Si el nombre Benito Antonio Martínez Ocasio no le sonaba, agora sí. Sus temas "DMTF", "NUEVAYOL" y "El Apagón" son solo una parte, Bad Bunny ha llevado la historia y la cultura de Puerto Rico a Portugal.
La gira mundial “DeBÍ TiRAR MáS FOToS” ha supuesto el debut de Bad Bunny en Portugal. Tras su paso por Barcelona, el cantante puertorriqueño, ganador de 3 Grammys y 11 Grammys Latinos, actuó dos noches en el Estádio da Luz ante miles de fans.
En el repertorio no oficial de las dos noches, Benito llevó a Lisboa unas 30 canciones, en su mayoría de su sexto álbum, “Debí Tirar Más Fotos”, publicado en enero de 2025 y uno de los más premiados. De hecho, DTMF es el primer álbum íntegramente en español que gana el Grammy a Álbum del Año y el disco que consolidó la popularidad global del cantante de 32 años.
Luz, color y mucho amor se extendieron por el recinto en las dos noches de concierto del cantante puertorriqueño en Portugal. Bad Bunny no se limitó a cantar, también lanzó mensajes de cariño y esperanza a los 120.000 fans que llenaron el estadio, muchos de ellos vestidos para la ocasión. “Mientras vivamos, amemos todo lo que podamos”, dijo Benito.
En el segundo concierto, Bad Bunny alargó el saludo inicial durante varios minutos. El cantante y su banda de salsa latina se limitaron a mirar al público, inmóviles y en silencio, contemplando a una audiencia efusiva que inundó el estadio de luz, color y sonido. "Esta noche vuelve a pasar. Ayer fue una locura. Se lo digo a toda la ciudad, la segunda noche casi siempre es mejor", dijo Benito en castellano.
El Estádio da Luz se convirtió en una isla tropical que bailaba salsa, bajo un calor inesperado para mayo que dio un aire aún más caribeño a la noche lisboeta. Sonaron casi todos los éxitos del rapero. Faltó "LO QUE LE PASÓ A HAWAii", pero hubo un momento especial con un artista invitado y una oda a Xutos & Pontapés. Pero vayamos por partes.
En el repertorio, también no oficial, de la segunda noche en Lisboa sonaron además temas como “Callaíta”, “PIToRRO DE COCO”, “WELTiTA”, “TURiSTA”, “BAILE INoLVIDABLE”, “NUEVAYoL”, entre otros, cargados de historias de la lucha puertorriqueña que los 60.000 fans presentes en la segunda noche en la Luz tararearon de principio a fin, pero ¿realmente conocen las historias y el significado de esas canciones?
“Creo que los fans portugueses, aunque conozcan las canciones, sobre todo las de reguetón, no están muy familiarizados con la historia política ni con los acontecimientos que han tenido lugar en Puerto Rico, y pienso que ahora es el momento de empezar a hablar de esos temas”, respondió Gustavo García López, puertorriqueño e investigador en la Universidad de Coimbra, en una conversación telefónica con Euronews.
Euronews estuvo en la segunda noche del concierto y habló con algunos fans.
“Sé que es puertorriqueño, conozco DTMF, “NUEVAYoL” y “BAILE INoLVIDABLE””, cuenta Rosa en uno de los accesos al recinto. “Sobre la historia de Puerto Rico sé muy poco”, añade.
“Conozco sus canciones y me gustan mucho. He venido desde Mozambique expresamente para verle, es muy humano, ayuda mucho a su país”, responde Patricia. “Sé que hace diez años trabajaba en un supermercado y ahora está llenando escenarios en tours mundiales”, dice Carolina.
“Me gusta mucho su último álbum, el DTMF, y sé que habla mucho de la historia de Puerto Rico y que en sus vídeos en YouTube muestra distintas partes del país. Es alguien que habla mucho de la resiliencia de la gente de Puerto Rico y nos anima a creer siempre en nosotros mismos”, añadía Carolina antes del concierto.
Todo empieza por la “Mudanza”
“LA MUDANZA” abrió los dos conciertos de Lisboa, pero también cuenta la historia de vida de Benito Antonio Martínez Ocasio y cómo, cuando aún era un bebé, tuvo que mudarse con sus padres a otra ciudad. En este tema, Benito alude a las revueltas de Vieques en 1970, protestas contra la ocupación de la isla por las bases militares de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, y a la Ley Gag, que prohibía y criminalizaba izar la bandera puertorriqueña.
En el videoclip, Bad Bunny intercala imágenes en blanco y negro de puertorriqueños protestando contra las fuerzas armadas estadounidenses desplegadas en la ciudad de Vieques. La base naval de Vieques, Roosevelt Roads, fue desactivada y abandonada en 2004. Desde entonces se había convertido únicamente en un punto turístico. Fue reactivada por la administración Trump a mediados de 2025, con el pretexto de la lucha contra el narcotráfico, y se habría utilizado para la captura de Nicolás Maduro, de Venezuela. Es una de las mayores bases navales fuera de Estados Unidos.
En la gira “DeBÍ TiRAR MáS FOToS ToUr”, el rapero puertorriqueño incluye en el espectáculo referencias a las crisis energéticas —“El Apagón”—, a la corrupción y al turismo —“Turista”—, que han empujado a la población a una emigración masiva, reflejada también en temas como “NUEVAYoL” y “DTMF”.
En “El Apagón”, que sonó ya cerca del final del concierto, Benito evoca el recuerdo de un huracán devastador, Maria, cuya reconstrucción se vio lastrada por la corrupción. De ahí derivan los apagones recurrentes en la isla, que alimentan la indignación y las protestas.
En “TURiSTA” quedan retratados el turismo desmedido, la gentrificación y el éxodo forzado de una diáspora que se niega a perder su identidad.
Estados Unidos invadió Puerto Rico hace más de cien años
“Ocuparon Puerto Rico —lo anexionaron— a través del Tratado de París, en 1898, que les dio la posesión de Puerto Rico y obligó a España a ceder algunas de sus últimas colonias”, explica Gustavo García López, investigador puertorriqueño en la Universidad de Coimbra, tras asistir al primer día de concierto de Bad Bunny en Lisboa.
Además de la ocupación de Puerto Rico en 1898, Washington también tomó el control de la isla polinesia de Hawai, anexionada, militarizada, convertida en destino turístico y gentrificada, de ahí la canción “LO QUE LE PASÓ A HAWAii”, que no sonó en Lisboa pero en la que Benito alerta de los riesgos de la anexión y la asimilación cultural de Puerto Rico, la desaparición de la identidad boricua, de la música tradicional “lelolai”, y también de la extinción de especies endémicas de la isla como el sapo concho, el mismo que aparece en los videoclips del álbum DTMF y que se proyectó en la gran pantalla del estadio para explicar las particularidades del español puertorriqueño.
“El español puertorriqueño es nuestra lengua. Yo lo llamaría español boricua, que es nuestro origen. La isla se llamaba antes Boriquen por los indígenas y por eso llamamos boricuas a los puertorriqueños, y Benito incorpora mucho ese acento en sus actuaciones, además de su propia identidad”, aclara el investigador. La figura del concho “es una lucha ambiental para salvar al sapo, que está en peligro de extinción en Puerto Rico”, añade Gustavo García López, que explica que una de las causas de esa amenaza ha sido la construcción masiva de complejos turísticos y la consiguiente destrucción de zonas verdes.
“Primero, Puerto Rico se transformó en un espacio de explotación agrícola y después industrial y, al ser una isla, la concentración de bases militares navales convirtió la región en un espacio de control geopolítico. Había muchas bases, con numerosos ejercicios y bombardeos militares, como en los casos de Vieques y Culebra, y eso provocó una gran contaminación”, recuerda el investigador en conversación con Euronews.
“Acostumbrarse al colonialismo es una forma de morir lentamente”
“Acostumbrarse al colonialismo es una forma de morir lentamente”, insiste Gustavo García López. “Esta situación colonial, por un lado, conlleva una violencia en la explotación del territorio y de las personas y, por otro, genera contaminación”.
Y aunque los fans canten a coro las letras sin entender todas las palabras, estas encierran un significado que habla directamente de neocolonialismo, austeridad e identidad. “Puerto Rico es la colonia más antigua del mundo”, recuerda el investigador a Euronews. Los puertorriqueños son ciudadanos estadounidenses, pero es casi una formalidad, porque no votan en las elecciones y no tienen acceso a derechos básicos. Hay mucha lucha anticolonial en las canciones de Bad Bunny.
“NUEVAYoL” fue otro de los momentos fuertes de la noche y sirvió también de transición entre la actuación de Benito en el escenario principal y en “La Casita”.
“Existe una comunidad puertorriqueña muy fuerte en Estados Unidos, en Nueva York. La canción NUEVAYoL es ese reflejo, es una oda a la diáspora puertorriqueña”, explica el investigador. Es una marcha que tiene lugar cada año en Nueva York, la 'Puerto Rican Day Parade', que es muy grande. Son millones de puertorriqueños que viven en Nueva York y han creado su propia economía local y su cultura, como la salsa, que nació en Nueva York junto con los cubanos”, detalla Gustavo García López.
“Los puertorriqueños que viven en Puerto Rico no tienen derechos y no pueden votar en las elecciones estadounidenses, lo que significa que todas las leyes de Estados Unidos, del Congreso norteamericano, se imponen sobre las de Puerto Rico. Y otro ejemplo [de neocolonialismo] es que pagamos la seguridad social estadounidense y otros impuestos, pero no tenemos acceso a ellos ni recibimos nada a cambio. Así que hay extracción del trabajo de la gente y desigualdad, y como no podemos votar, no podemos cambiar las políticas”, explica.
En “NUEVAYoL”, Bad Bunny alude a la diáspora, al 4 de julio, Día de Estados Unidos, y a los movimientos puertorriqueños, como los Young Lords, contra la base de Vieques. De ahí la bandera sobre la Estatua de la Libertad, que remite a esas protestas de los Young Lords, que la ocuparon con la bandera de Puerto Rico.
Antes de entrar en “La Casita” del Estádio da Luz, uno de los guitarristas de la banda sube al escenario principal con su cuatro (guitarra puertorriqueña) y empieza a tocar “A minha casinha”, de Xutos & Pontapés, poniendo a todo el estadio a cantar al unísono.
Después llegó el tema sorpresa anunciado por Benito, interpretado por el músico panameño Sech, que subió a La Casita para cantar “Ignorantes” junto a Bad Bunny y “Otro Trago” en solitario.
DTMF, casi al final
Una de las cosas que hace Benito cuando interpreta DTMF es rendir homenaje a la cultura ancestral y, en particular, al jíbaro, el campesino puertorriqueño con la pava (sombrero de paja) y el machete, describe el profesor.
“Son personas que trabajan la tierra, la caña, el café y en prácticas ancestrales de agroagricultura, de vivir de la tierra”; esas referencias están igualmente presentes en “PIToRRO DE COCO”. Benito recurre mucho a ello y utiliza el “lelolai”, que procede de la música jíbara. Y en “CAFé CON RON”, que interpreta en La Casita, “también hace esa referencia”, explica.
“Traer Puerto Rico a Portugal y esa diversidad de nuestro país, del reguetón a la salsa, a la plena, para gente que sabía poco de Puerto Rico, ha sido muy positivo. Fue muy bonito verlo en el concierto”, concluye el profesor e investigador puertorriqueño de la Universidad de Coimbra.
Benito Antonio Martínez Ocasio, que trabajó en un supermercado mientras subía canciones a SoundCloud y estudiaba Comunicación Audiovisual, se convirtió en Bad Bunny. A los 32 años es ya una de las voces más populares del mundo, con temas que baten récords de escuchas en Spotify.
Todo ello, mezclado en los ritmos del reguetón y del trap latino, al compás de la bomba y la plena, desemboca en el perreo, un estilo de baile (y de música) que llegó a estar prohibido en los años noventa pero resurgió como forma de lucha urbana y de autodeterminación.
La lucha por la autodeterminación puertorriqueña, presente en el activismo de sus álbumes, contrasta con el silencio del rapero ante otras causas en el resto del mundo y no le impide participar en eventos patrocinados por magnates como Jeff Bezos, ni firmar contratos millonarios con marcas como Calvin Klein y, más recientemente, con Zara, de la gigante del textil Inditex.
El jueves, el rapero regresa a España para una serie de diez conciertos en Madrid. Después llegará a Alemania, Países Bajos, Reino Unido, Francia, Suecia, Polonia, Italia y Bélgica.