El líder de PiS, Jarosław Kaczyński, anunció que más de 30 diputados han abandonado el partido tras una dura pugna con el ex primer ministro Mateusz Morawiecki, en la mayor fractura de la principal fuerza de la oposición polaca en más de dos décadas.
El líder del partido opositor de derechas polaco Ley y Justicia (PiS), Jarosław Kaczyński, anunció este viernes que más de 30 diputados han abandonado la formación tras una enconada lucha de poder entre él y el ex primer ministro Mateusz Morawiecki.
La escisión es la mayor en el principal partido de la oposición de Polonia en más de dos décadas, y llega tras semanas de tensiones sobre la orientación futura de PiS de cara a las elecciones legislativas de 2027.
Kaczyński había exigido la disolución de Rozwój Plus, una asociación creada por Morawiecki y sus aliados, a quienes ordenó firmar una declaración en la que se comprometían a no pertenecer a facciones políticas internas.
Morawiecki se negó a firmar lo que describió como una "declaración de lealtad", alegando que tenía connotaciones históricas negativas. En su lugar propuso un compromiso, que incluía dejar su cargo de vicepresidente del partido pero seguir como militante de base de PiS. Sin embargo, las conversaciones entre los dos sectores acabaron sin acuerdo.
Kaczyński: "Se acabó todo"
En su intervención del viernes, Kaczyński confirmó que aún se estaba cerrando el número definitivo de dimisiones entre los diputados del partido. Rehusó aclarar si el propio Morawiecki figura entre quienes se marchan, y se limitó a afirmar que "se acabó todo".
La disputa refleja una batalla más amplia sobre la estrategia del partido tras su derrota electoral de 2023. Kaczyński ha orientado PiS hacia un rumbo más conservador, mientras que Morawiecki y sus aliados sostienen que la formación debería seducir a un electorado de centro derecha más amplio para aumentar sus opciones de volver al poder.
La ruptura podría tener importantes consecuencias en las próximas elecciones parlamentarias de 2027. La coalición de Gobierno del primer ministro Donald Tusk confía en que el desmembramiento de su principal rival político debilite a la oposición, divida al electorado conservador y desvíe la atención de las críticas a la gestión del Ejecutivo.
Al mismo tiempo, los analistas apuntan que una fuerza política independiente liderada por Morawiecki podría irrumpir como un nuevo actor de peso en la derecha, con capacidad para atraer a conservadores moderados y votantes orientados a los negocios. En lugar de eliminar la competencia para la coalición de Gobierno, sostienen, la escisión podría transformar el panorama político polaco en una pugna a tres bandas por el poder.
Sea cual sea su alcance exacto, las salidas suponen la ruptura interna más grave en PiS desde la fundación del partido en 2001, y abren nuevos interrogantes sobre el futuro de la principal fuerza opositora de Polonia y el equilibrio de poder de cara a la cita electoral de 2027.
Los últimos sondeos sugieren que PiS sigue siendo uno de los grandes partidos del país, aunque el apoyo varía notablemente según la encuesta, desde alrededor del 19% hasta algo menos del 30 por ciento. Ninguno de los estudios más recientes concede al partido respaldo suficiente para gobernar en solitario, por lo que previsiblemente necesitaría socios de coalición para volver al poder.
¿Un paso hacia el Polexit?
Al mismo tiempo, la derecha polaca ha adoptado una postura cada vez más confrontativa frente a la Unión Europea. PiS rechaza la idea de que quiera que Polonia abandone el bloque, pero se opone a varias políticas emblemáticas de la UE, en particular al Pacto Verde Europeo.
Przemysław Czarnek, que se perfila como principal candidato a ocupar la jefatura del Gobierno si los conservadores regresan al poder, sostiene que Polonia debería salir del sistema europeo de comercio de emisiones, ya que, afirma, el mercado de carbono merma la competitividad económica del país.
Entre quienes se oponen al ETS figura el presidente Karol Nawrocki, respaldado por PiS, que ha renovado su llamamiento a celebrar un referéndum sobre la política climática de la UE.
La oficina presidencial sostiene que la iniciativa pretende dar a los votantes voz directa sobre las medidas climáticas de la UE, mientras que los políticos de la coalición de Gobierno de Tusk alertan de que corre el riesgo de alimentar el sentimiento antieuropeo y de preparar el terreno político para un futuro debate sobre la permanencia de Polonia en el bloque.