En Las Hurdes ya hay unos 700 evacuados y tres viviendas dañadas debido a un fuego convectivo que crea sus propias tormentas. Mientras, los vecinos de siete pueblos desalojados por el fuego en Riglos, Huesca, comienzan a volver a sus casas.
En España, el incendio declarado este martes en Las Hurdes (Cáceres) ha arrasado ya unas 1.600 hectáreas de pinar. El fuego, que se originó sobre las 14:30 en una cuneta de la carretera CC-122, entre Robledo y Avellanar, podría haber sido intencionado, según el alcalde de Pinofranqueado, José Luis Azabal, quien apunta a la ausencia de tormentas y rayos y a la hora poco habitual en la que comenzó el incendio.
Al amanecer de este miércoles, 26 medios aéreos y más de 200 efectivos terrestres han retomado las labores para contener el incendio, en una lucha contrarreloj marcada por el viento y el avance de las llamas.
La lucha contra las llamas se complica por el carácter convectivo del incendio, que ha alcanzado tal intensidad que, según el vicepresidente extremeño, Abel Bautista, ha generado su propia meteorología, viento y temperatura. La enorme cantidad de calor liberada por el fuego ha dificultado los ataques directos durante las primeras horas y ha favorecido su propagación.
La situación se ha agravado en Avellanar, una pequeña pedanía de Pinofranqueado, donde las llamas han afectado al menos a tres viviendas y han obligado a intervenir de urgencia a los bomberos de Coria y Gata. El dispositivo de emergencia se ha extendido por toda la comarca para proteger también las pedanías de El Gasco y La Fragosa, ambas en el municipio de Nuñomoral, ante el avance del incendio.
El virulento incendio ha obligado a unas 700 personas a abandonar sus hogares en diez núcleos de población de Las Hurdes, entre ellos Horcajo, Avellanar, El Gasco y La Fragosa. Una parte de los evacuados permanece alojada en la residencia de estudiantes de Caminomorisco. También fue desalojado El Cottolengo, cuyos 34 usuarios, personas con discapacidad severa, fueron trasladados a centros de Plasencia.
Los vecinos de 7 pueblos desalojados por el incendio en Huesca regresan a sus casas
Mientras, los vecinos de siete pueblos desalojados por el fuego en Riglos, Huesca, comienzan a volver a sus casas. El incendio ha entrado en fase de estabilización tras calcinar unas 18.400 hectáreas.
Los vecinos de siete de las 19 localidades evacuadas por el incendio que afecta desde el 10 de agosto al entorno de Las Peñas de Riglos, en Huesca, han comenzado este miércoles a regresar a sus hogares. La vuelta se produce de forma escalonada tras la entrada del fuego en fase de estabilización y bajo la supervisión de la Guardia Civil.
Hasta este miércoles, el incendio mantenía evacuadas a 1.046 personas de 19 núcleos de población, dos campings y un campamento, de las que 73 permanecían en centros de acogida. Mientras comienza el regreso de los primeros siete pueblos, el Gobierno de Aragón y los ayuntamientos trabajan en la evaluación y reparación de los daños en las infraestructuras básicas para garantizar la seguridad antes de autorizar nuevas vueltas.
En Atarés, el incendio dañó una captación de agua y unos 300 metros de tuberías, mientras que en Osia afectó a la balsa municipal. Ante los daños, Salud Pública ha analizado el agua de las localidades afectadas y Protección Civil ha preparado un dispositivo para repartir agua embotellada entre los vecinos que regresan a sus hogares.
Prudencia ante las condiciones meteorológicas adversas
Pese al moderado optimismo, las autoridades aragonesas piden prudencia ante las condiciones meteorológicas adversas, con temperaturas superiores a 38 grados, humedades por debajo del 15% y viento seco del sur, que podrían dificultar el control definitivo del incendio durante las horas centrales del día. El operativo mantiene el máximo nivel de respuesta, con una veintena de medios aéreos, seis helicópteros y cientos de efectivos terrestres, además de refuerzos de Francia, la UME, BRIF y otras comunidades autónomas.
Por motivos de seguridad, la Guardia Civil mantiene vigilados los accesos al perímetro y ha tenido que desalojar a varios curiosos. Las autoridades advierten del alto riesgo de acercarse a la zona, donde varias carreteras permanecen cortadas o restringidas y son utilizadas por vehículos pesados de extinción.
Las últimas mediciones sitúan en 18.400 hectáreas la superficie afectada, un reajuste atribuido a la mayor precisión de los sistemas de rastreo y no a un avance reciente del fuego. La emergencia está marcada además por la muerte del cabo de la UME Javier García Sancho en un accidente de tráfico cuando se desplazaba a realizar labores de extinción.