Un equipo científico ha creado una herramienta de inteligencia artificial capaz de analizar los cambios en el rostro de una persona a lo largo del tiempo para prever la evolución del cáncer.
El rostro es el espejo de la mente. Refleja no solo nuestras emociones, sino también el paso del tiempo y, como se está viendo, nuestro estado de salud.
Hay personas que parecen mayores que otras aunque tengan la misma edad. Las enfermedades, el estrés y el estilo de vida dejan huella.
Un equipo de científicos de Mass General Brigham, en Estados Unidos, ha desarrollado FaceAge, una herramienta de inteligencia artificial (IA) capaz de estimar la edad biológica de una persona a partir de una única fotografía.
La edad biológica refleja el estado fisiológico del organismo y su proceso de envejecimiento, más que la edad cronológica real.
Esto ha permitido a los investigadores entender mejor cómo responden las personas al cáncer y a sus tratamientos, identificando quién tiene más probabilidades de sobrevivir y quién responde mejor a la terapia.
Con FaceAge, los investigadores ya habían observado que los pacientes oncológicos tienden a aparentar unos cinco años más que su edad cronológica y que esas estimaciones más elevadas se asociaban a peores tasas de supervivencia tras el tratamiento del cáncer.
¿Puede FaceAge predecir la supervivencia?
En un nuevo estudio (fuente en inglés), han comprobado que la tasa de envejecimiento facial (Face Aging Rate, FAR), que utiliza fotografías para medir los cambios en la edad biológica a lo largo del tiempo, puede servir como biomarcador no invasivo para el pronóstico del cáncer.
"Obtener una tasa de envejecimiento facial a partir de múltiples fotografías faciales de rutina permite un seguimiento casi en tiempo real del estado de salud de una persona", señaló el coautor principal y autor de correspondencia Raymond Mak, oncólogo radioterápico en el Mass General Brigham Cancer Institute y miembro del programa de Inteligencia Artificial en Medicina (AIM).
Los investigadores analizaron fotografías de 2.276 pacientes con distintos tipos de cáncer que recibieron al menos dos ciclos de radioterapia en el Brigham and Women’s Hospital entre 2012 y 2023.
Las imágenes se tomaron como parte de la práctica clínica habitual en cada uno de los ciclos de radioterapia.
Los investigadores comprobaron que los valores medianos de FAR indicaban que el envejecimiento facial de los pacientes avanza un 40% más rápido que su edad cronológica.
Un FAR más elevado se asoció a una menor supervivencia, y el efecto fue más acusado cuando las fotografías se tomaron con más de dos años de diferencia.
"Nuestro estudio sugiere que medir la FaceAge a lo largo del tiempo puede afinar la planificación de los tratamientos personalizados, mejorar la información a los pacientes y ayudar a orientar la frecuencia y la intensidad del seguimiento en oncología", añadió Mak.
El estudio también calculó la desviación de edad facial (FaceAge Deviation, FAD), que estima cuán biológicamente mayor o más joven parece el paciente en una única foto del rostro en relación con su edad cronológica.
Los pacientes con valores elevados tanto de FAD como de FAR presentaban una probabilidad significativamente mayor de tener peores resultados de supervivencia.
Sin embargo, el FAR resultó ser un predictor más fiable de la supervivencia en intervalos largos que la FAD por sí sola, lo que sugiere que las mediciones dinámicas podrían ser más fiables que las realizadas en un único momento.
Los autores señalaron que integrar el FAR con la FAD de referencia podría ofrecer una medida más matizada e informativa de la evolución del estado de salud de cada persona.
"El seguimiento de la FaceAge a lo largo del tiempo a partir de simples fotografías ofrece un biomarcador no invasivo y rentable, con potencial para informar a las personas sobre su salud", afirmó el coautor del estudio Hugo Aerts, director del programa AIM en Mass General Brigham.
"Confiamos en que, con nuevos estudios, podamos entender cómo puede proporcionar FaceAge información pronóstica a pacientes con otras enfermedades crónicas y también a personas sanas".
El equipo también ha puesto en marcha un portal web, abierto al público general, donde cualquier persona puede enviar una fotografía de su rostro para recibir su propia estimación de FaceAge y contribuir a la investigación en curso.