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La costa atlántica francesa se llena de parisinos huyendo de la capital

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La costa atlántica francesa se llena de parisinos huyendo de la capital
Derechos de autor  AFP
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Moverse en bicicleta es toda una tradición veraniega en la isla francesa de Ré. Pero no estamos en verano, sino en plena crisis del coronavirus y Ré es, como cualquier otro lugar en el país, área confinada. Hace tres días, este sitio turístico de la costa atlántica vio como cientos de parisinos desembarcaban aquí para confinarse en sus segundas residencias. Una gran afluencia de población urbana que causa mucha controversia y preocupa a las autoridades.

"No estamos de vacaciones, estamos en plena cuarentena", recuerda el alcalde de La Couarde-sur-Mer. "Y si vienes aquí a tu segunda casa, entonces debes estar confinado, no haces nada fuera. Y ese es el mensaje que queríamos transmitir al ser restrictivos con las playas y los carriles bici."

Rabia contra los parisinos

Tan pronto como se anunció el período de confinamiento, el puente de la Isla de Ré experimentó una aglomeración digna del mes de julio. Aquí, como en toda Bretaña, en Vendée o en el País Vasco, los ayuntamientos tuvieron que cerrar sus playas por miedo a la propagación del virus.

"Tengo la sensación de que los que vienen aquí se creen que están de vacaciones", dice una residente local. "Durante este período del año no solemos estar de vacaciones. Han tenido que cerrar las playas para que la gente no vaya, y los carriles bici para que la gente no vaya en bicicleta como si estuviera de vacaciones. Y por supuesto, nosotros también estamos sufriendo todo esto".

En las redes sociales, la ira de los locales se hace notar. Sus mensajes hablan del egoísmo de los parisinos y se dispara la alarma por la inevitable saturación de los hospitales de Nantes, La Rochelle, Poitiers. Cyrille Vartanian, doctor de Noirmoutier, trata de prepararse lo mejor posible:

"Hemos empezado a hacer un llamamiento al personal médico aquí en Noirmoutier para que nos ayuden en caso de emergencia", nos cuenta Cyrille. "Con respecto a los hospitales que nos rodean, tendrán que hacer frente a este aumento de la población y si se dan casos graves de coronavirus no es seguro que haya suficientes camas para todos. Debería haber habido una pedagogía de contención que dijera desde el principio que está completamente prohibido circular por el país, ya sea por carretera o por tren. No sé si habéis visto esas imágenes de la estación de Montparnasse repleta de gente cogiendo trenes. Esos trenes son el lugar perfecto para que un virus se propague".

En Noruega o España se ha prohibido el desplazamiento a la segunda residencia bajo pena de multa o incluso de prisión. Y en estas zonas turísticas francesas, donde todo consiste en caminatas y actividades al aire libre, el mensaje más que nunca es el de "Quédate en casa".