El exempleado de OpenAI supuestamente envolvió una memoria USB en papel higiénico y la introdujo en un televisor situado en una sala de reuniones ejecutiva.
OpenAI ha informado de que ha avisado al FBI tras detectar un dispositivo de grabación oculto en una sala de reuniones para directivos en su sede de San Francisco, un hallazgo que ha desencadenado el despido de un empleado.
El presunto responsable fue identificado como el empleado Abdulrahman Alfozan, ciudadano saudí de 35 años, que fue detenido el 9 de octubre, aproximadamente una semana después de que OpenAI descubriera el dispositivo de vigilancia. Ha realizado una primera comparecencia este martes ante un tribunal estadounidense.
Ha sido acusado de utilizar o tratar de utilizar un dispositivo electrónico, mecánico u otro aparato para interceptar comunicaciones orales. Alfozan se incorporó a OpenAI como ingeniero en julio de 2025.
Según la Fiscalía, el dispositivo estaba envuelto en papel higiénico e introducido en un puerto USB de la parte trasera de un televisor en una sala de reuniones de la dirección.
Presuntamente fue visto cerca de la sala de reuniones de la dirección en imágenes de las cámaras de seguridad en varias fechas antes de que se descubriera el dispositivo, según el Departamento de Justicia.
Las conversaciones en la sala de reuniones "frecuentemente incluían debates sobre información técnica, comercial y estratégica altamente confidencial", señaló el Departamento de Justicia.
Las acusaciones se producen en un momento en que Estados Unidos y China compiten por liderar la inteligencia artificial, a la que el Gobierno de Trump ha impulsado que se rebautice como 'superintelligence' (superinteligencia).
"Descubrimos un sofisticado dispositivo de grabación que estaba oculto dentro de una de nuestras oficinas. Utilizamos nuestros modelos para entender el dispositivo y de dónde procedía, identificando que un empleado concreto lo había colocado unos días antes", señaló OpenAI en un comunicado publicado en X.
La empresa creadora de ChatGPT aseguró que no tenía "indicios de que esta persona accediera de forma indebida o extrajera pesos de los modelos, código fuente o datos de clientes".
Si es declarado culpable, Alfozan se enfrenta a una pena máxima de cinco años de prisión y una multa de 250.000 dólares (200.000 euros), seguida de tres años de libertad supervisada.