Estados Unidos podría perder su estatus de país libre de sarampión ante el aumento de los contagios, mientras las comunidades europeas con bajas tasas de vacunación siguen siendo vulnerables a la llegada de casos importados.
Estados Unidos corre el riesgo de perder su estatus de país libre de sarampión a medida que los casos se disparan, lo que vuelve a plantear dudas sobre la vulnerabilidad de las comunidades europeas en las que la cobertura vacunal sigue por debajo del nivel necesario para evitar una transmisión sostenida.
Más de 4.500 casos se han notificado en EE.UU. este año, aproximadamente el doble del total comunicado el año pasado. Una previsión publicada en la revista 'JAMA' señala que el sarampión podría volver a ser endémico en EE.UU. si las tasas de vacunación no mejoran, lo que podría provocar 851.300 casos, más de 170.000 hospitalizaciones y 2.550 muertes en 25 años.
El brote al otro lado del Atlántico podría apuntar asimismo a un riesgo más amplio, explicó a Euronews la vicepresidenta del Comité Permanente de Médicos Europeos (CPME) y ponente de la organización en materia de vacunación, Kitty Mohan.
"Debido a las rutas de viaje internacionales y a la facilidad y rapidez con la que las personas cruzan fronteras, combinadas con la capacidad del sarampión de contagiarse antes de que aparezca el sarpullido, la gente puede desplazarse largas distancias mientras es contagiosa y la enfermedad puede propagarse rápidamente", explicó Mohan.
El sarampión se encuentra entre las enfermedades infecciosas más contagiosas. Las personas pueden transmitir el virus durante unos cuatro días antes de que aparezca la erupción característica, lo que significa que pueden cruzar fronteras sin saber que están enfermas.
"15 minutos cara a cara con una persona contagiosa basta para que sea probable que contraiga sarampión", apuntó Mohan.
Estados Unidos no es el único país donde el sarampión sigue circulando. Los brotes más importantes en estos momentos se registran en Bangladés, donde los casos superan los 65.430, Indonesia, con 46.578, y Guatemala, con 31.222 casos.
"Si un caso importado provoca más transmisión en Europa depende principalmente de los niveles de inmunidad en la comunidad afectada en Europa y de si el virus llega a grupos con baja cobertura vacunal", señaló a Euronews el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC).
La cobertura de vacunación fue del 92% para la primera dosis y del 88% para la segunda, lo que supone una "fuerte protección de la población", según el ECDC.
Pero esas cifras se mantienen por debajo de la cobertura recomendada del 95% con dos dosis que se necesita a nivel nacional y local para evitar una transmisión sostenida y lograr la eliminación del sarampión. Las medias nacionales también pueden ocultar zonas o comunidades con menor cobertura vacunal.
"La mayoría de los casos de sarampión se producen en personas no vacunadas", indicó el ECDC, que recomienda a los países cerrar las brechas de inmunidad, garantizar que ambas dosis de la vacuna se administren a tiempo, ofrecer vacunación de rescate a adolescentes y adultos que cumplan los criterios y mantener sistemas sólidos de vigilancia y respuesta ante brotes.
Las consecuencias van más allá de quienes pueden decidir vacunarse. Los lactantes que son demasiado pequeños para recibir la vacuna, así como las personas que no pueden vacunarse por motivos médicos o cuyo sistema inmunitario no puede generar una respuesta adecuada, dependen de altos niveles de inmunidad en el conjunto de la población.
"La inmunidad de grupo, o mantener las tasas de vacunación por encima de un umbral, protegería a estos colectivos, por lo que unas tasas más bajas los hacen más susceptibles a la enfermedad", señaló Mohan.
Zonas con baja cobertura
El problema no se limita a los países con bajas tasas nacionales de vacunación. Dentro de poblaciones que en general están bien protegidas pueden surgir grupos de personas no vacunadas o insuficientemente vacunadas, lo que crea condiciones locales en las que los brotes pueden arraigar.
Las lagunas de cobertura pueden deberse a diversos factores, entre ellos dificultades para acceder a los servicios de vacunación, falta de información o de sensibilización y recelos hacia las vacunas.
"Existen grupos de riesgo tradicionales, como algunas comunidades itinerantes y ciertos grupos religiosos que históricamente se han mostrado reacios a vacunarse", afirmó Mohan.
Sin embargo, el ECDC subrayó que "la presencia de un grupo de personas no vacunadas no significa automáticamente que un gran brote vaya a extenderse al conjunto de la población", y puso como ejemplo el festival Urkult, en el norte de Suecia. El brote en el festival se produjo entre el 30 de julio y el 2 de agosto de este año, y afectó principalmente a niños y adolescentes no vacunados. Se registraron 28 casos, entre ellos 12 secundarios, pero no derivó en una transmisión sostenida en la población general.
"El hecho de que hubiera relativamente pocos casos secundarios entre las personas expuestas en el festival se debe al alto nivel de inmunidad dentro de la población, resultado de la fuerte participación en el programa de vacunación infantil", señaló la jefa en funciones de la Unidad de Vacunación de la agencia de salud pública de Suecia, Johanna Rubin.
"Esto pone de nuevo de relieve la importancia de una elevada protección a nivel comunitario", indicó el ECDC.
Por ahora, el riesgo para los europeos sigue siendo el mismo, señaló el ECDC, conforme a su última evaluación, que establece un riesgo global moderado para los lactantes menores de 12 meses, los niños de entre uno y cinco años y las personas inmunodeprimidas. Para los niños mayores no vacunados y los adultos, se estima que el riesgo oscila entre bajo y moderado. Las personas con inmunidad por vacunación o por una infección previa se consideran de bajo riesgo frente al sarampión.
Los datos de vigilancia del ECDC indican que en 2026 se han notificado menos casos de sarampión que en 2025, aunque las cifras de 2026 son aún preliminares y deben interpretarse con cautela.
El sarampión es endémico en doce países europeos: Bosnia y Herzegovina, Francia, Georgia, Alemania, Italia, Kazajistán, Kirguistán, Polonia, Rumanía, Rusia, Turquía y Ucrania.
Rumanía notificó la mayoría de los casos, con cifras que alcanzaron los 30.692 en 2024, frente a 3.371 en 2023.
Seis países europeos: Armenia, Austria, Azerbaiyán, España, el Reino Unido y Uzbekistán han restablecido la transmisión endémica del sarampión a partir del número de casos registrados en 2024, a comienzos de este año.