Circulan en internet acusaciones de que Macron llevará a Francia a la guerra con Rusia para aplazar las elecciones y seguir en el poder, pero la Constitución lo hace inviable.
Desde hace meses, los dirigentes europeos y la OTAN han venido lanzando advertencias cada vez más apremiantes sobre el fuerte aumento de las amenazas híbridas de Rusia, unos llamamientos que ha hecho suyos también el presidente francés, Emmanuel Macron. Sin embargo, numerosos usuarios de redes sociales sostienen que no está expresando estas preocupaciones por motivos de seguridad, sino por interés propio.
Como los presidentes franceses no pueden ejercer más de dos mandatos consecutivos, Macron tendrá que entregar las riendas del poder a su sucesor tras las elecciones presidenciales de 2027, previstas para la próxima primavera.
Por este motivo, según varias publicaciones en redes, Macron estaría exagerando la amenaza y acercando aún más a Francia a la guerra entre Ucrania y Rusia, como forma de justificar una posible guerra con Moscú. ¿El objetivo final? Suspender o aplazar esos comicios y así mantenerse en el poder, aseguran.
Estas publicaciones han acumulado miles de visualizaciones y parecen haberse visto impulsadas por una reunión que Macron mantuvo a mediados de septiembre con aspirantes a la presidencia y líderes de partidos para informarles de los actuales retos de seguridad a los que se enfrenta Francia.
Sin embargo, se trata de una estrategia poco probable y difícil de poner en práctica. Para entender por qué, The Cube, el equipo de verificación de 'Euronews', ha hablado con expertos constitucionalistas franceses.
El presidente no puede declarar la guerra
El principal argumento que desmonta estas teorías es que los poderes del presidente están limitados por la Constitución. En concreto, esta establece que no puede declarar la guerra de forma unilateral.
"La Constitución establece que el presidente es el jefe de las fuerzas armadas", explicó Guillaume Tusseau, profesor de derecho constitucional en la Facultad de Derecho de Sciences Po, a The Cube. "Pero en este ámbito tiene que compartir su poder con el Gobierno, porque el Ejército está a disposición del Gobierno y no del presidente de la República".
"Según el artículo 35 de la Constitución, solo el Parlamento puede autorizar una intervención armada de las fuerzas francesas, y el Gobierno tiene que presentar esa solicitud ante el Parlamento", añadió. "Así que no es una decisión que pueda corresponder formalmente al presidente".
Si un presidente decidiera lanzar una guerra sin consultar, ello constituiría una violación de la Constitución, que a su vez podría dar lugar a un proceso de destitución. Incluso si, por ejemplo, otro país iniciara una guerra contra Francia, la Constitución tampoco estipula que eso influya automáticamente en el calendario electoral.
"El aplazamiento de las elecciones no es en absoluto automático [en caso de guerra], y mi impresión es que será muy difícil influir en el calendario", señaló Tusseau.
Esto se debe a que el calendario para la celebración de elecciones está claramente detallado en el artículo 7 de la Constitución, que establece que los comicios deben celebrarse "no menos de 20 días ni más de 35 días antes" de que termine el mandato del presidente en ejercicio.
Tusseau señaló que la Constitución solo prevé un aplazamiento limitado si uno de los candidatos muere o queda incapacitado pocos días antes de la primera vuelta, o entre la primera y la segunda vuelta. Además, si Francia estuviera directamente bajo ataque, las elecciones podrían posponerse para garantizar la seguridad de los votantes.
"Pero si leemos la Constitución, nada en ella permite al presidente aplazar las elecciones por los motivos que se alegan en las redes sociales", indicó Tusseau.
¿Activar el artículo 16?
Uno de los argumentos clave de los defensores de la teoría original es que Macron sería partidario de estar en guerra, ya que, según ellos, eso le permitiría recurrir al artículo 16 de la Constitución y, supuestamente, decidir quedarse en el cargo a su conveniencia.
El artículo 16 sí otorga al presidente poderes excepcionales si las instituciones del país, su independencia, la integridad de su territorio o el cumplimiento de sus compromisos internacionales se ven amenazados "de manera grave e inmediata".
Sin embargo, su activación exige consultar al primer ministro, a los presidentes de las cámaras y al Consejo Constitucional.
Baptiste Charvin, abogado constitucionalista que dedicó su tesis de derecho comparado a la lucha contra la desinformación, explicó que no es la primera vez que se alude a la posibilidad de activar el artículo 16.
"Hasta donde recuerdo, se invocó justo antes de que Macron subiera al estrado para anunciar el confinamiento en 2020, y en 2022 tras el estallido de la guerra en Ucrania", dijo.
"El artículo en cuestión parece dar lugar a varios malentendidos y se utiliza sobre todo para atacar al Ejecutivo, al que a menudo se acusa de albergar ambiciones dictatoriales", añadió. "Más aún teniendo en cuenta que Macron no puede presentarse a un tercer mandato en 2027".
Charvin subrayó que debe alcanzarse un "umbral muy elevado de calamidad pública" para que pueda activarse el artículo 16. Esta condición se añadió en una reforma constitucional precisamente para limitar los abusos.
En este punto se refirió a la activación del artículo 16 por parte del expresidente Charles de Gaulle en 1961 para hacer frente al golpe de Argel, un golpe de Estado militar orquestado por generales franceses rebeldes en Argelia.
Tusseau señaló un matiz importante sobre la activación del artículo 16: exige al presidente proteger los valores constitucionales, no modificar la Constitución.
"La filosofía del mecanismo es que el presidente solo puede adoptar medidas legislativas y administrativas, pero no constitucionales, porque la Constitución fija el calendario de las elecciones", explicó. "Sostener que el presidente podría reformar la Constitución a partir del artículo 16 es una tesis muy cuestionada por la inmensa mayoría de especialistas en derecho constitucional".
Tusseau añadió que, aunque no hay ninguna prueba empírica de que Macron esté barajando planes para iniciar una guerra y aplazar las elecciones, sí conviene reflexionar sobre la fortaleza de las instituciones para protegerse frente a posibles abusos.
"Los constitucionalistas y los ciudadanos deben darse cuenta de que nuestras instituciones tienen debilidades y que, como hemos visto en Polonia, en Hungría, en varios países constitucionales, siempre es posible abusar de los instrumentos constitucionales pese a una redacción cuidadosa", afirmó.