Iustitia Europea pide investigar si el rey de Marruecos y su primer ministro ordenaron o toleraron una operación para utilizar a miles de civiles, incluidos menores, para desbordar la frontera española.
La organización política Iustitia Europa ha presentado una denuncia ante la Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI) para que investigue si el rey de Marruecos, Mohamed VI, y el primer ministro, Aziz Akhannouch, ordenaron o tuvieron conocimiento de la entrada masiva de personas procedentes de Marruecos en Ceuta.
Según medios españoles, la formación solicita a la Fiscalía que determine si los hechos pudieron formar parte de una "operación de carácter estatal" destinada a utilizar a población civil como instrumento para penetrar masivamente en territorio español.
Iustitia Europa plantea además si esta supuesta operación tuvo como finalidad desbordar las estructuras fronterizas españolas, generar desestabilización y condicionar la capacidad de actuación soberana de España. La organización considera que, de confirmarse determinados extremos, los hechos podrían ser susceptibles de investigación por posibles crímenes contemplados en el Estatuto de Roma.
La denuncia señala expresamente a Mohamed VI y Aziz Akhannouch, aunque Iustitia Europa precisa que esta inclusión "no implica afirmar que exista actualmente prueba concluyente de una orden individualizada". La organización reclama precisamente que la Fiscalía determine si ambos dirigentes, en función de sus cargos y responsabilidades, participaron, conocieron, ordenaron, autorizaron, promovieron o toleraron conscientemente los hechos denunciados.
Uno de los aspectos que la formación pide esclarecer es si Marruecos utilizó a "miles de civiles contra una frontera internacional" con el propósito de neutralizar, dificultar o impedir la respuesta de las fuerzas españolas, aprovechando precisamente la condición civil de las personas que participaron en el desplazamiento. La denuncia plantea también que se investigue si fueron utilizados menores de 15 años.
"El objeto de la investigación debe comprender, por ello, no solamente la materialidad de los desplazamientos, sino su posible instrumentalización estratégica", sostiene Iustitia Europa en su escrito.
La organización reclama asimismo que se determine si las fuerzas marroquíes recibieron instrucciones para omitir los controles destinados a impedir el desplazamiento de migrantes hacia territorio español. Para ello, solicita examinar la posible existencia de comunicaciones, planes, informes de inteligencia, reuniones u órdenes relacionadas con esos hechos.
Finalmente, Iustitia Europa pide a la Fiscalía de la CPI que analice si los acontecimientos pueden presentar elementos propios de una "forma de confrontación o guerra híbrida", así como que determine las eventuales responsabilidades de las autoridades marroquíes señaladas.
La denuncia pretende, en definitiva, que la Fiscalía determine si la entrada masiva en Ceuta respondió únicamente a un movimiento migratorio o si, por el contrario, pudo existir una estrategia organizada desde las estructuras del Estado marroquí.
Robles da la cara en Ceuta
La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha llegado este miércoles a Ceuta con un mensaje contundente: "Ceuta y Melilla no se tocan". Con estas palabras, ha querido trasladar tranquilidad a los ceutíes y garantizar que las Fuerzas Armadas seguirán desplegadas para apoyar a la población.
Durante una breve comparecencia Robles ha insistido en que lo ocurrido el día 30 no puede repetirse: "Ceuta y Melilla son españolísimas" ha afirmado, antes de destacar el trabajo de los militares desplegados desde hace 11 días. "Que la gente en Ceuta sepa que sus Fuerzas Armadas van a estar con ellos. No les vamos a dejar", ha asegurado.
Los reproches no tardaron en llegar cuando Robles apareció caminando por el paseo. "Traidora", "sinvergüenza" y acusaciones de "dejar abandonados a los militares" fueron algunos de los gritos que recibió. La ministra, sin embargo, se detuvo para escuchar a los vecinos.
La primera en acercarse fue Pepi, una ceutí de 66 años que rompió a llorar mientras explicaba a Robles que se sentía "abandonada" y tenía miedo. "Me da pena Ceuta porque nosotros somos españoles como los demás", le dijo entre lágrimas. La ministra le cogió las manos y respondió: "Por supuesto". "Yo le tenía a usted en estima, pero no puede abandonar Ceuta. Por favor, se lo pido", continuó la mujer. "No lo vamos a hacer", le contestó Robles.
A la salida del Ayuntamiento, camino de la Comandancia General, la ministra volvió a detenerse. Esta vez habló con un padre que se encontraba junto a sus dos hijos pequeños. Robles preguntó a los niños si tenían miedo y el padre les animó a contarle lo ocurrido días atrás en la playa.
La niña relató que habían acudido a bañarse cuando comenzaron a percibir un fuerte mal olor. Según su versión, una de las personas que había entrado a nado en Ceuta "había hecho sus necesidades en medio de la playa y luego se metió al mar a limpiarse", por lo que tuvieron que marcharse. El padre agradeció a Robles "haber dado la cara" y consideró que había sido "la única" en hacerlo.