El Parlamento polaco, el Sejm, ha votado a favor de suavizar algunas restricciones al aborto, pero las reformas mantendrían una de las leyes más duras de la UE y aún afrontan un difícil camino para convertirse en ley.
Este martes, 20 de octubre, el Sejm, la Cámara baja del Parlamento polaco, ha aprobado modificaciones del Código Penal que suavizan algunas penas para quienes ayudan a las mujeres a acceder a la atención del aborto y restablecen el acceso al aborto en casos de graves anomalías fetales.
La votación supone un paso aún tentativo hacia el cumplimiento de la promesa de la coalición del primer ministro Donald Tusk de restaurar los derechos reproductivos, hecha hace casi tres años. Pero incluso si la legislación supera un probable veto presidencial, se quedaría muy lejos de lo que la coalición prometió.
Los cambios no introducen el aborto a petición hasta la semana 12 de embarazo, una medida que la Coalición Cívica de Tusk había prometido durante la campaña electoral. Su conversión en ley también es incierta: el presidente Karol Nawrocki, que asumió el cargo en 2025, ha afirmado anteriormente que no apoyaría legislación que relaje las restricciones al aborto.
Con la legislación vigente, cualquiera que interrumpa un embarazo con el consentimiento de la mujer puede enfrentarse a hasta tres años de prisión. La misma pena se aplica a quienes ayudan a una mujer a obtener un aborto o la animan a someterse a uno.
El proyecto de ley, respaldado por 217 parlamentarios, con 213 votos en contra y tres abstenciones, eximiría de responsabilidad penal a médicos, enfermeras y matronas cuando el aborto sea consecuencia de un procedimiento médicamente necesario destinado a proteger la salud o la vida de la mujer embarazada.
"Es hora de acabar con el castigo a todas las personas que aman, se preocupan y respetan nuestras decisiones", Katarzyna Kotula, comisionada de Igualdad del Gobierno y diputada de La Izquierda, afirmó (fuente en inglés) en X.
Otro proyecto, aprobado con 233 votos a favor, 203 en contra y una abstención, volvería a permitir el aborto en casos de graves e irreversibles anomalías fetales o de una enfermedad incurable que ponga en peligro la vida del feto.
Revocaría así el efecto de una sentencia de 2020 del Tribunal Constitucional de Polonia, que declaró inconstitucional el aborto por motivo de graves e irreversibles anomalías fetales.
‘Un avance gradual’
Conseguir que estos cambios se conviertan en ley sigue siendo un desafío. Incluso si superan el trámite en el Senado, necesitarán la firma de Nawrocki. El presidente está alineado con el partido opositor Ley y Justicia (PiS), que hace cinco años impulsó un endurecimiento de las restricciones al aborto.
Para levantar un eventual veto presidencial haría falta una mayoría de tres quintos en el Sejm, un umbral del que la coalición de Tusk no dispone.
A pesar de ello, ese "avance gradual" no debería minimizarse, "porque es la primera vez en muchos años que se ha producido un movimiento en el Parlamento polaco", señaló Leah Hoctor, directora regional sénior para Europa en el Center for Reproductive Rights, en declaraciones a Euronews. Un intento similar fracasó en julio de 2024, al no lograr la mayoría necesaria.
Sin embargo, incluso si las enmiendas llegan a convertirse en ley, Polonia seguiría siendo uno de solo dos países de la Unión Europea, junto con Malta, donde el aborto a petición en las primeras semanas de embarazo no es legal.
"Los cambios legales que suponen estos proyectos son tan limitados en su alcance que, para la mayoría de las mujeres que necesitan atención de aborto, esa atención seguirá siendo ilegal", dijo Hoctor, que añadió que las mujeres seguirán viéndose obligadas a viajar para acceder a esa atención.
Eso dejaría a Polonia desfasada respecto a buena parte de Europa, donde el aborto a petición en las primeras semanas del embarazo es legal en la mayoría de los países y varios Gobiernos han avanzado en la reducción de las barreras de acceso y la eliminación de las penas de tipo penal.
"Polonia es una excepción en el contexto europeo", señaló. "A escala mundial, Polonia y Estados Unidos son dos de solo cuatro países que en los últimos 30 años han eliminado uno de los supuestos de aborto legal de sus leyes", agregó.
En Polonia, el aborto está permitido cuando el embarazo supone una amenaza para la salud o la vida de la mujer o es consecuencia de un acto delictivo, incluidos la violación o el incesto. Esta prohibición casi total del aborto ha sido criticada por organismos internacionales de derechos humanos.
El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha fallado en contra del país en varios casos relacionados con obstáculos al acceso al aborto, mientras que en 2024, tras una investigación de tres años, el Comité de las Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer concluyó que las leyes sobre aborto de Polonia habían provocado graves y sistemáticas violaciones de los derechos de las mujeres y pidió una reforma legal integral.