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Nuevo revés para el 'Starlink ruso': ninguno de los satélites de su programa Rassvet llega a órbita

Archivo - Un militar ucraniano prepara un dron de ataque Vampire cerca del frente en la región de Donetsk, Ucrania, ocho de febrero de 2025. (Foto AP/Roman Chop)
ARCHIVO, un militar ucraniano prepara un dron de ataque Vampire cerca del frente en la región de Donetsk, Ucrania, sábado, ocho de febrero de 2025. (Foto AP/Roman Chop) Derechos de autor  AP Photo
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Por Una Hajdari
Publicado última actualización
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La alternativa rusa a Starlink sufre un nuevo revés, un lote completo de satélites no logró entrar en órbita, aunque incluso un sistema parcial podría mejorar los ataques de Rusia contra Ucrania.

Ninguno de los 16 satélites que Rusia lanzó el 19 de julio dentro de su programa Rassvet, el intento de Moscú de construir su propia versión de Starlink para guiar los drones y misiles que ha utilizado contra Ucrania durante más de cuatro años, ha alcanzado la órbita prevista, según el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), que cita datos del rastreador de satélites en tiempo real N2YO.

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La mayoría de los satélites se encuentran a altitudes de entre 300 y 400 kilómetros, "muy por debajo de la altitud operativa prevista de 870 kilómetros para los satélites Rassvet", señala el informe.

Al menos dos satélites parecen dirigirse a la reentrada en la atmósfera terrestre.

Los que vuelan a menor altura sufren una mayor fricción atmosférica, consumen combustible más rápido y tienen una vida operativa más corta que los que orbitan más alto, lo que significa que es poco probable que los satélites afectados duren tanto como había planeado Rusia, incluso si logran estabilizarse.

La conexión a internet vía satélite se ha convertido en un elemento central de la forma en que ambos bandos libran esta guerra.

El acceso de Ucrania a Starlink ha permitido a sus fuerzas operar drones de reconocimiento y ataque, coordinar la artillería y mantenerse conectadas en zonas donde los bombardeos rusos han destruido la infraestructura terrestre.

Las cifras en juego no son abstractas. Desde el inicio de la invasión a gran escala de Rusia en febrero de 2022, la Misión de Seguimiento de los Derechos Humanos de la ONU en Ucrania (HRMMU) ha verificado al menos 16.874 civiles muertos y 51.173 heridos hasta finales de julio.

En un informe publicado el 13 de agosto, la HRMMU afirmó que julio de 2026 fue el mes más mortífero para la población civil ucraniana desde marzo de 2022, con al menos 437 muertos y 2.610 heridos, debido a un fuerte aumento de los bombardeos aéreos y los ataques con bombas planeadoras, junto a continuos ataques con misiles y drones de largo alcance sobre ciudades alejadas del frente.

Los informes mensuales de la misión también registraron récords consecutivos de víctimas por drones de corto alcance cerca del frente en abril y mayo.

Una constelación Rassvet plenamente operativa ampliaría la capacidad de Rusia para dirigir ataques a mayor distancia y con más precisión, por lo que los repetidos fallos del programa tienen un alcance que va mucho más allá de los detalles técnicos.

Un historial de lanzamientos con problemas

De los 16 satélites Rassvet lanzados el 24 de marzo, 12 alcanzaron la altitud prevista de 550 kilómetros y allí permanecen, según el informe.

Esos satélites ya proporcionan a las fuerzas rusas dos franjas diarias de conexión con las terminales en tierra, de hasta 90 minutos en total sobre Ucrania.

Moscú parece estar acelerando el programa para compensar la pérdida de acceso a Starlink. El ministerio de Defensa ucraniano informó a comienzos de febrero de que los terminales Starlink utilizados de forma ilícita por fuerzas rusas habían sido desactivados después de que Kiev y SpaceX pasaran a un sistema de 'whitelist' que limita la red a los terminales verificados.

"Rusia puede no estar preparada para acelerar el despliegue de la constelación a este ritmo y probablemente afrontará retrasos adicionales", señaló el informe del ISW.

Pero la amenaza no ha desaparecido. El ISW advirtió de que los satélites ya desplegados "pueden permitir a las fuerzas rusas realizar ataques más precisos contra Ucrania utilizando sistemas no tripulados controlados a distancia" durante las ventanas en las que la conexión funciona, un recordatorio de que Rusia no necesita una constelación plenamente operativa para seguir causando daño, sino solo una que funcione parcialmente.

El despliegue se queda muy corto

Bureau 1440, la empresa aeroespacial rusa que desarrolla los satélites, ha asegurado que planea "decenas" de lanzamientos adicionales para poner en órbita cientos de satélites más.

Serhii Beskrestnov, entonces asesor del ministro de Defensa ucraniano, afirmó el 31 de mayo que Rusia necesitaría al menos entre 200 y 250 satélites en órbita para lograr una conexión continua y estable, y que era poco probable que Moscú alcanzara ese objetivo a corto plazo.

El informe atribuye el cuello de botella de Rusia a su dependencia del Soyuz-2.1b, "un recurso costoso y escaso".

El país solo ha llevado a cabo entre seis y ocho lanzamientos de Soyuz-2.1b para todas sus misiones espaciales y comerciales desde 2022, un ritmo que, según el ISW, permitiría "un máximo de 128 satélites Rassvet en cuatro años", y solo si cada lanzamiento culminara con éxito y ninguno se destinara a otros fines.

Hasta ahora, solo el 37,5% de los satélites Rassvet lanzados ha alcanzado una altitud operativa sostenible.

Ucrania apunta a la cadena de suministro

Las fuerzas ucranianas también han atacado la infraestructura que sostiene el programa, en un aparente intento de frenar un sistema que ampliaría la capacidad de Rusia para llevar a cabo ataques mortales en Ucrania.

Las fuerzas ucranianas atacaron el Centro Espacial y de Cohetes Progress, donde se producen los vehículos de lanzamiento tipo Soyuz, en la noche del 14 al 15 de agosto.

El 23 de agosto se intentó otro ataque contra el cosmódromo de Plesetsk, dos días antes de que Rusia lanzara un vehículo Soyuz-2.1b que, según los informes, transportaba un satélite GLONASS-K1, parte de la alternativa rusa al sistema GPS.

Ambos lotes de satélites Rassvet se lanzaron desde Plesetsk y el informe concluye que los ataques ucranianos "amenazan no solo el limitado suministro y la producción de vehículos de lanzamiento de Rusia, sino también la escasa infraestructura de lanzamiento para colocar satélites en órbita", una infraestructura que, si funciona, hará la guerra de Rusia contra Ucrania mucho más letal.

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