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Bruselas pone freno a empresas subsidiadas por China para evitar competencia desleal en Europa

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Bruselas pone freno a empresas subsidiadas por China para evitar competencia desleal en Europa
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La UE penalizará una práctica muy habitual por parte de China, la de comprar empresas en terceros países mediante subsidios nacionales, como ocurre en Egipto. Quiere evitar así una posible competencia desleal en los mercados europeos a la hora de vender sus productos.

Es la primera vez que Bruselas impone aranceles a las empresas chinas que operan en el extranjero. En esta ocasión han ido dirigidas a exportadores egipcios de tejidos de fibra de vidrio, subsidiados por China.

"Es un claro mensaje de Bruselas para decir que este tipo de bienes subvencionados, aunque no por su país de origen, Egipto en ese caso, sino por un tercer país indirectamente, no se permitirán en el mercado europeo. Es un argumento bastante fuerte. También es nuevo y presenta un enfoque insólito sobre lo que Bruselas y la Dirección General de Comercio pueden hacer", cuenta Agatha Kratz, Directora Adjunta de Rhodium Group.

La reacción de Pekín

Como respuesta, China ha criticado la decisión comunitaria diciendo que viola las normas de la Organización Mundial del Comercio. Según Pekín, las diferencias deben resolverse negociando. Pero la UE, con esta medida, pretende aumentar sus esfuerzos y protegerse de las políticas comerciales expansionistas de China. En su lista, hay otras industrias esperando a ser tramitadas.

"El papel de la Comisión es defender el Mercado Único y tomar medidas cuando países terceros subvencionan a sus empresas y distorsionan así la igualdad de condiciones dentro de nuestra Unión", declaraba la Vicepresidenta Ejecutiva de la Comisión Europea, Margrethe Vestager.

Los responsables políticos europeos y el mundo empresarial temen una compra sin escrúpulos de activos europeos por parte de China, de manera que el gigante asiático se haga sutilmente con los mercados europeos.

"El siguiente paso es asegurarse de que la aplicación, las medidas que acaban de imponerse, por ejemplo, se cumplan efectivamente. Porque sabemos, lamentablemente, por experiencia, que especialmente los productores chinos son muy inventivos e innovadores en las formas que encuentran para evitar la aplicación de las medidas", afirma Laurent Ruessmann, abogado de comercio international, Fieldfisher.

El efecto inverso

Pero después de una serie de fracasos de empresas europeas compradas por China, el país asiático ha recortado drásticamente inversiones directas: el pico fue en 2016 con 37.000 millones de euros sólo pero el año pasado cayó a 12.000 millones. Una tendencia que ha continuado en 2020, solo agravada por la crisis del coronavirus. Ahora se da el efecto inverso, hay más inversores Europeos depositando capitales en China que a la inversa, tal y como explica Agatha Kratz, Directora adjunta en Rhodium Group.

"Lo que estamos viendo es en realidad una completa caída de las inversiones chinas extranjeras en general, ciertamente en Europa también. Vemos muy poca actividad de fusiones y adquisiciones por parte de las empresas e inversores chinos en el resto del mundo y en Europa en particular. Extrañamente y curiosamente, vemos muchas más oportunidades de compra en China en este momento", señala.