El sumo pontífice se ha pronunciado el domingo por la mañana, en Lourdes, sobre el muy esperado tema de los abusos sexuales en la Iglesia.
Tras reunir a cerca de 800.000 personas en París el sábado, el Papa León XIV se dio un nuevo baño de multitudes durante una misa al aire libre, el domingo, en Lourdes.
Unas 150.000 personas asistieron a la homilía del sumo pontífice, dedicada en parte a los abusos sexuales. La Iglesia "debe tener el coraje de vivir esta conversión en primer lugar. Para sanar heridas profundas, infidelidades y dolorosos desvíos cometidos en su seno, debemos colocarnos con humildad bajo la mirada purificadora del Señor".
"Reconocer nuestras propias culpas es indispensable para nuestro progreso espiritual", insistió.
A primera hora de la mañana, León XIV se había reunido a puerta cerrada con los obispos de Francia. "En estos últimos años habéis afrontado con determinación la dolorosa lacra de los abusos contra menores cometidos por miembros del clero o en el ámbito eclesial", les dijo en unas palabras recogidas por el Vaticano.
"Habéis adoptado valientes disposiciones para responder a ello, a través de la escucha, la búsqueda de la verdad, la justicia, el perdón, la reparación y un compromiso decidido con una cultura de prevención y de protección frente a estos delitos".
"Es necesario perseverar en el camino emprendido manteniendo la máxima vigilancia. Al mismo tiempo, vuestro clero necesita ser sostenido y alentado; sé que es objeto de vuestra solicitud paternal".
El Papa había comenzado la jornada recogido en oración ante una fotografía de 'l'enfant qui pleure', una obra instalada desde 2021 que simboliza los sufrimientos de las víctimas de abusos sexuales en el seno de la Iglesia.
León XIV se reunirá al final del día, a puerta cerrada, con siete víctimas de violencia sexual en la Iglesia.
A raíz del informe Sauvé, que cifró en 330.000 el número de víctimas en la Iglesia desde 1950, se han creado en Francia instancias de reconocimiento de los hechos como la Inirr.