Thélyson Orélien, escritor quebequés de origen haitiano, seleccionado para grandes premios literarios, rechaza las acusaciones de la cuenta "Balance ton Claude" y afirma en un comunicado haber sufrido ataques racistas desde su llegada a Francia.
¿Puede un detector de IA hacer tambalear un éxito de librería que compite por los grandes premios? En Francia, la novela "C'était ça ou mourir" de Thélyson Orélien, presentada como una de las revelaciones de la rentrée literaria y que ya ha vendido más de 35.000 ejemplares, está ahora acusada de haber sido escrita por una inteligencia artificial.
En el origen de la polémica está un mensaje publicado (fuente en francés) en X el lunes 21 de septiembre por una cuenta anónima, "Balance ton Claude". "Según Pangram, esta novela está redactada casi íntegramente por una inteligencia artificial", asegura, afirmando haber probado varios pasajes del "manuscrito" y haber obtenido "casi siempre el mismo resultado: 100 % IA".
Según los autores de la cuenta, la herramienta estadounidense Pangram es "con diferencia el detector de IA más fiable", con una "tasa de falsos positivos del 0,0041 %".
Una acusación especialmente delicada para el autor quebequés de origen haitiano, de 38 años, cuya novela se está traduciendo a más de 20 idiomas y figura en las primeras selecciones de los premios Goncourt, Goncourt des lycéens, Femina, Médicis y Renaudot.
Esta ficción narra el periplo por las Américas de Jonas, un joven profesor haitiano de historia y geografía obligado a huir de su país por la violencia y la inseguridad. Antes de esta primera novela, publicada el pasado invierno en Quebec y cuyos derechos para Europa francófona ha adquirido Grasset, Thélyson Orélien había publicado sobre todo poesía.
¿De los "rumores" a los "ataques racistas"?
Grasset aseguró en un primer momento que no prestaba atención a estos "rumores". "Estamos ante fake news. (...) Estas herramientas supuestamente capaces de reconocer la IA son a su vez IA que fantasean con que la Biblia fue escrita artificialmente", declaró la editorial a BFMTV (fuente en francés) el martes por la mañana.
La casa de la portada amarilla afirmó también que decenas de novelas escritas por IA se ofrecen en Amazon, pero que "ninguna tiene éxito" porque "ninguna tiene singularidad". "Todo lo contrario que Thélyson", aseguró Grasset, propiedad del grupo Vivendi, controlado por el multimillonario Vincent Bolloré.
El martes a última hora de la tarde, la amplitud que había tomado el asunto llevó a Grasset a enviar a varios medios, entre ellos Euronews, un comunicado en el que daba la palabra al autor. En él, Thélyson Orélien explica que las "repeticiones" que se le reprochan como características de un texto generado por IA responden a "una tradición literaria haitiana y caribeña", con su propia poética.
Añade que "se puede discutir de mi estilo, pero convertir estos procedimientos en pruebas de inteligencia artificial no tiene nada que ver con la crítica literaria".
El escritor aprovechó para agradecer a esos lectores que "dan un lugar en su vida" a su libro: "En un mundo en el que algunos querrían comprobar siempre de dónde venimos antes de escuchar lo que decimos, esta acogida me conmueve profundamente".
En ese mismo comunicado, los equipos de Grasset dicen renovar "su confianza absoluta" en el autor, "frente a cualquier máquina o intento de medir, normalizar o acallar unas escrituras para siempre libres".
Contactado por Euronews, Thélyson Orélien no quiso responder a nuestras preguntas. Sí precisó, no obstante, a Libération (fuente en francés) haber sido objeto de "numerosos ataques racistas" desde su llegada a Francia.
La IA frente a una lengua "criollizada"
Antes de que los grandes medios se hicieran eco, el asunto se desbordó en X. Tras la primera publicación de "Balance ton Claude", numerosos internautas difundieron, incluso en inglés, las acusaciones de la cuenta anónima como si estuvieran probadas, algunos llegaron incluso a burlarse (fuente en francés) del mundo de la crítica, "que cayó en la trampa al encontrar formidable un estilo no solo escrito por IA, sino fundamentalmente mediocre y repetitivo".
Otros se entretuvieron pasando por Pangram el comunicado de reacción de Thélyson Orélien, afirmando (fuente en francés) que también es "100 % IA".
Las acusaciones también suscitaron reacciones escépticas.
"No entiendo qué tendría de problemático utilizar la IA para escribir un libro en 2026. Más bien sería absurdo no utilizarla", escribe (fuente en francés) el periodista Jérôme Colombain. "Los 'ghostwriters' existen desde siempre. Lo que cuenta, en última instancia, es la responsabilidad del autor", asegura en ese mismo mensaje.
Por su parte, François Negroni (fuente en francés), autor que reivindica el recurso a la IA para escribir libros sobre aeronáutica, explica que los detectores de IA analizan un texto "identificando regularidades estadísticas: distribución de las palabras, estructura sintáctica, ritmo de las frases, previsibilidad léxica". Desarrolla a continuación que Thélyson Orélien "no encaja en las casillas" del francés estándar en el que se basan estos programas.
"Escribe en un francés que la crítica describe unánimemente como 'créolisé', mestizado de criollo haitiano, de español, de portugués, atravesado por la oralidad, por aforismos, por ritmos que vienen de otros lugares", sostiene, subrayando aun así "no saber" si esta novela se ha escrito "total o parcialmente con la ayuda de una IA".
El autor Christophe Boutry (fuente en francés) le responde entonces que es "posible" que Pangram haya detectado el estilo "criollizado" de Thélyson Orélien. "Los trabajos que muestran sesgos hacia los hablantes no nativos se refieren a otros detectores, a otras versiones y, sobre todo, al inglés. Eso no permite afirmar que Pangram 4 confunda aquí francés haitiano y texto generado".
Cabe señalar que, en las redes sociales, algunos lectores ya habían expresado sospechas de recurso a la IA. Es el caso, en particular, de Alphaleer en Babelio (fuente en francés). "Lástima que el libro entero esté escrito con… inteligencia artificial. Da la impresión de ser bonito, pero es vacío", escribe esta usuaria el 12 de septiembre. "El narrador es una especie de sombra, que pasa, de etapa en etapa, de una frontera a otra frontera, sin nada preciso ni trabajado en profundidad", añade, subrayando las "grandes incoherencias" de la novela.
En Facebook (fuente en francés), el autor Fabrice Colin señala "tics estilísticos cuando menos descalificadores", "aforismos de final de capítulo" y "metáforas encantadoras pero como poco dudosas". Aunque asegura no acusar al autor de haber recurrido a la IA y afirma no tener opinión sobre Pangram, dice que subraya "tics de escritura que perjudican al texto" e invita a cada cual a hacerse su propia idea.
"Balance ton Claude" llama a calmar los ánimos
El martes, la hasta entonces discreta cuenta de "Balance ton Claude" obtuvo una visibilidad excepcional y supera ya los 6.600 seguidores.
A última hora de la noche, las cinco personas que, según Radio France, se esconderían detrás de este nombre publicaron un último mensaje en el que pedían "ir con calma con los ataques contra Thélyson Orélien", y reconocían que "existe una probabilidad no nula (...) de que actúe de buena fe".
El colectivo intentó después explicar su enfoque, afirmando haber "señalado este libro" porque "tenía éxito", y reconociendo al mismo tiempo que el autor tiene "una cierta forma de mérito por haber conseguido producir una narración coherente que ha satisfecho a muchos lectores".
Según ellos, "la intelligentsia parisina sigue subestimando sin duda las capacidades de las IA" y "no utiliza o utiliza poco los LLM", los "grandes modelos de lenguaje", ni frecuenta LinkedIn. Esa sería, a su juicio, la razón por la que la prensa literaria no habría reconocido "las fórmulas estereotipadas".
¿Qué sentido tiene que el creador delegue su invención?
El librero independiente lionés Gwilherm Perthuis dice seguir esta polémica desde la distancia y no tomar partido.
"Evidentemente me parece catastrófico escribir eventualmente un libro pidiéndoselo a una IA generativa", explica a Euronews el responsable de la librería L'œil cacodylate, y añade que esto está "en las antípodas de mi concepción de la creación literaria, que es un trabajo singular y novedoso sobre la lengua y la forma".
Mientras que, a su juicio, la máquina "va a crear arquetipos apoyándose en datos medios preexistentes", se pregunta: "¿En qué puede ayudar la IA a inventar? ¿Y qué sentido tiene que el creador delegue su invención?"
El librero matiza no obstante sus palabras y menciona a los autores que "se apoyan en la IA para preparar su documentación y acelerar sus investigaciones antes de la escritura, cuando necesitan acceder a datos complejos".
"Para mí esa es la única utilidad real de la IA, (...) su capacidad para ofrecer resultados casi inmediatos entre millones de datos cuya exploración nos llevaría años por nuestros propios medios".
¿Interrumpirá el caso "Balance ton Claude" la carrera de "C'était ça ou mourir" hacia los grandes premios literarios o, por el contrario, animará a los lectores que aún no la han leído a formarse su propia opinión?
Las consecuencias sobre la reputación de la novela, en cambio, podrían medirse con rapidez. Los premios Goncourt y Renaudot se anunciarán el martes tres de noviembre, al día siguiente del premio Médicis. El miércoles cuatro de noviembre será el turno del jurado del premio Femina de desvelar a su ganador. Por último, el Renaudot des lycéens y el Goncourt des lycéens se concederán respectivamente el martes 17 y el jueves 26 de noviembre.