La empresa estadounidense de software asegura que no puede desconectar los sistemas de IA de la OTAN, en medio de temores europeos de dependencia de la tecnología estadounidense tras las interrupciones en el acceso de Ucrania a Starshield.
La empresa estadounidense de software Palantir ha intentado tranquilizar a sus aliados europeos asegurando que su sistema de inteligencia artificial militar utilizado por la OTAN no dispone de ningún "kill switch".
El vicepresidente ejecutivo de Palantir para el Reino Unido y Europa, Louis Mosley, ha explicado este miércoles a "Reuters" que ni la compañía ni Estados Unidos pueden desconectar la plataforma de inteligencia artificial Maven Smart System, utilizada por el cuartel militar de la OTAN y por varias fuerzas armadas europeas.
"Lo que hemos visto en las noticias en los últimos días sobre Starlink es extremadamente preocupante", señaló Mosley en una entrevista en Bruselas.
"Pero en lo que respecta a Palantir, puedo ofrecer una garantía categórica de que, allí donde los clientes han comprado nuestro software, tienen el control operativo total de ese software", añadió.
"No hay interruptores de apagado. No existe la posibilidad de que Palantir o el Gobierno estadounidense intervengan y lo apaguen".
Estas declaraciones se producen tras las recientes interrupciones en los servicios Starlink y Starshield de Ucrania, que han suscitado preocupación por la dependencia de las empresas tecnológicas estadounidenses.
El 13 de octubre, Kiev acusó a Washington de ralentizar deliberadamente Starshield, el sistema de comunicaciones militares operado por SpaceX del que dependen las fuerzas ucranianas en el frente, así como la red de satélites civiles Starlink de SpaceX.
Más tarde, informaciones de prensa señalaron que la Casa Blanca había ordenado a SpaceX, la empresa de Elon Musk, limitar el acceso de Ucrania a Starshield, la versión de grado militar de la red de satélites Starlink.
Musk se defendió en X y sostuvo que "los sistemas Starshield son propiedad de y están controlados por el Gobierno estadounidense. Cualquier límite de velocidad o de uso lo decide el Ejército estadounidense y, en última instancia, POTUS".
A ello respondió el presidente estadounidense, Donald Trump, que afirmó: "No fui yo, y no creo que fuera Elon. No sé si fue alguien. Por lo que tengo entendido, está igual que siempre".
La falta de claridad sobre quién fue responsable de la decisión es una de las preocupaciones. Pero para los líderes europeos, la posibilidad de que la Administración Trump utilice la tecnología estadounidense de la que Europa se ha vuelto tan dependiente como instrumento de presión política contra sus aliados resulta aún más alarmante.
El sistema Maven de Palantir
La OTAN utiliza actualmente el sistema Maven de Palantir, que recurre a la inteligencia artificial para procesar grandes volúmenes de datos del campo de batalla procedentes de satélites, radares, drones y otros sensores, con el fin de acelerar la toma de decisiones.
Palantir ganó en 2025 un concurso de 480 millones de euros con la OTAN para suministrar Maven a la alianza. Desde entonces se ha desplegado en el Mando Aliado de Operaciones de la OTAN en el Cuartel General Supremo de las Potencias Aliadas en Europa (SHAPE) y, en junio de este año, alcanzó la "capacidad operativa técnica plena".
Algunos miembros europeos de la OTAN, entre ellos Francia y Alemania, han decidido no participar en Maven, preocupados por la posibilidad de que una empresa privada tenga tanto control sobre las operaciones en el campo de batalla.
"Permitir que personal de la industria tenga acceso a conjuntos de datos nacionales alemanes está fuera de cuestión", afirmó este año el vicealmirante alemán Thomas Daum.
Francia, por su parte, ha desarrollado su propio servicio, Arcadia, en un intento de construir su propio ecosistema de datos de defensa y mantener su soberanía tecnológica.