Las consecuencias de la orden ejecutiva del presidente estadounidense Donald Trump, que busca reducir el número de vacunas infantiles recomendadas, podrían ir más allá de Estados Unidos, alimentar la desconfianza hacia las vacunas y abrir brechas de inmunización.
El presidente estadounidense Donald Trump firmó el lunes la orden ejecutiva (fuente en inglés) (fuente en inglés)en la que recomienda reducir el número de enfermedades incluidas en las recomendaciones universales de vacunación infantil sistemática de 18 a 11.
Decisiones de este tipo podrían generar lagunas de inmunización, dejar a las poblaciones vulnerables a brotes y alimentar la desconfianza en las vacunas, advirtió a Euronews Marco Cavaleri, jefe del Departamento de Amenazas para la Salud Pública de la Agencia Europea de Medicamentos.
Omitir las vacunaciones infantiles sistemáticas podría ser "catastrófico", añadió, señalando que se corre el riesgo de "el regreso de enfermedades que habíamos conseguido contener y eliminar de nuestros países".
Además, podría minar la confianza de la sociedad en las vacunas. Decisiones como la adoptada en Estados Unidos "por desgracia, podrían ser muy perjudiciales en términos de confianza en las vacunas", advirtió Cavaleri.
Las claves de la orden de Trump
La orden de Trump aparta de la vacunación sistemática universal las recomendaciones frente a la COVID-19, la gripe, el rotavirus, la enfermedad meningocócica, el VRS y las hepatitis A y B. Algunas inmunizaciones seguirán recomendándose para menores considerados de mayor riesgo, mientras que otras quedarán sujetas a una "toma de decisiones clínicas compartida" entre progenitores y profesionales sanitarios.
La orden también recomienda dividir la vacuna frente al sarampión, las paperas y la rubeola (triple vírica) en tres inyecciones separadas y administrarlas en visitas distintas. Actualmente en Estados Unidos no hay vacunas por separado contra el sarampión, las paperas y la rubeola.
La medida llega en un momento en que el secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., ha puesto en cuestión la seguridad de las vacunas y ha promovido teorías que las relacionan con el autismo, pese a que la abundante evidencia científica no ha encontrado ninguna asociación causal entre la vacunación y el autismo.
"La evidencia actual es inequívoca, las vacunas, incluida la vacuna triple vírica, son seguras y no causan autismo", afirmó el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, en X (fuente en inglés)el miércoles.
Las vacunas combinadas también pueden facilitar la inmunización de niños, progenitores y profesionales sanitarios. Por ello, el desarrollo de vacunas se ha orientado hacia más vacunas combinadas, no hacia menos.
"En la práctica, esta decisión estadounidense va en contra de lo que nos depara el futuro en términos de una mejor protección de niños, adultos y personas mayores", señaló Cavaleri, y añadió que "no hay base científica para separar estas vacunas".
Aunque los progenitores seguirían pudiendo optar por vacunar a sus hijos mediante la toma de decisiones clínicas compartida, los expertos en salud advierten de que exigir inyecciones separadas y visitas adicionales al sistema sanitario podría llevar a algunas familias a retrasar o incluso saltarse vacunaciones.
Los cambios también podrían reforzar las dudas sobre las vacunas y dejar a las poblaciones más expuestas a brotes de enfermedades prevenibles que se habían eliminado o mantenido controladas en muchos países.
"Los cambios recientes en la política de inmunización de Estados Unidos no se ajustan a décadas de evidencia", afirmó Tedros. "Esa evidencia se revisa de forma continua a medida que aparecen nuevos datos en todo el mundo", añadió.
Los riesgos para Europa y el resto del mundo
Europa ya ha comprobado las consecuencias de la caída de la cobertura vacunal. Seis países, Armenia, Austria, Azerbaiyán, España, el Reino Unido y Uzbekistán, volvieron a registrar transmisión endémica de sarampión en 2024, según la OMS.
El sarampión es un claro ejemplo de lo que puede ocurrir cuando baja la cobertura de vacunación.
"Ya estamos viendo el regreso del sarampión siempre que la cobertura vacunal desciende", afirmó Cavaleri. "Y, por desgracia, veremos más casos, en Estados Unidos y en otras partes del mundo".
Advirtió de que la situación puede ser "mucho peor" si caen las cifras de vacunación. "Pensemos en la poliomielitis, ¿queremos que vuelva? Espero que no", dijo Cavaleri, apelando a la ciudadanía a vacunarse.
Los expertos en salud también alertan de que la decisión estadounidense podría socavar aún más la confianza pública en las vacunas en Europa.
El informe sobre el estado de la confianza en las vacunas de la Comisión Europea concluye que la confianza global en las vacunas ha disminuido entre la población general desde 2020, con descensos especialmente acusados en muchos países de Europa Central y Oriental. La decisión de Estados Unidos podría alimentar aún más esta tendencia.
Y las consecuencias no se detienen en las fronteras.
"Europa es la región en la que tenemos el deber de fijarnos. Pero estas enfermedades infecciosas están causando problemas globales, brotes globales, epidemias globales", afirmó Cavaleri.