Vlkolínec se encuentra a unos 7 kilómetros de Ružomberok, un pueblo situado en el norte de Eslovaquia, en la región de Liptov. Vlkolínec solo tiene 14 habitantes, pero recibe alrededor de 100.000 turistas cada año. El pueblo reniega a ser Patrimonio de la Humanidad.
Cada año, cuando la Unesco anuncia sus nuevas incorporaciones a la Lista del Patrimonio Mundial, la noticia acapara titulares. Con centenares de sitios en espera, entrar en la lista no solo implica mayor protección, sino también una avalancha de turistas dispuestos a gastar. Aunque esto puede ser positivo para la economía local, algunos vecinos consideran que la masificación genera más problemas que beneficios.
Vlkolínec, una aldea eslovaca a unas tres horas en coche de Bratislava, fue inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco en 1993. Reconocida como un ejemplo excepcionalmente bien conservado de pueblo de Europa central, sus tradicionales casas de madera y su campanario de 1770 atraen cada año a unos 100.000 visitantes.
Vecinos de Vlkolínec: "Viviríamos mejor si la Unesco nos borrara de la lista"
Ahora, algunos vecinos quieren que Vlkolínec pierda su estatus Unesco debido a la masiva afluencia de turistas, que invade su intimidad. “Viviríamos mejor si la Unesco nos borrara de la lista”, declaró Anton Sabucha al diario eslovaco 'Denník N'.
Quienes pasean por la idílica calle principal se encuentran con carteles de "propiedad privada" y avisos que prohíben hacer fotos. La nómada digital Hels Dainty, que comparte sus viajes en Instagram, visitó Vlkolínec en noviembre de 2025 tras descubrir este pueblo declarado Patrimonio de la Humanidad en una guía de Lonely Planet.
"Prefiero que algo se conserve, aunque haya que darle un nuevo uso y se convierta en una atracción turística, antes que se convierta simplemente en un pueblo fantasma", explica a 'Euronews Travel'.
"Me alegra que, en cierto modo, siga siendo un pueblo habitado. Sugeriría a la gente que intente visitarlo fuera de los periodos de mayor afluencia, que respete los deseos de los vecinos y que compre algo en la tienda local para mostrar su apoyo".
¿Se puede retirar un sitio del Patrimonio Mundial de la lista?
Desde que la iniciativa se puso en marcha en 1978, la Unesco solo ha retirado tres sitios de la lista: el santuario del órix árabe en Omán, el valle del Elba en Dresde, Alemania, y el conjunto Liverpool Maritime Mercantile City en el Reino Unido.
En todos los casos, los sitios se retiraron por nuevos desarrollos en la zona y no por el deseo de los residentes locales. Por ejemplo, el valle del Elba en Dresde se eliminó tras la construcción del puente de Waldschlösschen sobre el río.
"Una vez que un sitio se inscribe, la Unesco está dispuesta a ayudar a los Estados miembros, tanto a escala nacional como local, cuando afrontan retos o dificultades en la gestión de los bienes que tienen bajo su responsabilidad", afirma un portavoz de la Unesco.
Gestionar la presión turística
"En el caso de Vlkolínec, conviene subrayar que, si bien la inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial aumenta la visibilidad del sitio, el reciente aumento del número de visitantes responde a tendencias turísticas y patrones de viaje más amplios a escala mundial y no tanto al efecto directo de la propia inscripción, que tuvo lugar hace más de tres décadas.
En general, la Unesco también ha desarrollado herramientas específicas para gestionar la presión turística en los sitios del Patrimonio Mundial. La organización fomenta además un diálogo permanente entre las autoridades competentes y las comunidades locales para afrontarla de forma que proteja el valor excepcional del sitio y, al mismo tiempo, se respeten las necesidades y el bienestar de la población local".