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¿Existe una alternativa al turismo de masas?

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¿Existe una alternativa al turismo de masas?

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Una chica pasea por La Rambla de Barcelona cuando un turista, que saca una foto, se interpone en su camino. La joven le retira el brazo con un movimiento brusco y sigue caminando. No se trata de una escena común, pero ilustra bien el hartazgo de muchos vecinos de ciudades europeas ante una industria turística que parece no dejar de crecer.

Los representantes de 11 ciudades del sur de Europa se reunieron este fin de semana en Barcelona para inaugurar la Red de Ciudades del Sur de Europa frente la Turistización (SET), una plataforma que pretende agrupar a entidades y colectivos en protesta contra el turismo masivo que invade sus ciudades.

Daniel Pardo es vecino de Barcelona y miembro de la Assemblea de Barris per un Turisme Sostenible (ABTS), una de las agrupaciones organizadoras del evento. Prado es claro: “Abogamos por una política global en Barcelona de reducción del sector turístico”.

Cuando se le pregunta por el efecto negativo que esto puede tener en la ciudad, el vecino utiliza el símil de una fábrica que contamina el medio ambiente, “el Gobierno local tendría que reducir la presencia de esa industria”, explica.

La ciudad condal espera recibir este mes de junio más de 800.000 visitantes según el Ayuntamiento. La asamblea cuestiona la eficacia del consistorio para afrontar el problema. “Si el giro discursivo del Gobierno municipal es importante, el cambio de políticas nos resulta insuficiente”. Por su parte, el Gobierno de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha presentado este mes de mayo la “Estrategia Territorial de Gestión Turística”, un programa que tiene, entre otros objetivos, trabajar a nivel territorial para reducir las externalidades negativas.

Pero Barcelona no es la única “víctima” del turismo de masas. El alcalde de Venecia, Luigi Brugnaro, decidió colocar en abril rodillos para regular el acceso de visitantes al centro histórico. Una medida que, para algunos, daba a la ciudad de los canales un burdo aspecto de parque de atracciones. Caterina Borelli es antropóloga y vecina de Venecia, para ella la preocupación es clara: “El turismo llega hasta el punto de minar la supervivencia de la ciudad”. Venecia recibe al año entre 27 y 30 millones de visitantes, mientras la ciudad vive una despoblación desde hace años.

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Borelli mantiene que se trata de un problema complicado que no se puede afrontar a nivel global. Lo mismo piensa María Fiano, por eso mantiene que la red creada la semana pasada es importante para “cobrar fuerza y visibilidad”. Fiano, profesora de 43 años, estudia junto a Borelli la influencia del turismo en su ciudad.

Cuando se le pregunta por la red SET, explica que en cada ciudad hay comités y grupos encargados de abordar el tema. Le red es, por lo tanto, una forma de poner puntos y perspectivas en común, aunque mantiene que todo está en pañales: “hay aún mucho trabajo que hacer”. Entre esos puntos puestos en común está la preocupación por la subida de los precios de los inmuebles debido a la especulación turística, o la compra masiva por parte de grandes superficies de inmuebles que acaban ofreciendo en plataformas como Airbnb.

Por su parte, la gestión del modelo turístico es un tema que no se escapa a las empresas del sector. El empresario Pau Guardans, de Único Hoteles, explicaba en el First Barcelona Global Summit que, entre los objetivos de su empresa, se encontraban incrementar el impacto económico de la industria sobre los vecinos de la ciudad y abordar fórmulas para hacer posible la convivencia entre la actividad y los vecinos, según explicaba el diario El País.

Ahora, pese a que todos los agentes implicados parecen remar en una dirección similar, queda ver si las soluciones se hacen plausibles y el modelo turístico de estas ciudades llega a ser sostenible y a contentar a todos los que en están inmersos en él.