El presidente de EE. UU., Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que crea dos organismos para impulsar la investigación en salud femenina y mejorar prevención, diagnóstico y tratamiento.
El presidente estadounidense, Donald J. Trump, junto a la primera dama, Melania Trump, ha firmado este lunes una orden ejecutiva con la que se crea una División de Salud de la Mujer en los National Institutes of Health (NIH) y una White House Women’s Health Task Force para cerrar las lagunas en la investigación y modernizar la atención a las mujeres.
“Mi Administración está comprometida con impulsar la salud de las mujeres y garantizar que la investigación médica, el diagnóstico, la prevención y el tratamiento reflejen la evidencia científica de máxima calidad, con el objetivo de mejorar los resultados en salud en todas las fases de la vida”, Trump afirmó.
Antes de la firma, Melania Trump calificó este paso como “un momento transformador para las mujeres en Estados Unidos”.
“Las generaciones anteriores lucharon por los derechos de las mujeres”, continuó. “Nuestra generación luchará por descubrir la cura que garantice que las mujeres puedan vivir su vida con salud y plenamente.”
El grupo de trabajo, que se ha reunido el mismo día de la firma de la orden, está dirigido por la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, y el secretario de Salud de EE.UU., Robert F. Kennedy Jr.
Su misión es coordinar la política de salud de las mujeres entre los distintos organismos federales. El papel del grupo de trabajo consiste en trasladar la investigación a una atención sanitaria basada en la evidencia, mejorar la prevención y el acceso a la asistencia a lo largo de la vida de las mujeres, e identificar reformas políticas y regulatorias que mejoren los resultados en salud.
Mientras tanto, la División de Salud de la Mujer se establecerá dentro de los NIH en los próximos 90 días.
Esta división coordinará y ampliará la investigación sobre afecciones de salud de la mujer poco estudiadas, mejorará la inclusión de mujeres y niñas en los ensayos clínicos y acelerará el desarrollo de mejores diagnósticos y tratamientos. También reforzará la obligación de los investigadores de tener en cuenta las diferencias biológicas basadas en el sexo en sus estudios.
El objetivo, según Melania Trump, es mejorar los resultados de salud de las mujeres “en todas las fases de la vida”, aprovechando las ventajas de los nuevos descubrimientos científicos, incluida la superinteligencia y la biotecnología avanzada y otras terapias.
Enumeró cinco prioridades: orientar la investigación hacia enfermedades que afectan a las mujeres “de una manera única”; utilizar la superinteligencia para comprender mejor la salud de las mujeres y desarrollar nuevos tratamientos; acelerar el acceso a los nuevos descubrimientos desde los laboratorios hasta las pacientes; garantizar el acceso para todas independientemente de su situación económica, y abordar afecciones previamente desatendidas.