mercado europeo, y confío en que eso sea lo que ocurra finalmente.”

Vamos ahora a la región del sur de Baviera, donde gobierna del partido conservador CSU. Aquí, los herbicidas a base de glifosfato no sólo se usan en la agricultura, sino que también se utilizan en jardines y parques públicos.

“Así es, los productos con glifosfato de diversas marcas, se venden casi en todas partes, y pueden comparse sin restricciones. En Alemania se venden unas 5.500 toneladas de glifosfato al año.”

El 40 % de los cultivos alemanes se trata con herbicidas, que pasan luego al agua y los alimentos. Karl Bär trabaja para el Instituto ambiental de Múnich y ha comprobado su presencia en la mayoría de las marcas más populares de cerveza.

“Me parece que la Comisión Europea ha llegado a acuerdos con los productores para impulsar la renovación de la licencia para el glifosfato. El problema es que los informes que los productores hacen llegar a las instituciones europeas se mantienen en secreto. Se dice que los que protestan contra el glifosfato no tienen argumentos creíbles. Pero yo creo que los mediadores científicos que reciben dinero de los productores para recibir su aprobación, son lo que no tiene credibilidad en absoluto.”

¿Cómo evaluar los riesgos de cáncer?

De vuelta a Berlín, nos reunimos con el vicepresidente del Instituto de Evaluación de Riesgos, una agencia científica que arbitra entre los productores y la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria.

Este Instituto ha fundamentado su decisión favorable hacia el glifosfato en los estudios de esta Agencia Europea… Reiner Wittkowski es vicepresidente del Instituto de Evaluación de riesgos en Alemania:

“Los estudios realizados en la leche materna o en la cerveza para detectar restos de glifosfato, no reúnen los elementos científicos requeridos. Y lo mismo ocurre con los estudios que achacan a este químico las malformaciones en el feto. Estas substancias se usan en su justa medida y de manera adecuada, si a usted le da por beberse una botella de champú, seguro que no será buena para su salud.”

Por otro lado, algunos científicos de este instituto acusan a los detractores del giflosfato de usar estudios sin base científica. Preguntamos a Karl Bär, del Instituto Medioambiental de Múnich, si realmente hay motivos para alarmarse respecto a la seguridad ambiental.

“No queremos ser alarmistas. Pero acusamos al Instituto Alemán de Evaluación de Riesgos de dar falsos argumentos. Su famosa idea de que habría que beber mil litros para detectar trazas de glifosfato, sólo se sostiene al excluir la evidencia científica de que este herbicida puede desencadenar un cáncer en tanto que perturbador endocrino. Esta sustacia puede provocar cáncer, por lo que las leyes europeas propugnan que su uso se reduzca, como es el caso de los pesticidas, donde el factor cancerígeno es uno de los tres criterios de exclusión.”

Científicos y políticos tienen opiniones dispares. La decisión de zanjar la cuestión se ha pospuesto en muchas ocasiones, y los gobiernos se inquietan ante una opinión pública contraria al uso de glifosfatos. Cuando uno profundiza en este tema se da cuenta de que no se trata sólo de una cuestión científica, sino sobre todo política.

Visitamos en el Parlamento a Harald Ebner, diputado de los Verdes. Él se opone férreamente a los herbicidas como el glifosfato. Y afirma que el Instituto Público de evaluación de riesgos, hace la vista gorda ante las pruebas de diagnósticos de cáncer.

“En su informe, el instituto público de evaluación de riesgos menciona 1.200 estudios, aunque admite que solo ha validado unos 850, entre los que se incluyen informes de los productores de herbicidas. Esto es un escándalo, es inaceptable que se autorice el glifosfato, mientras no se zanje la cuestión de los riesgos de cáncer.”

“Hemos evaluado todos los estudios realizados y todos los datos existentes, hemos verificado todas las pruebas y datos, concluye Wittkowski del Instituto de Evaluación de Riesgos. Lo que nos lleva a la conclusión de que el glifosfato no produce cáncer.”

Este herbicida que se lleva el viento, ¿mata sólo a las malas hierbas?

Ariane Failer cría perros de raza Saluki en el norte de Alemania. Un día, conversando con su vecino, se dio cuenta de que trataba sus plantas con Round Up un herbicida de Monsanto.

Su perro, Manoush, padece cáncer y no es un caso aislado. Failer comenzó a criar perros Saluki en 1992. Cuando hace 10 años trasladó su criadero al campo, la tasa de mortalidad de estos canes se elevó, y ya son 12 los perros que han muerto de cáncer. De momento no se han dado a conocer los informes de la Agencia Europea de Químicos sobre glifosfato que se publicarán dentro de un año.

“Tan sólo unos metros separan esos sembrados del cercado en el que están mis perros. Inevitablemente el viento nos trae el glifosfato, y no hay nada que podamos hacer. Ha sido operada de las gándulas mamarias, pero los tumores persisten donde se ha desarrollado el cáncer. Aquí tiene cuatro tumores en estas glándulas.

Pero las cosas no están tan claras, pues la raza de perros Saluki suele padecer altas tasas de cáncer en cualquier tipo de ambiente. Sin embargo, Ariane Failer ha rastreado la ascendencia de sus perros desde 1920 y señala que no se habían presentado casos de cáncer hasta este momento y pide que dejen de comercializar el glifosfato.

“Cuando se siguen los ritmos de la naturaleza, nacer y morir es parte del ciclo vital, la muerte es algo natural. Pero las muertes que acarrea el glifosfato no son naturales. Recuerdo aún cuando murió mi perro Bushur, estaba hinchado, con el hocico ensangrentado. El veterinario intentó reanimarlo con un masaje cardíaco, yo le hice la respiración boca a boca para reanimarlo, pero fue entonces cuando dio su último estertor y murió. No tenía ni siquiera dos años. Creo que no tenemos derecho a envenenar sus vidas.”


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