Un palacio renacentista español del siglo XVI se ha convertido en un alojamiento de lujo que combina esplendor histórico, spa termal y hasta un menú para mascotas.
¿Le apetece alojarse en un hotel de cinco estrellas con toda la grandeza de un palacio renacentista español?
La cadena hotelera de lujo Castilla Termal ha presentado el sexto hotel de su cartera, un palacio renacentista restaurado en la villa medieval de Peñaranda de Duero.
El Palacio de Avellaneda, un hotel con 80 habitaciones, ha necesitado tres años de obras, y sus habitaciones y suites combinan ahora las comodidades contemporáneas con la arquitectura original del siglo XVI del palacio. Una noche de estancia en septiembre parte de 314,60€.
Levantado por la familia Zúñiga y Avellaneda en el siglo XVI, este palacio, hoy convertido en hotel de cinco estrellas, fue declarado monumento en 1923 y pasó a manos del Estado en 1940.
La junior suite dispone de una zona de estar independiente y vistas a la plaza de los Duques de Miranda, mientras que la suite de mayor tamaño ofrece además vistas frontales a la plaza.
En el apartado gastronómico, los huéspedes contarán pronto con dos propuestas propias. El restaurante Los Zúñiga se ubica bajo los arcos del claustro renacentista del palacio y ofrece producto local y de temporada. En los servicios de comida y cena propone platos para compartir, como una tabla de quesos de la zona con membrillo y frutos secos, además de platos de pescado, carne y ensaladas, así como dulces.
El segundo restaurante, Condes de Miranda Gastrobar, abrirá más adelante.
Además de refugio histórico, el hotel se presenta como un destino de descanso y relajación. Las aguas del palacio han sido declaradas oligometálicas, mineromedicinales y termales por las autoridades de la Junta de Castilla y León.
Estas aguas terapéuticas son el eje de sus experiencias de bienestar, que incluyen exfoliaciones corporales, una amplia carta de masajes y tratamientos faciales. Está previsto que próximamente se añadan una piscina termal y un circuito de contrastes.
Los huéspedes de cuatro patas también son bienvenidos. Se permite un perro por habitación con reserva previa, el hotel se ocupa de su cama y dispone de espacio para pasearlo. Incluso cuenta con un menú específico para mascotas, con platos de pato, pollo y cordero.