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Los niños del Dáesh: ¿Un problema de ida y vuelta?

Los niños del Dáesh: ¿Un problema de ida y vuelta?
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Dominique Bons es la madre de un joven yihadista francés que se marchó en 2013 a Siria para alistarse a las filas del Dáesh y nunca más volvió. Dominique ha fundado la asociación "Syrien ne bouge agissons” para luchar contra la radicalización en Francia.

"Este es un dibujo que él hizo cuando era pequeño. Hay muchos detalles.... palmeras, el mar, una piscina... Decía que era la casa de sus sueños."

El hijo de Dominique soñaba a lo grande, pero nunca llegó a vivir en una casa junto al mar...

"¡Qué bien, te vas a Tailandia! Vas a conocer un sitio nuevo con una cultura diferente", pensó Dominique cuando su hijo le anunció un largo viaje... pero en realidad se fue a Siria.

Nicolas, el hijo de Dominique, es uno de los más de 5.000 ciudadanos europeos que, según la UE, se unieron en una organización terrorista entre 2011 y 2016. Tras la muerte de su hijo en Siria, en 2013, Dominique decidió dedicarse a la lucha contra la radicalización en Francia y fundó la asociación "Syrien ne bouge, agissons!"

Creó una asociación y acudió a las más altas instancias para advertirles sobre un problema que afectaba a muchos jóvenes en Francia... Y así le escribió a Emmanuel Macron:

"Señor Presidente, quisiera que con esta carta conociera la labor de esta asociación". La asociación "Syrien ne bouge agisson" sigue luchando contra una lacra que todavía existe.

"Sé de una señora que dice: mi hija de 18 años, ya no es mi hija ... Ya no la reconozco. Estamos en 2019 y el problema sigue... ¿Y qué se hace al respecto... Nada."

Lo que atrae a muchos jóvenes a ese mundo de ideas radicales y actos brutales es, precisamente algo con lo que los gobiernos e instituciones europeas todavía están lidiando. Mientras que muchos de los que se alistaron a las filas del Dáesh, aseguran que hubieran deseado dar ma rcha atrás a tiempo.

Anelise: ¿Lamentas haber venido aquí?

"Me arrepiento de haber venido aquí. Era la primera vez. Nunca había cometido ningún delito en Bélgica. Yo era estudiante."

Hamza Nmeie asegura que lo que le llevó a él a Siria hace 7 años sigue ejerciendo influencia en los jóvenes de hoy.

Anelise: ¿Es algo que podría emerger de nuevo?

"No se ha acabado con esas ideas. Todo el mundo lo sabe. ¿Qué dicen las Naciones Unidas sobre esto? Pues que hace falta un programa de desradicalización, hemos de cambiar y volver a la sociedad".

Nmeie tiene 29 años, y no sabe si podrá regresar a su país de origen. Ignora como será su vida. Su historia puede inspirar miedo y rechazo. Pero si no se trata a tiempo, podría además generar más odio y violencia en la siguiente generación, como sugiere Dominique Bons, fundadora de la asociación "Syrien ne bouge agissons!".

"Habría que pensar y actuar rápido, porque cuanto más tiempo pasa, los niños al crecer y presencian cosas horribles: ahora están pasando hambre, enfermedades y demás. Antes vivieron la guerra, bombardeos, etc... Son niños traumatizados por la guerra. Las cosas empeorarán porque cuando crezcan odiarán a todo el mundo. A su país de origen, pero también al país donde se encuentran. Y podrían convertirse en terroristas."

Por ahora, son solo niños, pero al crecer quizá querrán demostrar que el problema del terrorismo en Europa no se ha terminado.

Anelise Borges, desde el noreste de Siria para Euronews