La campaña rusa de reclutamiento dirigida a ciudadanos bielorrusos es ya un elemento central para ampliar el recurso de movilización en la guerra contra Ucrania, Moscú explota su vulnerabilidad económica y su aislamiento informativo para implicarlos en el conflicto.
Rusia lleva tiempo viendo Bielorrusia como un cómodo reservorio para reforzar sus recursos humanos en la guerra contra Ucrania, sobre todo tras las graves pérdidas sufridas en el frente. La dependencia económica de Minsk, la vulnerabilidad política del régimen de Lukashenko y la indefinición jurídica del Estado de la Unión crean un escenario en el que el Kremlin puede actuar con bastante libertad.
Cómo funciona la red de reclutamiento
En el segmento bielorruso de internet han aparecido en los últimos meses numerosos anuncios, que ofrecen a los bielorrusos firmar un contrato con el ejército ruso. Se difunden por todas partes, en canales de Telegram, en chats de Viber de pequeñas ciudades, en grupos locales donde la gente habla de asuntos cotidianos.
A veces el contraste resulta casi surrealista, entre anuncios de venta de verduras o de búsqueda de profesor particular aparece de repente una oferta de "alta remuneración, ventajas y ciudadanía rusa" a cambio de participar en la guerra.
Las investigaciones de 'DW', 'TVNET', 'CityDog' y 'Current Time' constatan un fuerte aumento de estas publicaciones. La iniciativa de derechos humanos Belpol muestra de forma regular ejemplos de anuncios donde los reclutadores utilizan números de teléfono bielorrusos para inspirar confianza.
En el canal de Telegram de Belpol pueden verse mensajes que prometen pagos enormes, ayuda con créditos, "anulación de antecedentes penales" y la tramitación de la ciudadanía rusa.
En la red X, la cuenta OSB Belpol publica capturas de pantalla de anuncios donde se ofrece a los bielorrusos un contrato con un pago único de más de 4 millones de rublos (41.600 euros aproximadamente) y la rápida obtención del pasaporte ruso.
Estos ejemplos no son excepciones, sino parte de una campaña sistemática dirigida a personas socialmente vulnerables.
Qué prometen los reclutadores
Las estructuras rusas apuestan por la motivación económica, prometen a los bielorrusos decenas de miles de euros al cambio, un salario elevado, alojamiento, manutención, pensión militar y seguro de vida.
En algunos anuncios se llega incluso a hablar de "resolver problemas con la justicia", algo especialmente peligroso si se tiene en cuenta que la participación en un conflicto armado en el extranjero entra en el ámbito del artículo sobre mercenarismo del Código Penal bielorruso.
Los reclutadores aseguran que el servicio es "legal", que supuestamente no se trata de mercenarismo, sino de "servicio en el ejército del Estado de la Unión". Pero es falso, la legislación bielorrusa es clara al respecto.
Quién acepta firmar el contrato
Los estudios muestran que entre los reclutados predominan hombres de pequeñas ciudades y pueblos, personas con ingresos bajos, con deudas o con problemas con la justicia.
Muchos no son conscientes de las consecuencias legales y algunos simplemente buscan ganar dinero rápido, sin entender que los enviarán a los sectores más peligrosos del frente.
Las organizaciones de derechos humanos señalan que los contratistas extranjeros terminan a menudo en unidades de asalto, donde las pérdidas son especialmente elevadas.
El esquema de reclutamiento funciona de forma sencilla y eficaz, una persona ve un anuncio en redes sociales y escribe al reclutador, que utiliza un número de teléfono bielorruso. A continuación se le explican los pagos, las ventajas y la supuesta "legalidad" del servicio.
Después se le propone tramitar rápidamente la documentación y viajar a Rusia, normalmente a través de Smolensk o Pskov. Allí firma el contrato y pasa a ser militar de la Federación de Rusia, en ese punto casi no hay vuelta atrás.
Para quienes aceptan el contrato las consecuencias pueden ser trágicas, además del riesgo de morir, se enfrentan a responsabilidad penal en Bielorrusia, a la posible pérdida de la ciudadanía o a la restricción de derechos.
El Código Penal de Bielorrusia incluye un artículo sobre mercenarismo que prevé hasta siete años de prisión y la captación y utilización de mercenarios, hasta 15 años. Muchos acaban siendo "carne de cañón" en una guerra ajena que a menudo apenas comprenden.
Reacción de la sociedad y del Estado
La sociedad bielorrusa reacciona a esta situación con inquietud, la gente se queja de una campaña masiva de reclutamiento por spam, algunos se dirigen al Ministerio del Interior, pero la respuesta es prácticamente inexistente. El régimen de Lukashenko no reconoce oficialmente estos reclutamientos, pero tampoco los frena.
Bielorrusia depende en exceso de las subvenciones rusas como para enfrentarse abiertamente al Kremlin. Además, dentro del país se refuerzan las medidas de movilización, lo que genera una presión añadida sobre los hombres en edad de reclutamiento.
El reclutamiento como parte de la estrategia del Kremlin
El reclutamiento de bielorrusos no responde a anuncios aislados ni a iniciativas caóticas de particulares, es una campaña sistemática integrada en la estrategia del Kremlin para ampliar el recurso humano disponible para la guerra contra Ucrania.
La construcción jurídica del Estado de la Unión ofrece a Moscú oportunidades adicionales, formalmente los ciudadanos de Bielorrusia y Rusia tienen "los mismos derechos" y las estructuras rusas intentan interpretar esto como "las mismas obligaciones", incluida la prestación del servicio militar.
El Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) advierte de que esta lectura puede convertirse en base para ejercer presión sobre los bielorrusos e intentar movilizarlos.
Rusia utiliza la vulnerabilidad de la sociedad bielorrusa, su aislamiento informativo y la dependencia política de Minsk para convertir Bielorrusia en un reservorio de tropas. Y cuanto más se prolonga la guerra, más activa se vuelve esta campaña.