El mayor evento cultural de la República Checa, el festival de Karlovy Vary, arranca con su 60ª edición, mientras Jiri Skacel explica su creciente éxito entre los jóvenes cinéfilos.
El mayor acontecimiento cultural de la República Checa, el festival internacional de cine, acaba de arrancar en la ciudad balneario de Karlovy Vary.
Los actores Dustin Hoffman, Maggie Gyllenhaal, Jesse Eisenberg, Juliette Binoche, Jeffrey Wright, Harvey Keitel, Kyra Sedgwick, Kevin Bacon, el director de fotografía Robert Richardson y muchos otros estarán presentes en esta cita anual para saludar a sus seguidores y a los amantes del cine, o para recoger el Globo de Cristal por sus contribuciones destacadas al cine mundial.
Este año el festival proyectará 12 películas en la sección oficial, 12 en la competición Proxima, 12 en pases especiales y decenas de largometrajes de ficción y documental. En total se podrán ver hasta 200 títulos.
Tiempo, tradición y 'pasteles art nouveau'
El Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary es el segundo certamen cinematográfico más antiguo del mundo después de Venecia. Se fundó en 1946 y este año celebra su 80º aniversario, aunque esta es solo su 60ª edición.
La razón es que en el pasado fue el único festival de cine de categoría A reservado para el bloque del Este, y por ello se vio obligado a alternarse cada año con Moscú entre 1959 y 1993.
Sobrevivió al duro comunismo de los años cincuenta, luego a la ocupación de 1968 y a la posterior "normalización" en las décadas de 1970 y 1980.
Sin embargo, tras la "Revolución de Terciopelo" en la década de 1990 estuvo a punto de desaparecer. Surgió competencia con el festival Golden Golem, que se celebraba en Praga. Ese certamen, no obstante, dejó de existir por completo después de solo dos años.
El popular actor Jiří Bartoška asumió la organización del festival y, en 1994, junto con la experta en cine Eva Zaoralová, lo resucitó. Bajo su dirección, el Festival de Karlovy Vary se convirtió en el certamen más importante del antiguo "bloque del Este". Lograron desvincularlo de Moscú y la principal idea de Bartoška era que el festival debía seguir celebrándose en Karlovy Vary.
"Una gran ciudad diluye el festival", explicaba Jiří Bartoška en el documental de Milan Kuchynka y Jurásek "Musíme to zarámovat!" ('Tenemos que encuadrarlo'). "En cambio, Karlovy Vary, que Corbusière describió como una 'reunión de pasteles art nouveau', lo cual es maravilloso, te encierra. En Praga un periodista puede decir: 'Son las tres, doy de comer a los niños y paso por la tintorería'. En Karlovy Vary no, allí tienes que estar y tienes que hablar de cine…"
Los comienzos fueron muy difíciles porque el ministro de Cultura de entonces decidió no apoyar en absoluto el festival de cine de Karlovy Vary. Jiří Bartoška tuvo que firmar un pagaré de gran cuantía para que el festival pudiera celebrarse. Cumplió con ese compromiso de buena fe y el certamen pudo continuar y prosperar.
"Lo esencial es que el antiguo presidente del festival, Jiří Bartoška, era un actor checo muy famoso, con vínculos estrechísimos con Vaclav Havel, un amigo íntimo del ex primer ministro Václav Klaus, y sabía cómo dirigirse a las empresas privadas, a los patrocinadores. Su fama atrajo a esos inversores y patrocinadores al festival", explicó a Euronews el director ejecutivo del Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary, Kryštof Mucha.
El presidente del festival, Jiří Bartoška, falleció antes de que se celebrara la 59ª edición del certamen en 2024. Nadie ha asumido desde entonces ese cargo y el festival está dirigido ahora por un triunvirato formado por el director ejecutivo Kryštof Mucha, el director artístico Karel Och y el director de producción Petr Lintimer. Gestionan el festival con un presupuesto de unos 10 millones de euros (250 millones de coronas checas), financiado en gran medida por patrocinadores. Aproximadamente el 20 por ciento procede del Gobierno, el 10 por ciento de la ciudad y la región de Karlovy Vary y el 70 por ciento de patrocinadores privados. En otros festivales de cine similares suele ocurrir lo contrario.
El festival, en manos del público
Cada año el certamen presenta más de 180 largometrajes y varias decenas de cortos de todo el mundo. La edición del año pasado reunió a casi 10.000 acreditados, 411 cineastas, 1.055 profesionales acreditados y 557 periodistas checos y extranjeros.
Durante el festival se realizaron 465 proyecciones, con más de 128.000 entradas vendidas. Se exhibieron en total 175 películas, entre ellas 108 largometrajes de ficción, 23 documentales de larga duración y 44 cortometrajes. En 156 sesiones hubo presentación presencial por parte de delegaciones de cineastas.
"Lo especial de Karlovy Vary es que cualquiera puede venir y simplemente comprar una entrada", afirma Kryštof Mucha. "Una entrada cuesta menos de tres euros y eso es lo que hace único al festival. No hace falta ser profesional, no hace falta ser cineasta, no hace falta trabajar en el sector, se puede ir a Karlovy Vary igualmente y ver las películas".
Por eso el festival es tan popular, especialmente entre los jóvenes. Cada año acuden miles de personas, aunque tengan que dormir en tiendas de campaña en los campamentos habilitados. Se les conoce como "backpackers" y las salas de cine están llenas de ellos.
El Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary se celebra hasta el 11 de julio.