La ONU advirtió de que las interferencias en las frecuencias de radio pueden distorsionar las mediciones y reducir la fiabilidad de las previsiones, dificultando que las autoridades se preparen y respondan ante riesgos ambientales.
Las frecuencias radioeléctricas necesarias para las previsiones meteorológicas, los sistemas de alerta temprana, el seguimiento del clima y la gestión del agua deben protegerse frente a la creciente amenaza de interferencias derivadas de las nuevas tecnologías, advirtió Naciones Unidas este lunes.
Algunos sensores miden señales naturales extremadamente débiles en frecuencias específicas, lo que hace especialmente importante protegerlas frente a interferencias perjudiciales.
Estos sistemas permiten observar la atmósfera, los océanos y la superficie terrestre, y transmitir datos que sustentan alertas tempranas que salvan vidas, previsiones meteorológicas fiables y un seguimiento del clima a largo plazo.
Sin embargo, los organismos de telecomunicaciones y meteorología de la ONU advirtieron este lunes de que el uso creciente de estas frecuencias por otros servicios de radiocomunicaciones, incluidos los servicios inalámbricos y por satélite, está aumentando el riesgo de interferencias que afecten a las bandas de frecuencia necesarias para estos sistemas.
Alertaron de que las interferencias en las frecuencias radioeléctricas pueden alterar las mediciones, reducir la calidad o la disponibilidad de los datos y, en consecuencia, comprometer la fiabilidad de las previsiones y las alertas, lo que limita la capacidad de las autoridades para prepararse y responder ante riesgos ambientales.
Reunidas esta semana en Ginebra en un seminario de expertos, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) (fuente en inglés) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) (fuente en inglés) instan a los gobiernos y a las autoridades reguladoras a proteger el acceso a las frecuencias imprescindibles para la meteorología.
"En estos momentos, los satélites están midiendo cambios en nuestros océanos y en nuestra atmósfera", declaró la responsable de la UIT, Doreen Bogdan-Martin, durante el acto de este lunes.
"Los radares siguen las tormentas a medida que se forman", explicó, entre ellas la potente tormenta 'nor'easter' que azotó el pasado fin de semana su región de origen, en el densamente poblado corredor del noreste de Estados Unidos, dejando sin electricidad a miles de personas y causando al menos una muerte.
Pronósticos meteorológicos únicos
"Un espectro libre de interferencias mantiene precisas las previsiones meteorológicas, oportunas las alertas y los avisos de emergencia y fiables los datos climáticos, de modo que las comunidades puedan prepararse, responder y reforzar su resiliencia", subrayó Bogdan-Martin.
"Evitar las interferencias radioeléctricas nocivas es una cuestión de seguridad pública y puede salvar vidas".
Los radares meteorológicos, los sistemas de detección de rayos, la observación aérea y marítima, el seguimiento hidrológico y otros sistemas esenciales dependen de estas bandas de frecuencia para recopilar e intercambiar datos.
Ante el auditorio reunido este lunes, la responsable de la OMM, Celeste Saulo, explicó cómo funcionan estos sistemas.
"Una tormenta se revela en las débiles señales naturales que emite y en los ecos que devuelven las señales que enviamos para detectarla", señaló.
"En esencia, todo esto ocurre porque existe una relación física entre el tamaño de una gota y el tamaño de los cristales de hielo en las nubes y el espectro de frecuencias", apuntó.
"Estas frecuencias", añadió, 'permiten observaciones que ninguna otra frecuencia puede ofrecer'.
"Estas bandas deben protegerse".