La abogada Miriam González se lanza a la política con la nueva formación Democracia21. La abogada, mujer del político británico Nick Clegg, que fue vice primer ministro del Reino Unido de 2010 a 2015, quiere "regenerar la política española".
Miriam González presentó el sábado en Madrid Democracia21, la nueva formación política con la que aspira a romper con los partidos tradicionales españoles y seducir al votante de centro con el fin de "regenerar la democracia española".
España suma un nuevo nombre a la carrera electoral del próximo 29 de noviembre: Miriam González Durántez presentó el pasado 10 de octubre su candidatura a las elecciones generales al frente de Democracia21 (d21), un partido de nueva creación que debutará solo en Madrid y Barcelona, con la intención de extenderse a todo el país en futuras citas con las urnas.
Quién es Miriam González
Nació en 1968 en Olmedo (Valladolid), es hija de dos maestros y se formó en Bélgica gracias a una beca. Es abogada especializada en comercio internacional, y su perfil público creció durante años en el Reino Unido, donde vivió junto a su marido Nick Clegg, vice primer ministro británico entre 2010 y 2015 durante el Gobierno de David Cameron.
González es además la fundadora de la organización benéfica Inspiring Girls. En España lideró la plataforma cívica España Mejor, que ha sido el germen de su salto a la política.
Al presentar el partido, justificó su decisión por un compromiso personal, pues dijo sentir "una deuda monumental" con el país por las oportunidades que recibió siendo nieta de agricultores. A la presentación asistió Clegg, además de exdirigentes de UPyD como Rafael Calduch, Fernando Maura y Beatriz Becerra.
¿Heredera de Ciudadanos?
La comparación por sus reminiscencias a Ciudadanos aparece sola, sin embargo, la propia candidata la esquiva. Según se ha publicado, González evita escoger entre centroizquierda, centro o centroderecha, insiste en que no quiere reconstruir ninguna formación anterior. Antes de fundar el partido se definió como "liberal en el sentido británico".
Su propuesta se presenta como transversal y centrada en la regeneración institucional. Por tanto, aunque Democracia21 aspira a captar votantes moderados y hastiados de los dos grandes bloques, conviene tratar el paralelismo con Ciudadanos como una lectura política, pero no como una declaración de la candidata.
La vivienda, protagonista del programa de Democracia 21
La crisis habitacional, principal preocupación de los españoles, ocupa el centro de su programa. Propone un plan nacional de construcción de barrios, con pactos transversales que den seguridad jurídica durante diez años.
Plantea eliminar todos los impuestos relacionados con la vivienda para los menores de 35 años. Además, pide a Pedro Sánchez y a Alberto Núñez Feijóo que negocien con Bruselas el destino de 10.000 millones de euros de fondos europeos Next Generation sin ejecutar, con los que crear un fondo soberano para vivienda protegida y asequible.
Inmigración con la base del control e integración
En materia migratoria, González la define como un activo para España, pero defiende que el Estado decida las condiciones de entrada y salida.
Su frase más citada tras la presentación de Democracia21 fue que hay que desterrar los discursos xenófobos, decidiendo a la vez quién entra, cómo y cuándo.
Regeneración institucional como bandera
El eje más contundente es la limpieza de las instituciones. Propone reducir un 90% los asesores políticos, profesionalizar la Administración por mérito y capacidad y cambiar el Consejo General del Poder Judicial.
Añade que la Fiscalía responda ante el Parlamento, juzgados especializados en corrupción, la eliminación de aforamientos y recortes a las subvenciones a partidos y fundaciones.
También plantea que los parlamentarios se reúnan con sus votantes "al menos cada dos semanas", siguiendo el modelo británico. En educación, aboga por grados más flexibles y más prácticas; y en economía, por menos trabas al emprendimiento.
Un reto en Madrid y Barcelona
Democracia21 parte de cero y solo concurrirá por las circunscripciones de Madrid y Barcelona, lo que limita su techo de representación. Su apuesta es captar a quienes, en sus palabras, están hartos de votar "con la nariz tapada" ante el hedor de la polarización y la tensión que se ha vivido los últimos años por los discursos políticos.
Si logra o no convertirse en una alternativa real dependerá de que su mensaje de regeneración, vivienda y consenso prenda en una campaña de menos de dos meses.