Investigadores de la Universidad de Granada han desarrollado implantes corneales a partir de escamas de pez con resultados prometedores en laboratorio y en animales. El hallazgo abre una vía para reducir la dependencia de los trasplantes.
Las escamas de pescado terminan habitualmente en el cubo de basura de cualquier mercado. En los laboratorios del Departamento de Histología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada, sin embargo, llevan tiempo examinando ese residuo con otros ojos. El resultado es un implante corneal biocompatible, resistente y transparente obtenido a partir de escamas de carpas y otros peces de consumo habitual.
La córnea es la capa transparente que cubre la parte frontal del ojo y cumple una función óptica esencial. Cuando enferma gravemente, se regenera mal y no recibe aporte sanguíneo directo, lo que complica cualquier tratamiento. En muchos casos, la única salida es el trasplante de un donante.
El problema es conocido: las listas de espera son largas y la disponibilidad de tejido sano, limitada. "Es necesario desarrollar nuevos métodos eficaces en la regeneración que no dependan de la donación de órganos", señala Miguel Alaminos, catedrático de Histología de la UGR y uno de los responsables del trabajo.
El estudio, publicado en la revista 'Materials & Design, describe cómo el análisis exhaustivo de las escamas permitió obtener un biomaterial con propiedades adecuadas para su uso en reparación corneal. Las pruebas realizadas tanto en condiciones de laboratorio como en animales de experimentación han arrojado buenos resultados funcionales.
Bajo coste y un sector pesquero que podría beneficiarse
Más allá del interés clínico, los investigadores subrayan una ventaja práctica nada menor: el origen del material lo hace barato y fácil de conseguir. Las escamas de pescado son un subproducto de la industria pesquera que en muchos casos se desecha sin más. Convertirlo en materia prima para implantes médicos abre una posibilidad de aprovechamiento que podría tener consecuencias económicas en la provincia.
"Este producto es muy accesible, fácil de obtener y de bajo coste económico, y podría contribuir a potenciar el sector pesquero en una zona en la que se está viendo afectada por numerosas restricciones y condicionantes", explica Ingrid Garzón, catedrática de Histología de la UGR e investigadora del Instituto de Investigación Biosanitaria ibs.GRANADA.
La investigación ha contado con financiación del Instituto de Salud Carlos III, dentro del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, a través del proyecto PI23/00335. El trabajo fue presentado con la presencia del gerente del Hospital Clínico San Cecilio de Granada, Manuel Reyes, lo que refleja el interés del entorno clínico en el desarrollo de esta línea de investigación.
El camino que queda por recorrer
Los resultados actuales son preliminares pero suficientemente sólidos como para justificar continuar. La fase de laboratorio y las pruebas en animales han superado los primeros filtros, pero antes de que este tipo de implante llegue a un quirófano es necesario completar ensayos clínicos en humanos, un proceso que habitualmente requiere años y una regulación estricta.
Lo que el equipo de Granada ha conseguido es, por el momento, demostrar que el material funciona a nivel biológico y estructural. Que las escamas de una carpa puedan convertirse en una córnea viable no es todavía una realidad clínica, pero sí una hipótesis respaldada por datos. En un campo donde la escasez de donantes sigue siendo un problema sin solución sencilla, eso ya es bastante.