Eliminar los restos de fármacos presentes en las aguas residuales. ¿Por qué se ha escogido la región de Puglia para realizar este experimento? ¿Qué contaminantes emergentes se pretenden erradicar? Gallipoli, punta de lanza en la batalla de la UE por erradicar estos residuos contaminantes.
El hecho de haber escogido la región de Puglia, el tacón de la bota italiana, para este experimento científico no es casual. Danilo Spasiano, profesor e investigador en el Politécnico de Bari afirma que “Puglia es una región singular, ante todo por su situación geográfica. Se caracteriza por un clima semiárido. No hay montañas, ni ríos, ni lagos. Los únicos recursos hídricos disponibles en Puglia son los escasos acuíferos, pero se están agotado rápidamente, sobre todo en la zona de Salento. El agua que se utiliza actualmente, especialmente en las zonas costeras, es cada vez más salobre, lo que puede tener importantes consecuencias para la agricultura y el medio ambiente, ya que altera las características del suelo”.
En este proyecto europeo ECO FLOW, hay dos objetivos principales. En primer lugar, “estamos intentando convencer a los agricultores y a la ciudadanía de que la reutilización de los efluentes de una planta depuradora puede constituir una fuente alternativa de suministro de agua”, afirma Spasiano. Pero hay un segundo desafío: la erradicación de los llamados contaminantes emergentes o recalcitrantes, sustancias como restos de fármacos, disruptores endocrinos, productos cosméticos, antiadherentes, plaguicidas o microplásticos, cuya presencia en el agua comenzó a detectarse a principios del siglo XXI.
“La Directiva 2024/3019 de la Unión Europea prevé que, en el futuro, se eliminen estos contaminantes de los efluentes de las plantas depuradoras, incluso cuando no se reutilicen para la agricultura, sino que se viertan directamente al medio ambiente. Entre ellos se encuentran, por ejemplo, el diclofenaco, un antiinflamatorio; la carbamazepina, un medicamento utilizado para tratar diversas afecciones; y los antibióticos”, recuerda Danilo Spasiano, convencido de que la ciencia y la investigación deben “anticipar las reglamentaciones venideras y ante todo, colaborar con los organismos encargados de elaborarlas”.