Joshua Wong se convirtió en uno de los rostros más conocidos de las protestas prodemocracia de Hong Kong de 2014, conocidas como la Revolución de los Paraguas, y ha pasado por prisión en varias ocasiones desde 2017.
El activista prodemocracia de Hong Kong Joshua Wong ha sido condenado este jueves a otros 10 años de cárcel por colusión con potencias extranjeras. Wong, que saltó a la fama internacional durante el movimiento conocido como 'Umbrella Movement' (la Revolución de los Paraguas), que sacudió Hong Kong en 2014, ya ha pasado casi seis años entre rejas y ahora no está previsto que salga de prisión hasta finales de 2036.
El exlíder estudiantil, que cumplió 30 años el mes pasado, debía quedar en libertad en enero tras cumplir una condena de cuatro años y ocho meses por "subversión", en virtud de una ley de seguridad nacional introducida por Pekín.
Sin embargo, las autoridades de Hong Kong utilizaron la misma ley para presentar nuevos cargos contra Wong en junio del año pasado, acusándolo de colusión con otros países y entidades para imponer sanciones contra el centro financiero y China.
El magnate prodemocracia Jimmy Lai, fundador del desaparecido diario 'Apple Daily', fue condenado en febrero a 20 años de prisión en virtud de la misma legislación. El tribunal describió este jueves a Wong y al también líder estudiantil Nathan Law, que vive en el exilio y es buscado por las autoridades, como "dos cabecillas o cerebros principales" de una conspiración para poner en peligro la seguridad nacional.
Wong se enfrentaba a una posible cadena perpetua, ya que su delito fue considerado "de carácter grave", explicó el juez William Tam. Sin embargo, Tam consideró que un "punto de partida apropiado" para el delito de Wong eran 13 años de prisión, que se redujeron a 10 debido a su declaración de culpabilidad.
En medio de un fuerte despliegue policial en el exterior, Wong entró en el banquillo con gesto tranquilo, vestido con una camisa azul y gafas negras, y saludó con un gesto de asentimiento a sus seguidores. En una carta dirigida al tribunal para solicitar una reducción de la pena, a la que tuvo acceso la agencia AFP, Wong señaló que esperaba salir de prisión en 2027, pero que el nuevo cargo le hizo sentir que volvía al principio.
Añadió que su futuro no estaría definido por lo que le ocurrió antes de 2020 y que los años que ha pasado entre rejas han sido las "lecciones más profundas" de su vida. Tras la sentencia, Wong dio las gracias y saludó a sus partidarios al marcharse. Algunos lloraban y se les escuchó decir: "Estaremos esperando a que salgas en libertad".
El destino de Wong demuestra que Pekín "mantiene un férreo control sobre Hong Kong y no hay margen para regresar a los días más relajados anteriores a 2019", afirmó Steve Tsang, director del China Institute de la Universidad SOAS de Londres, en declaraciones a AFP antes de la sentencia.
Human Rights Watch calificó su condena de "cruel e injusta" y pidió a los gobiernos extranjeros que "impongan sanciones específicas a los responsables de la creciente represión en Hong Kong". Tras la sentencia de Wong, Taiwán criticó la "interminable persecución política" de los activistas prodemocracia de Hong Kong.
El principal organismo de Taiwán encargado de la política hacia China afirmó que Pekín y el Gobierno de Hong Kong utilizan "herramientas autoritarias" para "fabricar cargos y llevar a cabo una persecución política sin fin".
Steve Li, superintendente jefe del Departamento de Seguridad Nacional de la Policía, celebró la sentencia, que, según dijo, "probó de manera evidente" que los esfuerzos de Wong por impulsar sanciones extranjeras fueron "inútiles".
Una estrella política
Wong alcanzó notoriedad durante las protestas de 2014 en Hong Kong, conocidas como la Revolución de los Paraguas, y ha entrado y salido de la cárcel desde 2017. Según las autoridades, Wong comenzó a ejercer presión a nivel internacional ya en 2016, cuando promovió un proyecto de ley, la 'Hong Kong Human Rights and Democracy Act', que permitiría al presidente de Estados Unidos imponer sanciones en respuesta a violaciones de derechos en la ciudad.
Durante las multitudinarias protestas prodemocracia de 2019 en Hong Kong, Wong formó parte de una delegación que viajó a Estados Unidos para presionar a favor del proyecto de ley, que finalmente fue aprobado. Al año siguiente, Pekín impuso a Hong Kong una amplia ley de seguridad nacional que, en la práctica, acalló la disidencia y provocó la disolución de grupos de la oposición y la huida de activistas de la ciudad.
En aquel momento, Wong prometió "seguir defendiendo mi hogar, Hong Kong, hasta que me silencien". Figuraba entre las decenas de figuras prodemocracia encarceladas por "subversión" en 2024, en el que fue el mayor juicio por seguridad nacional en Hong Kong. Algunas de ellas han sido liberadas desde entonces.