Una multitud de hasta 1.000 personas vitoreó cuando el ex paracaidista británico regresó a Hull, Inglaterra, tras su viaje de 50.000 kilómetros.
Tras 28 años, el aventurero británico Karl Bushby ha regresado a casa después de una caminata de 50.000 kilómetros desde Chile a través de cuatro continentes, sin utilizar ningún medio de transporte para avanzar.
Ha sido recibido este lunes en el centro de Hull, en el noreste de Inglaterra, por una multitud de hasta 1.000 personas que le ovacionaban, y Bushby ha agradecido a todos el apoyo que ha recibido a lo largo del camino.
"No he hecho esto solo", afirmó, tras recibir elogios de la alcaldesa de Hull, Maria Coward, y añadió que había sido un "esfuerzo global".
"No creeríais cuánta gente ha participado en esto, para ayudarnos a sortear el tipo de obstáculos a los que nos enfrentamos. Nos hemos enfrentado a gobiernos, nos hemos enfrentado a algunos de los desafíos más duros".
Ya el domingo fue ovacionado al cruzar el icónico puente Humber, cerca de Hull, entre una densa niebla, antes de su último avance hacia el centro de la ciudad y después hacia la casa de su madre.
Las selvas pantanosas, los desiertos abrasadores y la tundra helada le han hecho perder tiempo, pero las montañas de burocracia contribuyeron a convertir lo que debía ser una caminata de 12 años en la epopeya que él ha bautizado como "Goliath Expedition".
¿Cómo empezó el viaje de Karl Bushby?
La misión del ex paracaidista británico se desencadenó por una tarjeta de cumpleaños de su padre, Keith, a mediados de los 90. Keith, también veterano del Ejército, mencionó una discusión que habían tenido en una ocasión tropas de fuerzas especiales sobre la posibilidad de caminar de Londres a Nueva York por el puente terrestre de Bering, que algunos científicos creen que fue utilizado por los primeros humanos para migrar de Asia a América en una época de niveles del mar más bajos.
Bushby trazó una línea continua en un mapa a través de Europa y Asia hasta Norteamérica y, en lugar de dirigirse a Nueva York, la prolongó en línea recta hasta la punta de Chile.
"Y eso fue todo", dijo. "Con eso metido bajo la piel, ya no había marcha atrás".
Los exploradores llevan mucho tiempo dando la vuelta al planeta en barco, avión, globo, bicicleta e incluso a pie. Pero la mayoría de los caminantes han recurrido al transporte para cruzar los océanos.
Bushby se impuso dos reglas estrictas para su viaje: no podía utilizar ningún medio de transporte para avanzar y tenía que regresar a casa a pie.
Partió con 500 dólares y pronto se encontró luchando contra vientos de fuerza huracanada en la estepa patagónica. En 2001 esquivó la guerra en el peligroso Tapón del Darién, la selva, el bosque tropical y las montañas sin carreteras entre Sudamérica y Centroamérica, y después fue encarcelado durante 18 días por cruzar una zona fronteriza restringida en Panamá.
En 2006, durante el cruce del estrecho de Bering de 56 millas junto al aventurero estadounidense Dimitry Kieffer, fue evacuado en helicóptero a un lugar seguro tras una caída casi mortal en aguas heladas en la que estuvieron a punto de perder todas sus provisiones. Después de conseguir este raro cruce, los dos fueron encarcelados y se enfrentaron a la deportación por entrar ilegalmente en Rusia.
Los problemas de visado y la pandemia alargaron la expedición hasta 28 años
Le llevó casi 10 años atravesar Rusia debido a los problemas de visado y a un clima que solo permitía viajar unos pocos meses al año. Cuando Rusia le negó un visado en 2012, Bushby caminó en señal de protesta desde Los Ángeles hasta la embajada rusa en Washington D. C., lo que acabó permitiéndole obtener la documentación adecuada.
Con cada revés, se retiraba a Estados Unidos o México, donde vivir era mucho más barato, y esperaba su siguiente oportunidad para volver al punto en el que lo había dejado.
En China fue seguido por la Policía, sufrió un largo parón por la pandemia y se vio obligado a nadar durante 31 días por el mar Caspio porque los problemas geopolíticos habían cerrado el paso por Rusia e Irán. No es buen nadador y se apoyó en un chaleco de flotación y un traje de neopreno mientras avanzaba de espaldas agitando los brazos con una técnica que él llama "floatimming", un híbrido entre flotar y nadar.
Europa presentó sus propios desafíos, con límites de 90 días en las estancias que le obligaban a avanzar en tramos de tres meses.
A principios de octubre cruzó a nado el canal de la Mancha para llegar de nuevo al Reino Unido.
"Se siente bien tener suelo del Reino Unido bajo los pies después de todos estos años", dijo más tarde en un comunicado, y añadió que su viaje "no ha sido fácil".
La amabilidad de los desconocidos le ayudó a seguir adelante
Le ha apoyado un grupo cambiante de patrocinadores que han ido y venido a medida que el viaje se alargaba y las fortunas se tambaleaban con la crisis financiera de 2008. En los últimos 16 años ha dependido sobre todo de una productora fundada por el creador de "House of Cards", Beau Willimon, y el productor musical Jordan Tappis, que respaldan un documental en preparación del cineasta Werner Herzog.
Sin embargo, ha sido la amabilidad de innumerables desconocidos la que le ha sostenido y le ha impulsado durante todo el trayecto, especialmente de quienes menos tenían que ofrecer.
Le han recibido en chabolas construidas con piezas de coche, lo ha cuidado hasta que se recuperó de una grave infección de estómago la familia de una médica peruana y le han dado incontables comidas de solo arroz y agua personas que no buscaban nada a cambio.
"Me han acogido los más pobres entre los pobres", dijo. "He conocido al 99,9999% de lo mejor de la humanidad. Cada cultura, cada país ha respondido igual".
Volver a casa trae un desafío distinto
"Tanta gente ha seguido a Karl en su viaje épico. Todos nos hemos sentido inspirados por su espíritu, su tenacidad y su férrea determinación", dijo anteriormente Coward, y añadió que la ciudad sentía "orgullo por su increíble logro".
Bushby tenía previsto reencontrarse a última hora del lunes con su madre, Angela, su hijo de 36 años, Adam, y una nieta de 12 años a la que nunca ha conocido.
El legendario cineasta alemán Werner Herzog y un equipo de rodaje acompañan a Bushby en su regreso a casa. Herzog está realizando un documental de largometraje sobre el viaje titulado "Walk of Life".
En una entrevista con AFP desde el norte de Francia en septiembre, Bushby expresó cierta aprensión ante la idea de volver a una vida más normal en Reino Unido.
"Tengo que intentar volver a establecerme en el mundo adulto", dijo.