Se esperan miles de personas en el entierro de Mladic en Belgrado el lunes, sin cargos en activo ni honores militares. Bruselas advirtió que cualquier ensalzamiento sería "incompatible con los valores en que se sustenta la vía hacia la UE".
Una conmemoración por el excomandante del Ejército serbobosnio y criminal de guerra condenado Ratko Mladić se celebró el sábado en la Casa del Ejército de Serbia en Belgrado, en un momento en que Serbia afronta una creciente presión europea por lo que Bruselas ha descrito como su glorificación, una acusación que Serbia rechaza.
Mladić murió la semana pasada mientras cumplía una condena a cadena perpetua por genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad durante la guerra de Bosnia entre 1992 y 1995. Sus restos fueron trasladados el jueves a Serbia desde La Haya en un avión del Gobierno.
Soldados del Ejército serbio trasladaron el féretro con el cuerpo de Mladić, envuelto en la bandera nacional, desde el avión hasta una furgoneta granate sin distintivos, que posteriormente fue escoltada por la Policía por la principal autopista de Belgrado.
El ministro de Justicia de Serbia, Nenad Vujić, que inicialmente anunció que Serbia concedería a Mladić "todos los honores militares y de Estado", viajaba en el avión junto al hijo de Mladić, Darko, y dos de sus antiguos ayudantes en el Ejército.
El cuerpo fue trasladado al hospital militar de Belgrado para la autopsia antes de que el féretro sea expuesto el lunes por la mañana en una iglesia cercana al cementerio de Košutnjak, donde será enterrado más tarde ese mismo día, según anunció su familia el viernes.
Será enterrado sin honores de Estado ni militares, y no asistirán cargos en activo, incluido el presidente Aleksandar Vučić, el primer ministro y el presidente del Parlamento, según ha podido saber Euronews.
No habrá salvas de artillería ni presencia militar ceremonial y no será enterrado en la Avenida de los Grandes ni en la Avenida de los Ciudadanos Ilustres, pese a las peticiones en ese sentido.
Las autoridades serbias habían aclarado previamente que la conmemoración del sábado, a la que tampoco asistieron responsables de Belgrado, no estaba organizada por el Estado sino por una asociación de generales retirados. La familia de Mladić indicó que será enterrado junto a su hija, que se suicidó en la década de 1990, según medios locales.
Belgrado ha contribuido a cubrir los gastos personales de Mladić y las visitas de su familia mientras estaba en el tribunal de La Haya, y ha solicitado en varias ocasiones su puesta en libertad anticipada por motivos humanitarios debido al deterioro de su salud en los últimos años.
Miles de personas acudirán al funeral
Tras la declaración de independencia de Bosnia respecto de Yugoslavia a comienzos de 1992, siguiendo el camino de Eslovenia y Croacia, los dirigentes serbobosnios, respaldados por el Gobierno de Belgrado encabezado por Slobodan Milošević, crearon su propio paraestado.
La posterior ofensiva militar dirigida por Mladić, un oficial de carrera del Ejército yugoslavo que también participó en los combates en la vecina Croacia, pretendía limpiar étnicamente la mayor parte posible del territorio del país de las otras dos comunidades, bosníacos y croatas.
El Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY) condenó a Mladić por genocidio por haber orquestado las ejecuciones sumarísimas de más de 8.000 hombres y niños bosníacos en Srebrenica en julio de 1995, considerado la peor masacre en suelo europeo desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
También fue declarado culpable de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad durante el asedio de Sarajevo, el asedio más largo sufrido por una capital en la guerra moderna.
Sus tropas, apostadas en las colinas que rodean la ciudad, aterrorizaban a los habitantes de la capital bosnia con bombardeos y disparos de francotirador diarios durante casi cuatro años después del estallido de la guerra a comienzos de 1992.
Conocido como el "Carnicero de Bosnia", se convirtió en la figura más infame de la guerra en la antigua república yugoslava de tres millones y medio de habitantes, que dejó más de cien mil muertos y a más de dos millones de personas desplazadas o refugiadas en el extranjero antes de concluir en 1995 con un acuerdo de paz auspiciado por Estados Unidos.
El presidente de Serbia, Aleksandar Vučić, pronosticó que los admiradores de Mladić, que lo consideran un héroe pese a su condena, podrían acudir al funeral en gran número.
"Será difícil proteger y garantizar la seguridad de todos", dijo Vučić. Añadió que la Policía serbia y la agencia de seguridad del Estado calculan que podrían asistir "decenas de miles" de personas. "Será un trabajo exigente para nuestros servicios y utilizaremos todo lo que tengamos a nuestro alcance para garantizar la seguridad".
"He hablado con la familia Mladić y deseo que todo transcurra de forma digna", añadió Vučić.
Más tarde, el presidente serbio indicó que no asistiría al funeral de Mladić debido a una visita de alto nivel programada con anterioridad.
"Tengo el lunes y todo el martes una visita oficial del presidente de Uzbekistán (Shavkat Mirziyoyev), programada hace cuatro meses", declaró el viernes Vučić, que recorre el país para mostrar los proyectos de infraestructuras.
"¿He hecho todo lo necesario y todo lo posible para que esto se desarrolle de manera digna, seria y responsable, para que el Estado se comporte como debe? Eso es exactamente lo que he hecho", añadió.
Polémica por las acusaciones de glorificación
Tras la muerte de Mladić el pasado jueves, miles de serbios organizaron vigilias y marchas en su honor, lo que provocó condenas desde Bruselas y otros lugares.
La comisaria de Ampliación de la UE, Marta Kos, canceló el viernes una próxima visita a Serbia, país candidato desde hace años a entrar en el bloque de 27 miembros.
"La glorificación en torno a su muerte es incompatible con los valores sobre los que se construye la vía hacia la UE", afirmó Kos en X.
"Ratko Mladić fue condenado por genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra", señaló Kos. "El regreso de sus restos a Belgrado recuerda a Europa las páginas más oscuras de nuestra historia reciente".
Vučić respondió afirmando que la explicación de Kos era "muy breve pero estúpida, como de costumbre".
"Supongo que deberíamos prohibir que la gente se presente, prohibir el funeral, hacer cementerios para perros", añadió.
Antes, el mismo viernes, Kos había asegurado que los próximos días "serán una prueba muy importante" para Belgrado ante el entierro, que podría congregar a grandes multitudes.
El comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Michael O’Flaherty, instó el viernes a las autoridades de Serbia y de la entidad serbobosnia de Bosnia a "contrarrestar la glorificación de criminales de guerra condenados", algo que es ilegal en Bosnia y "no constituye expresión protegida en virtud del Convenio Europeo de Derechos Humanos".
"Aborrezco la glorificación pública de Ratko Mladić, un criminal de guerra fallecido condenado por el genocidio de Srebrenica y por crímenes contra la humanidad", afirmó O’Flaherty en un comunicado.
También se han multiplicado las peticiones para que el Partido Popular Europeo (PPE) rompa sus vínculos con el gobernante Partido Progresista Serbio (SPS).
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, es miembro del PPE, al igual que la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, y otros altos cargos.
El tribunal sucesor de La Haya, denominado oficialmente Mecanismo Internacional Residual para los Tribunales Penales, declaró que se mantiene "en solidaridad con las víctimas, los supervivientes y sus familias que sufrieron los delitos por los que el señor Mladić fue declarado culpable".
Condenó "cualquier acción que glorifique a personas condenadas por crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidio por tribunales internacionales".
Los ministros de Exteriores de Bélgica e Irlanda también han manifestado públicamente su rechazo a cualquier honor concedido a una persona condenada por genocidio.
Mientras tanto, el club de fútbol serbio Estrella Roja de Belgrado fue multado por la UEFA por los cánticos de sus aficionados en honor de Mladić, que murió el día de su partido de Europa League de la semana pasada, que el Estrella Roja perdió por cinco-uno frente al club checo Viktoria Plzeň.
La UEFA informó a última hora del viernes de que sus jueces habían impuesto al Estrella Roja una multa de 90.000€ por infracciones que incluyen cánticos impropios de un evento deportivo y "comportamiento racista y/o discriminatorio".
El organismo rector del fútbol europeo impuso una sanción similar al FK Borac Banjaluka de Bosnia, al que multó con 39.500€ por cánticos a favor de Mladić y otras infracciones de sus aficionados durante su partido de Conference League contra el Vikingur Reykavik de Islandia.
El Estrella Roja es el club de fútbol más laureado de la antigua Yugoslavia, campeón de la Liga de Campeones en 1991.