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Kazajistán quiere que mineros de criptomonedas usen energía del gas sobrante de campos petrolíferos

Instalación de minería de criptomonedas
Instalación de minería de criptomonedas -  Derechos de autor  Alem Crypto Mining company
Derechos de autor Alem Crypto Mining company
Por Galiya Khassenkhanova
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Kazajistán permite a los mineros de criptomonedas usar gas asociado sobrante de los campos petrolíferos para generar electricidad, reducir el quemado de gas y aumentar la producción de petróleo, buscando atraerles de nuevo al país.

Aunque la adquisición de criptomonedas se conoce como minería, el proceso tiene poco que ver con la extracción de recursos naturales. La minería de criptomonedas requiere grandes cantidades de electricidad para hacer funcionar ordenadores especializados que resuelven complejas ecuaciones matemáticas a cambio de monedas digitales.

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El Gobierno de Kazajistán está uniendo ambas cosas con un nuevo proyecto, en el que los mineros de criptomonedas podrán utilizar el excedente de gas asociado de los yacimientos de petróleo para generar electricidad en sus propias centrales eléctricas.

Kazajistán vivió un gran auge de la minería de criptomonedas en 2021, que dejó al descubierto las debilidades de su envejecida infraestructura eléctrica, buena parte de la cual se construyó en la época soviética.

La llegada masiva de mineros añadió presión al sistema y contribuyó a los cortes y apagones en algunas zonas.

Como respuesta, el Gobierno comenzó a restringir el acceso de los mineros a la electricidad y más adelante introdujo un sistema de subastas, en el que las empresas de minería solo podían comprar el excedente de electricidad a través de una plataforma específica. En la práctica, a menudo había poco excedente disponible o ninguno.

Combinadas con impuestos, licencias y otras restricciones, estas medidas empujaron a muchos mineros a abandonar Kazajistán o a operar en el mercado gris.

El año pasado, el enfoque del Gobierno comenzó a cambiar y las autoridades introdujeron incentivos y programas destinados a volver a atraer la minería legal de criptomonedas al país.

Convertir el gas asociado en electricidad

Una de las últimas iniciativas del Gobierno conecta a los mineros de criptomonedas con yacimientos de petróleo que queman en antorcha gas asociado.

El gas de petróleo asociado se libera durante la extracción de crudo. Contiene metano, lo que lo hace altamente inflamable y perjudicial para el medio ambiente.

Cuando un yacimiento se encuentra lejos de las infraestructuras existentes, el transporte del gas o su almacenamiento en forma comprimida puede no ser viable económicamente.

En su lugar, se quema habitualmente en antorcha, se combustiona para convertir el metano en dióxido de carbono. Aunque el dióxido de carbono también contribuye al efecto invernadero, el metano tiene un potencial de calentamiento mucho mayor. Por ello, algunos productores de petróleo queman el gas y pagan multas medioambientales.

El nuevo modelo beneficia tanto a los mineros de criptomonedas como a los usuarios del subsuelo. Los mineros obtendrían una fuente de electricidad más estable y barata sin añadir presión adicional a la red eléctrica nacional.

"La minería de criptomonedas es una gran industria por derecho propio, caracterizada por una alta volatilidad y unos costes de entrada elevados, por eso el acceso a electricidad barata es absolutamente crucial", explicó Batyr Bauyrzhan, director técnico de WES LLP, socio tecnológico que proporciona una solución integrada que abarca el acondicionamiento del gas, la generación de electricidad y una granja de minería o centro de datos.

Señaló que, con una central eléctrica propia, los mineros pueden fijar el coste de la electricidad durante años y no depender de las tarifas de la red ni de los límites de capacidad. Para la minería, este es el "factor clave que determina el periodo de amortización".

La estabilidad del suministro eléctrico también es fundamental, ya que los equipos de minería de criptomonedas funcionan de forma ininterrumpida y cada hora de parada se traduce en pérdidas directas.

Los yacimientos de petróleo, por su parte, obtendrían beneficios por la venta del gas y ahorrarían millones en multas medioambientales.

"Durante años, el gas asociado fue un problema para nosotros, teníamos que quemarlo en antorcha, pagar por las emisiones y limitar la producción de petróleo. Para nosotros, el gas que antes se quemaba no tiene un coste de oportunidad, así que estamos dispuestos a venderlo a un precio significativamente inferior al precio de mercado del gas comercial", explicó Bauyrzhan.

Según indicó, el principal beneficio económico no reside tanto en el ahorro de multas como en eliminar las restricciones a la producción de petróleo directamente vinculadas a la gestión del gas. Tampoco supondrá un coste para las petroleras, ya que la infraestructura necesaria la financian los mineros de criptomonedas.

Cómo funciona este modelo

El volumen de gas asociado que se genera en los yacimientos de petróleo depende de la relación gas-petróleo y del nivel de producción de crudo, y varía en cada yacimiento.

Para entender el posible rendimiento, tomemos como ejemplo un yacimiento que produce 100.000 m³ de gas al día. Si una unidad de motores de gas genera aproximadamente entre tres y 3,5 megavatios hora (MWh) de electricidad a partir de 1.000 m³ de gas asociado, entonces 100.000 m³ de gas pueden abastecer una central con una capacidad de alrededor de 13 a 15 MW.

Una granja industrial media consume entre cinco y 20 MW, mientras que las de gran tamaño consumen 50 MW o más, lo que significa que un solo yacimiento puede alimentar una granja de minería industrial a plena escala.

"Según los datos disponibles, en 2024 se quemaron en antorcha aproximadamente entre 300 y 340 millones de metros cúbicos de gas de petróleo asociado en Kazajistán. Si se hubiera convertido en electricidad, habría generado en torno a 1,2 a 1,3 TWh (teravatios hora)", explicó Daniyar Mubarakov, presidente de la Asociación de Blockchain y Minería Digital.

Añadió que los grandes operadores de minería solo consideran yacimientos con una capacidad de gas suficiente para generar al menos cinco MW. Esto se debe a la necesidad de cubrir los costes de infraestructura y mantenimiento del equipo. Los mineros también evalúan los emplazamientos potenciales en función de la conectividad a internet y de la disponibilidad de agua para los sistemas de refrigeración.

Mubarakov explica que los mineros están dispuestos a invertir en la compra e instalación de equipos de generación de electricidad, pero que construir desde cero su propia central no resulta económicamente atractivo.

Bauyrzhan coincide y señala que construir una central eléctrica requiere mucha experiencia, por lo que ambas partes prefieren trabajar a través de una empresa de ingeniería especializada.

"El procesamiento del gas de petróleo asociado, las unidades de motores de gas, su mantenimiento y la obtención de permisos y autorizaciones del usuario del subsuelo constituyen una especialización de ingeniería específica. Un error en esta fase cuesta más que los servicios de un contratista profesional", explicó.

Mubarakov señala que construir una nueva central eléctrica costaría entre 1,7 y 2,2 millones de euros por MW y llevaría más de tres años.

El Ministerio de Energía kazajo calcula que en la actualidad entre 40 y 60 yacimientos de petróleo queman gas asociado en antorcha.

Según Gizzat Baitursynov, viceministro kazajo de IA y Desarrollo Digital, ambos ministerios trabajan en un marco jurídico que aclare las normas, ya que tanto los mineros a gran escala como los de menor tamaño ya habían mostrado interés por este esquema.

También subrayó que el mecanismo resulta muy beneficioso para Kazajistán, ya que permitirá obtener beneficios gracias al aumento de la producción de petróleo y mejorar el medio ambiente.

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