Estos destinos de aventura alpina ofrecen pistas nevadas, hoteles singulares y delicias locales. Pero entre Interlaken e Innsbruck, ¿adónde viajar este invierno?
El invierno en Europa es tiempo de aventuras al aire libre, a menudo sobre la nieve. Pocos destinos ofrecen una combinación tan completa de esquí, snowboard, frías caminatas invernales y otras actividades como las estaciones alpinas del continente.
En el centro de Suiza, entre los lagos Thun y Brienz, Interlaken se encuentra en el corazón de la región de Oberland bernés, en los Alpes suizos. Pese a las bajas temperaturas, este destino abierto todo el año ofrece de forma sorprendente rutas de senderismo y de kayak fácilmente accesibles también en la estación fría.
Unos 370 kilómetros al este, Innsbruck reclama con la misma fuerza la atención de los viajeros. Capital del estado austríaco del Tirol, también se la considera la "capital de los Alpes", aunque Grenoble, en Francia, es otra aspirante a ese título.
Así que, con el invierno ya encima, ¿dónde vas a vivir tu próxima escapada de aventura?
Interlaken e Innsbruck comparten un entorno alpino y una marcada pasión por las actividades al aire libre, pero cada una ofrece a los viajeros amantes de la aventura experiencias sorprendentemente distintas, y no solo sobre esquís.
Interlaken, Suiza
Interlaken está rodeada de lagos, pueblos de montaña y los Alpes berneses, con sus glaciares.
El paisaje invernal, en especial los snowparks, las amplias pistas y los largos descensos, se puede explorar con unos esquís. La región vacacional de Interlaken cuenta con cinco áreas dedicadas al esquí y al snowboard: Beatenberg-Niederhorn, Brienz-Axalp, Diemtigtal, Habkern y Aeschi-Aeschiried.
Las dos últimas son especialmente populares en los inviernos de grandes nevadas. En Habkern, un solo remonte da acceso a sus cuatro pistas, cada una de distinta dificultad. En Aeschi-Aeschiried, las actividades de esquí y snowboard se desarrollan con vistas al lago Thun y al pico Niesen.
Otra forma de disfrutar de los panoramas de la región es sobre dos ruedas, por los senderos de Interlaken, incluso en invierno.
La infraestructura de la ciudad, pensada para la bicicleta, hace que los paseos tranquilos sean muy sencillos. Aunque la nieve y el hielo pueden convertir el ciclismo al aire libre en un reto durante el invierno, los ciclistas no tienen por qué preocuparse. "Winterlaken", de Yellow Velo, ofrece una relajada ruta en bicicleta eléctrica de dos horas, guiada por un profesional, que recorre el casco antiguo de Interlaken, las ruinas del castillo del siglo XIII y el tradicional pueblo de Bönigen.
Otra manera de dejar huella en la nieve de Interlaken es a través de la extensa red de rutas de senderismo de la localidad, la región ofrece 220 kilómetros de senderos de invierno. Llueva o nieve, los caminos se mantienen para que sigan siendo transitables durante la temporada invernal. La ruta circular de Aeschi discurre siempre con vistas al Niesen, el pico suizo de forma piramidal más alto.
En el vecino lago Brienz, justo al este de Interlaken, también es posible hacer kayak y surf ski sobre sus aguas turquesas durante el invierno. Rodeados de cumbres nevadas y equipados con un traje seco y cálido, los navegantes pueden realizar una excursión de medio día por las tranquilas aguas en el corazón del Oberland bernés.
La oferta de alojamiento de Interlaken va desde establecimientos situados a miles de metros de altitud hasta hoteles de bienestar, además de distintos campings donde los visitantes pueden pasar la noche en furgonetas camper, caravanas, casas móviles, tiendas de campaña o bungalós.
Dentro de Suiza, la región cuenta con conexiones en tren cada 30 minutos hacia y desde grandes ciudades como Berna, Zúrich, Ginebra y Basilea. También forma parte de la red nacional de carreteras, lo que facilita los desplazamientos en coche.
Aunque Interlaken no tiene aeropuerto propio, los más cercanos se encuentran a unos 50 kilómetros, en Berna, y a 135 kilómetros, en Zúrich.
Innsbruck, Austria
El invierno en Innsbruck se traduce en vertiginosas bajadas en trineo entre paisajes de montaña, pistas cuidadas y recorridos de esquí por valles alpinos cubiertos de nieve.
La ciudad austríaca toma su nombre del río Inn y acoge la pista de trineo más alta del Tirol. Situada en la estación de esquí de Kühtai, a 2.127 metros sobre el nivel del mar, este recorrido de 2.020 metros de longitud requiere unos 45 minutos de ascenso antes de iniciar el rápido descenso. Cuando cae el sol, la diversión no tiene por qué terminar, ya que la pista permanece iluminada hasta bien entrada la noche.
Innsbruck también alberga el trampolín de salto de esquí de Bergisel, una instalación deportiva y un símbolo de 50 metros de altura diseñada por la arquitecta iraquí británica Zaha Hadid como parte de un proyecto de remodelación.
Aunque es muy popular entre los aficionados al salto de esquí, los visitantes pueden acudir igualmente para disfrutar de las vistas desde la terraza panorámica y contemplar el paisaje mientras comen en Bergisel Sky, un restaurante acristalado de suelo a techo.
Para los esquiadores con experiencia, casi 40 pistas de esquí de fondo ofrecen otra forma de explorar el paisaje de Innsbruck. En el centro de esquí de fondo de Rinn, la ruta Panoramaloipe serpentea por los campos en dirección a Judenstein, situada a 900 metros sobre el nivel del mar. Este trazado, de acceso gratuito, incluye también un recorrido clásico en diagonal y una pista para la modalidad de patinaje.
Tras abrir el apetito, esquiadores y trineístas pueden dirigirse a la Graf Ferdinand Haus, un lugar donde probar el concepto gastronómico de "hot stone" y relajarse alrededor de una fondue de carne o de queso, quizá de ambas, o de las costillas de Graf Ferdinand. El refugio de montaña abre de diciembre a abril y dispone también de una terraza soleada, ideal para contemplar las montañas del entorno.
La región ofrece además una amplia variedad de alojamientos singulares, desde granjeros que alquilan apartamentos para que los visitantes vivan de cerca la vida rural tirolesa hasta refugios de montaña a distintas altitudes con vistas espectaculares.
A diferencia de su vecina suiza, Innsbruck cuenta con aeropuerto propio, al que operan en torno a 50 aerolíneas. Lufthansa, Icelandair, British Airways, easyJet y Finnair figuran entre las compañías que conectan la ciudad por vía aérea.
Ya en tierra, Innsbruck dispone de una estación específica para autocares. Servicios de autobús austríacos, alemanes, italianos y suizos, así como trenes, enlazan con la estación central de la ciudad. Desde Viena salen 20 conexiones ferroviarias al día, desde Venecia dos veces diarias y desde Fráncfort una vez al día.