Funerales y búsquedas desesperadas tras la explosión de un oleoducto en México

Funerales y búsquedas desesperadas tras la explosión de un oleoducto en México
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REUTERS/Henry Romero
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Ya son 91 las víctimas mortales de la trágica explosión que ocurrió el viernes en una toma clandestina de hidrocarburo en Tlahuelilpan, en el estado mexicano de Hidalgo. El dolor y la incomprensión marcan los primeros funerales de las víctimas que se han podido identificar. La angustia consume a quienes buscan desesperadamente a sus seres queridos en clínicas, hospitales y en la morgue. El proceso de identificación puede durar meses: las autoridades han tomado muestras de ADN a más de medio centenar de familiares de desaparecidos. Ema Olvera busca a su primo de 13 años:

"Mi primo, a lo mejor está en el hospital, y quisiera que hablara y me dijera dónde se quedó... si corrió, o algo así... Pero yo no pierdo la esperanza, yo, en un vídeo parece que lo veo y corre, pero no puedo saber donde está", explica entre sollozos.

En el momento de la explosión, que también dejó casi un centenar de heridos y numerosos desaparecidos, había unas 800 personas en los alrededores del oleoducto, que estaba siendo vigilado de forma pasiva por militares, lo que ha desatado un aluvión de críticas.

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, que se enfrenta a la primera gran crisis de su mandato, ha prometido una investigación profunda de lo ocurrido. AMLO ha descartado, sin embargo, detener su polémico plan contra el robo de combustible, que ha tenido como consecuencia directa una crisis de abastecimiento de gasolina en varios estados del país.