Algunos vecinos creen que vivirían mejor si el pueblo dejara de formar parte de la prestigiosa lista.
Cada año, cuando la UNESCO anuncia sus nuevas incorporaciones a la Lista del Patrimonio Mundial, la decisión acapara titulares.
Hay centenares de sitios en lista tentativa esperando su turno, y entrar en la lista no solo implica una mayor protección, también casi garantiza una avalancha de turistas con dinero para gastar.
Aunque eso puede ser muy positivo para la economía local, algunos vecinos consideran que verse inundados de visitantes les genera más problemas que beneficios.
Vecinos de Vlkolínec: "Viviríamos mejor si la UNESCO nos borrara de la lista"
Vlkolínec, una aldea de Eslovaquia situada a unas tres horas en coche de la capital, Bratislava, fue inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1993.
Considerado un ejemplo excepcionalmente bien conservado de pueblo de Europa central, sus tradicionales casas de madera y su campanario de 1770 atraen cada año a unos 100.000 visitantes.
Ahora algunos vecinos quieren que se le retire el estatus de la UNESCO por la cantidad de turistas que pasan por el pueblo y que invaden su intimidad.
"Viviríamos mejor si la UNESCO nos borrara de la lista", declaró Anton Sabucha al diario eslovaco Denník N.
Quienes pasean por la idílica calle principal se encuentran con carteles de 'propiedad privada' y otros avisos que prohíben hacer fotos.
La nómada digital a tiempo completo Hels Dainty, que comparte sus viajes en Instagram, visitó Vlkolínec en noviembre de 2025 tras descubrir este pueblo declarado Patrimonio de la Humanidad en una guía de Lonely Planet.
"Prefiero que algo se conserve, aunque haya que darle un nuevo uso y se convierta en una atracción turística, antes que se convierta simplemente en un pueblo fantasma", explica a Euronews Travel.
"Me alegra que, en cierto modo, siga siendo un pueblo habitado. Sugeriría a la gente que intente visitarlo fuera de los periodos de mayor afluencia, que respete los deseos de los vecinos y que compre algo en la tienda local para mostrar su apoyo".
¿Se puede retirar un sitio del Patrimonio Mundial de la lista?
Desde que la iniciativa se puso en marcha en 1978, la UNESCO solo ha retirado tres sitios de la lista, el santuario del órix árabe en Omán, el valle del Elba en Dresde, Alemania, y el conjunto Liverpool Maritime Mercantile City en el Reino Unido.
En todos los casos, los sitios se retiraron por nuevos desarrollos en la zona y no por el deseo de los residentes locales.
Por ejemplo, el valle del Elba en Dresde se eliminó tras la construcción del puente de Waldschlösschen sobre el río.
"Una vez que un sitio se inscribe, la UNESCO está dispuesta a ayudar a los Estados miembros, tanto a escala nacional como local, cuando afrontan retos o dificultades en la gestión de los bienes que tienen bajo su responsabilidad", afirma un portavoz de la UNESCO.
"En el caso de Vlkolínec, conviene subrayar que, si bien la inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial aumenta la visibilidad del sitio, el reciente aumento del número de visitantes responde a tendencias turísticas y patrones de viaje más amplios a escala mundial y no tanto al efecto directo de la propia inscripción, que tuvo lugar hace más de tres décadas.
En general, la UNESCO también ha desarrollado herramientas específicas para gestionar la presión turística en los sitios del Patrimonio Mundial. La organización fomenta además un diálogo permanente entre las autoridades competentes y las comunidades locales para afrontarla de forma que proteja el valor excepcional del sitio y, al mismo tiempo, se respeten las necesidades y el bienestar de la población local".