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Las mujeres ya no lloran, facturan (y mucho): Shakira convierte Madrid en una fiesta de empoderamiento

Shakira actúa el lunes 6 de julio de 2026 en el CFG Bank Arena de Baltimore. (Foto de Owen Sweeney/Invision/AP)
Shakira actúa el lunes 6 de julio de 2026 en el CFG Bank Arena de Baltimore. (Foto de Owen Sweeney/Invision/AP) -  Derechos de autor  Owen Sweeney/AP
Derechos de autor Owen Sweeney/AP
Por Christina Thykjaer
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La estrella colombiana regresa a España ocho años después con una residencia de 12 conciertos en Madrid que celebra la cultura latina, reúne a varias generaciones de mujeres y convierte una de las etapas más difíciles de su vida en un espectáculo de música, libertad y reivindicación.

Hay niñas que apenas levantan un metro del suelo. Mujeres que podrían ser sus madres y otras que podrían ser sus abuelas. Hay colombianas, venezolanas, peruanas y españolas, pero también alemanas, neerlandesas y danesas. Algunas llevan pelucas moradas. Otras, faldas de monedas. Muchas, purpurina. Y cuando empiezan los aullidos, durante unas horas todas son lo mismo: lobas.

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Shakira no ha querido volver a España con un concierto. No. Ha querido volver a lo grande.

Ocho años después de su última gira por el país, la colombiana ha elegido Madrid para la única residencia europea de 'Las Mujeres Ya No Lloran World Tour': 12 conciertos, más de 600.000 entradas y un estadio temporal levantado para ella y sus fans en el sur de la capital, con alrededor de 55.000 asistentes por noche.

Macondo Park.
Macondo Park. Christina Thykjaer / Euronews

Y alrededor del escenario ha construido prácticamente una ciudad.

Se llama Macondo Park, en homenaje al universo de Gabriel García Márquez, y tiene gastronomía, música, literatura, espacios infantiles, exposiciones y un escenario secundario. Las puertas abren horas antes de que aparezca Shakira. Esto no pretende ser simplemente un concierto: es un festival de celebración de la cultura latina construido alrededor de una artista que lleva más de tres décadas exportándola al mundo.

Macondo Park
Macondo Park Christina Thykjaer / Euronews

Y la elección de Madrid tampoco es casual.

Shakira ha explicado que escogió la capital porque aquí encontró algo que quería celebrar: una ciudad con una enorme comunidad latinoamericana y donde la cultura latina forma ya parte de la identidad cotidiana y es celebrada.

Pero resulta difícil ignorar otra capa de este regreso.

Madrid y Barcelona mantienen una rivalidad histórica que trasciende el fútbol. Y Barcelona no es cualquier ciudad en la biografía de Shakira: fue su casa durante más de una década, la ciudad donde vivió con su expareja, donde crecieron sus hijos y de la que terminó marchándose rumbo a Miami después de una dolorosa ruptura.

Ahora, su único gran desembarco europeo no está allí. Está en Madrid.

La carga simbólica resulta inevitable. La mujer que abandonó Barcelona después de uno de los periodos más difíciles de su vida regresa a España ocupando durante cuatro fines de semana la ciudad rival.

Y ella misma parece disfrutar de esa narrativa.

"Buenas noches, Madrid. No puedo creer estar aquí", dice ante decenas de miles de personas. Entonces recuerda algo que le dijeron antes de volver: "Con la cara que te fuiste, hay que ver con la cara que volviste".

De una ruptura a una manada de lobas

Shakira, durante el concierto en Madrid el 27 de septiembre de 2026.
Shakira, durante el concierto en Madrid el 27 de septiembre de 2026. Christina Thykjaer / Euronews

El concierto comienza con 'La fuerte'. Después llegan 'Girl Like Me', 'Las de la intuición' y 'Estoy aquí'. En apenas unos minutos conviven la Shakira de los años 90, la estrella mundial del pop latino y la mujer que en los últimos años convirtió una ruptura sentimental en música.

Una Shakira digital aparece al principio recomponiendo su propio cuerpo desde la arena. Después, la verdadera atraviesa al público acompañada por su manada antes de llegar al escenario. "No hay nada como cuando una loba se reencuentra con su manada", dice.

Y la manada responde. Bailan 'La tortura'. Gritan 'Te felicito'. Se saben 'TQG'. Regresan 20 años atrás con 'Hips Don't Lie'. Cantan 'Waka Waka'. Entre canción y canción se va construyendo una idea que atraviesa todo el espectáculo: caer no significa quedarse en el suelo.

En Madrid, Shakira reconoce que los últimos años "no han sido fáciles" y describe su regreso a España como "un regalo". Y entonces vuelve a bailar.

Las mujeres ya no lloran

Hay algo profundamente femenino en la noche. No porque sea una fiesta exclusivamente para mujeres, sino por la sensación de que aquí pueden ocupar todo el espacio. Ser ruidosas. Sensuales. Ridículas. Enfadadas. Vulnerables. Fuertes. Ponerse una peluca violeta, mover las caderas durante dos horas y bailar junto a una desconocida.

Durante el espectáculo aparece una frase de Isabel Allende que prácticamente funciona como manifiesto: "Las mujeres solas somos vulnerables, pero juntas somos invencibles". Y basta mirar alrededor para entender por qué está ahí.

Madres bailando con sus hijas. Grupos de amigas abrazándose. Mujeres de distintas edades, países e idiomas cantando las mismas canciones. Para las latinas, además, hay algo especialmente reconocible en un espectáculo que no rebaja ni disimula su identidad: pop, reguetón, salsa, batucada, percusión y caderas. Barranquilla está presente aunque estemos en Madrid.

La frase que terminó definiendo esta etapa tampoco pretendía ser sutil: "Las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan". Y vaya si factura.

600.000 entradas: las mujeres también facturan

La residencia es también una gigantesca operación económica. Son 12 noches durante cuatro fines de semana consecutivos. Más de 600.000 entradas. Un recinto construido específicamente para el acontecimiento y una estimación de entre 150 y 200 millones de euros de gasto directo asociado para Madrid.

Shakira ha conseguido que, en lugar de recorrer Europa, durante un mes sea Europa la que viaje hasta ella.

Madrid se convierte así en destino para seguidores de decenas de nacionalidades y generaciones. Y la frase que nació como respuesta a una ruptura adquiere aquí un significado mucho más literal.

Los 10 mandamientos de una loba

Hacia el final del concierto aparecen en las pantallas los diez mandamientos de las lobas. Son el código de esta nueva Shakira: independencia, libertad, complicidad entre mujeres y unas cuantas referencias a su pasado que el público capta inmediatamente.

Una provoca especialmente a Madrid: Una loba no codiciará los bienes ajenos.

('**Clara-**mente').

El estadio estalla.

Lo que hace unos años ocupaba titulares sobre su vida privada ha terminado convertido en humor, música y espectáculo. Shakira ya no intenta separar su historia personal de sus canciones: juega con ella.

Después llega 'Loba'.

Pero todavía queda una última canción. Y difícilmente podría haber elegido otra.

Después de más de dos horas recorriendo tres décadas de carrera, Shakira guarda para el final la sesión con Bizarrap en la que convirtió su ruptura con Gerard Piqué en uno de los mayores éxitos de su carrera.

Entonces decenas de miles de personas vuelven a gritar con ella: "Las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan".

El círculo se cierra precisamente aquí y la última canción parece escrita para este momento. Shakira se fue de España llorando. Ha vuelto a Madrid facturando.

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