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El día que las tropas soviéticas liberaron Auschwitz

El teniente del Ejército Rojo, Ivan Martynushkin, tenía 21 años, y estaba al frente de una dvisión de infantería. Ya había visto muchos campos de

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El día que las tropas soviéticas liberaron Auschwitz

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El teniente del Ejército Rojo, Ivan Martynushkin, tenía 21 años, y estaba al frente de una dvisión de infantería. Ya había visto muchos campos de batalla, pero estaba lejos de imaginar lo que viviría ese 27 de enero de 1945.

Ivan Martynushkin:
“Estábamos adentrándonos en Polonia, veníamos de Cracovia e incluso de más lejos y no sabíamos absolutamente nada de esos campos de concentración en Auschwitz. La misión de nuestra unidad era sólo llegar a una determinada línea y establecer posiciones. Cuando dejamos atrás el pueblo de Auschwitz, nos topamos con un campo enorme que estaba rodeado de alambre de espino con unas torretas de hormigón impresionantes. Las vallas estaban electrificadas, porque vimos las instalaciones.”

Entre las muchas condecoraciones y medallas de Ivan Martynushkin no hay ninguna que marque la liberación del campo de Auschwitz. Lo cierto es que no tenían órdenes de hacerlo. Ni siquiera fue una operación militar propiamente dicha. En ese momento, el campo estaba casi vacío. Los presos capaces de trabajar habían sido ya enviados a otros campos. En Auschwitz sólo quedaban varios miles de personas exhaustas esperando la muerte.

Ivan Martynushkin:
“Al parecer, la capacidad de los hornos no era suficiente. Los alemanes no podían quemar tantos cuerpos como querían, no daban a basto. Así que se amontonaban los cadáveres, los cubrían con troncos y ponían otros cadáveres encima … así que había un montón de cadáveres allí, en pilas. Y luego los quemaban. Cuando nos acercábamos a Auschwitz empezó a nevar y el campo se cubrió con un ligero manto blanco. Antes estaba completamente negro de hollín y cenizas. Cuando nos íbamos acercando al campo ya se sentía ese olor tan especial como a carne quemada, a carne humana quemada. Ese olor impregnaba todo el campo.”

En realidad, el primer encuentro entre los libertadores y los liberados no se pareció en nada a un final feliz de una película de Hollywood. Los soldados no tenían medicinas ni alimentos para distribuir entre los presos. Las famosas imágenes que captaron “el momento histórico de la liberación”, fueron grabadas unos días más tarde por periodistas soviéticos que llegaron al lugar, como reconocieron más tarde sus autores.

Ivan Martynushkin:
“Nos acercamos a un grupo de prisioneros. Nos quedamos cara a cara. Tenían los rostros ennegrecidos. Algunos estaban cubiertos con mantas o colchas. Y de pronto nos fijamos en sus ojos. Nos dimos cuenta de que los tenían brillantes. Y por esa chispa nos dimos cuenta de que estaban aliviados… No éramos capaces de establecer el diálogo. Nos estaban diciendo algo así como: “Hungría, Hungría” Pero en ese momento yo no sabía que significaba exactamente “húngaros”.

No entendió el significado y el alcance de lo que vio en Auschwitz hasta mucho después. Posteriormente, volvió al campo en muchas ocasiones, a veces con funcionarios de alto rango. Pero ese 27 de enero de 1945, su unidad pasó allí apenas una hora. Faltaban tres meses para el final de la Segunda Guerra Mundial y tenían que seguir avanzando.