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Ventanas que aislan y reparten el calor sobrante

Ventanas que aislan y reparten el calor sobrante
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Parecen ventanas normales. Pero no lo son. En su interior hay un flujo continuo de una mezcla de agua destilada y glicol. Para ser exactos, setenta litros de agua destilada y 30 litros de etilenglicol, usado como anticongelante.

Los vidrios de agua actuan básicamente como colectores solares.

Las ventanas absorben la radiación solar y la transforman en energía térmica para calentar el interior del edificio.

"La ventaja de utilizar líquidos en lugar de aire dentro de las ventanas es que el agua es más densa, por lo que absorbe la luz infrarroja en un rango más amplio", opina Miglena Nikolaeva-Dimitrova, física, academia de Ciencias de Bulgaria.

Científicos de un proyecto de Investigación Europeo han recurrido a este pabellón experimental para comprobar la eficiencia del sistema.

Niveles de temperatura, humedad o iridiscencia son analizados para determinar si las ventanas pueden crear energía de forma eficiente, a largo plazo y en condiciones climáticas diversas.

"Medimos la temperatura dentro de las ventanas. La medimos cada veinte centímetros, empezando por abajo. De esta manera sabemos la cantidad de calor que se distribuye dentro de cada ventana. Al final, lo que tenemos es lo que absorve la ventana y lo que sale de la misma hacia afuera, explica Krasimir Zhivachki, asistente técnico, Academia de Ciencias de Bulgaria.

La tecnología fue desarrollada aquí en Madrid.

Los científicos quieren que el sistema garantice una cierta eficiencia energética, no que sea un mero aislante transparente.

La idea es que los vidrios de agua sean capaces de maximizar la radiación solar en invierno y evitar su sobrecalentamiento en verano.

"Si la temperatura exterior es demasiado fría, podemos detener el flujo de agua. El sol calienta la cámara de agua que hay entre los cristales y las ventanas se calientan. Si la temperatura exterior es cálida, o si dentro del edificio la temperatura es ya confortable, entonces podemos activar el flujo de agua para distribuir la energía a otros lugares del edificio. Los vidrios transparentes actúan de forma activa; actúan como una piel que permite que todo el edificio se termorregule", cuenta Juan Antonio Hernández Ramos, profesor de análisis numéricos y ciencia informática, Universidad Politécnica de Madrid.

Los científicos creen que la technología podría ayudar a diseñar los edificios energéticamente ultra eficientes, en conformidad con la estrategia de la Unión Europea de aumentar la eficiencia energética de los espacios arquitectónicos del futuro.

"La idea es que los edificios reduzcan al máximo sus demandas energéticas y produzcan al mismo tiempo energía térmica. Esta es nuestra solución para mejorar y maximizar el balance energético neto que todo edificio necesita", matiza Belén Moreno Santamaría, arquitecta, Universidad Politécnica de Madrid.

Los científicos confían en una pronta comercialización del sistema. La tecnología, aseguran, está madura para poder ser fabricada a escala industrial.

"Ahora podemos lanzar el producto al mercado. Por supuesto, tenemos que demostrar que también funciona en edificios más grandes además de en estos prototipos que ya están funcionando con éxito. Pero creemos que ahora vale la pena equipar los edificios a gran escala con él", manifiesta Dieter Grüggemann, profesor de ingienería térmica, Universidad de Bayreuth.

A la espera de inversores, mediciones y análisis en el pabellón experimental de Sofía continuarán durante los próximos diez años.

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