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Volcán de La Palma | Se abren dos nuevas bocas por las que manan ríos de lava

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Por Carmen Menéndez
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La lava fluye por las nuevas bocas del volcán de La Palma
La lava fluye por las nuevas bocas del volcán de La Palma   -   Derechos de autor  Cortesía IGME-CSIC vía RTVE
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El volcán de Cumbre Vieja vuelve a jugar con los nervios de la población de la isla canaria de La Palma. A unos 450 metros del cono principal se han abierto dos nuevas bocas, muy próximas entre sí. Por ellas manan ríos de lava que parecen querer unirse con la colada principal en su avance hacia el mar.

Con estas dos nuevas bocas, el volcán ya emite por cuatro puntos diferentes. La lava, muy líquida, avanza hacia el oeste. Ha irrumpido en dos barrancos, llevándose por delante nuevas edificaciones.

"(Son) dos bocas, separadas entre ellas quince metros y que se encuentran al noroeste del cono principal (...) Están emitiendo lava efusiva que avanza aprovechando una topografía favorable", explicó Miguel Ángel Morcuende, director de PEVOLCA.

Según las autoridades canarias, el volcán ya ha emitido 80 millones de metros cúbicos de magma, el doble de los que emitió el volcán de Teneguía en 1971 y en la mitad de tiempo.

La superficie afectada, unos 700 kilómetros cuadrados, representa el 10 % de la isla de La Palma. Más de mil construcciones se han visto dañadas, 870 han quedado totalmente destruidas.

"No es bonito, es desastroso. El volcán lo arrasa todo y es muy triste"

Hay miles de damnificados, pescadores, agricultores y mucha gente que lo ha perdido todo y ahora rumia su impotencia, en medio de la incertidumbre y desesperación.

"No es bonito, es desastroso -dice José Carlos, un jubilado de la isla-. Este volcán llega y según pasa lo arrasa todo, dejándolo sepultado, es muy triste, muy triste (...) Hay muchas personas que unas tenderán al suicidio, otros ya están diciendo que ya no duermen, no descansan, comen menos y habrá muchas enfermedades, muchos problemas que ocasionará y esto por la inseguridad que van a tener los ciudadanos para poder seguir viviendo".

El delta generado por la caída de lava al océano Atlántico ya cubre una superficie de casi 28 hectáreas, con una profundidad de 30 metros. Sobre él se alza una nube, el llamado penacho marino, que puede contener gases tóxicos.

Por el momento, en el valle de Aridane, la zona más próxima a la erupción, a calidad del aire sigue dentro de los límites saludables.

Además de la omnipresente ceniza del volcán, los seísmos se suceden en la isla. Decenas se han sentido en las últimas 24 horas, el mayor de magnitud 3,5.