La mirada manda: el fotógrafo de Getty Alex Pantling retrata a las mayores estrellas del fútbol
El fotógrafo de Getty Alex Pantling cubrió el Mundial FIFA 2026 y contó a European Lens su experiencia, junto a algunas de sus mejores imágenes.
¿Qué se necesita para fotografiar a los mejores futbolistas del planeta, en plena acción, en el escenario más grande del mundo?
El fotógrafo de Getty Alex Pantling lleva más de una década capturando los grandes momentos del deporte, desde Copas del Mundo de la FIFA y noches de Champions League hasta la Fórmula 1 y los Juegos Olímpicos. En ese camino ha fotografiado a algunos de los deportistas más reconocibles del mundo, entre ellos el piloto de F1 Max Verstappen y futbolistas como Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Harry Kane y la superestrella de 19 años Lamine Yamal.
El Mundial de este verano le ha dejado algunas de sus imágenes de fútbol más impactantes hasta ahora. Como contó a Euronews Culture, capturar esos momentos tiene menos que ver con la suerte que con la preparación aliada al instinto: "Puedes planear, puedes tener ideas en la cabeza, pero tienes que reaccionar cuando esas ideas cambian en ese mismo instante".
Tras el inolvidable Mundial de este verano, hemos hablado con Pantling para repasar cómo llegó a la fotografía, los desafíos de trabajar en la élite del deporte y las historias que hay detrás de algunas de sus imágenes favoritas del torneo de 2026.
¿Podrías contar brevemente cómo llegaste a la fotografía y el camino que te llevó a la fotografía deportiva?
Alex Panning: Siempre supe que quería dedicarme al deporte. En realidad, al principio fue casi una casualidad, siendo sincero. En el colegio lo que quería estudiar era arquitectura, pero la forma en que se agrupaban las asignaturas hacía que no pudiera cursar arquitectura y la materia relacionada con el deporte que quería al mismo tiempo. Además, descubrí que arquitectura era una carrera de siete años en la universidad, lo que me echó un poco para atrás.
Alguien me sugirió la fotografía, así que pensé: voy a probar, sé que no es la historia romántica que estás esperando. Pero lo probé y me encantó. Entonces me di cuenta de que había un trabajo que combinaba mis dos pasiones, el deporte y la fotografía.
Así que me lancé y fui a la universidad, a Nottingham Trent. Al principio del curso aún no estaba fotografiando deporte, era sobre todo un grado de fotografía artística, así que hacía bodegones, fotografía de calle, retratos, ese tipo de cosas.
En mi segundo año tuve una tutora italiana que había estado en Nottingham Trent el mismo año que un colega mío, Julian Finney. Ella me puso en contacto con Julian, lo que me llevó a hacer prácticas en Getty con otro fotógrafo, Michael Regan, uno de nuestros mejores fotógrafos de fútbol. Y a partir de ahí llegó el trabajo en Getty.
¿Hasta qué punto tu trabajo es planificación cuidadosa y hasta qué punto es reaccionar en el momento?
Lo planificas todo, pero reaccionar es más importante, porque lo que planeas en realidad nunca sucede, seamos sinceros. Puedes llegar a un partido pensando que quieres sentarte en un lugar concreto por la luz, o porque quieres fotografiar a un equipo atacando tu lado en la primera parte. Luego los capitanes hacen el sorteo, cambian de lado, o llega la lluvia, hay tantas variables que cambian en el fútbol.
Creo que por eso me encanta. Nunca trabajas dos días iguales como fotógrafo de fútbol, porque ningún partido es igual. Puede que vuelva a fotografiar un Chelsea contra Tottenham este año, pero no será igual que el del año pasado ni que el del anterior. Puedes planear, puedes tener ideas en la cabeza, pero tienes que reaccionar cuando esas ideas cambian en el momento.
¿Qué cambia cuando fotografías un partido de un Mundial frente a un encuentro normal de la Premier League?
La sensación es muy distinta. La Premier League es increíble, quizá esté un poco condicionado por ser inglés, pero creo que es la mejor liga de fútbol del mundo, y es espectacular que podamos tener acceso a ella cada semana trabajando en el Reino Unido. Pero cuando llegas a un torneo de la FIFA, es algo realmente especial.
No se trata solo de las Argentinas, las Inglaterras, las Francias. Tuve la suerte de cubrir a Curazao, países más pequeños como ese, que fueron casi igual de disfrutables por lo mucho que significaba para ellos estar allí y para sus aficionados. Y ese aspecto me encanta. Así que, en cuanto a lo que cambia, sigues haciendo el mismo trabajo, pero la emoción y el sentimiento que hay detrás de las imágenes y de los partidos es completamente distinta.
¿Sigues sintiendo nervios antes de estos grandes partidos? Estás allí para captar momentos enormes y a grandes jugadores, ¿hay una sensación de presión?
Sí, al 100%. Por ejemplo, con Messi, seguramente hablaremos de ello. Sabes que posiblemente será uno de los mejores futbolistas que hayan existido y que, dentro de diez, veinte, treinta, cuarenta años, la gente mirará fotos de él jugando. Tú tienes la oportunidad de hacer las fotos que la gente va a mirar. Eso me parece muy emocionante.
En cuanto a los nervios, sí, siempre están ahí. Conseguir la foto del gol, de la celebración, estar en el lugar adecuado. Pero con el tiempo se hace más fácil. Tuve la suerte de fotografiar la final del Mundial de Catar, posiblemente uno de los mejores partidos de fútbol de la historia. Estaba arriba, en la grada, y recuerdo a Messi marcando su primer gol, el penalti, en mi lado del campo, y tenía literalmente las manos temblando, estaba muy nervioso por perderme la foto. Creo que se debía a que era mi primer Mundial y había mucha presión para hacer un buen trabajo y poder cubrir más torneos así. Ahora ya no tengo esa misma sensación de nervios, aunque sigue habiendo algo de ello.
Vamos a fijarnos ahora en algunas de las imágenes que tomaste en el Mundial de este año. Tu retrato de David Alaba, de Austria, en el túnel es una imagen muy cinematográfica, la mayor parte del encuadre está en realidad en la oscuridad. ¿Qué buscabas con ella?
En estos eventos tenemos un acceso fantástico gracias a la FIFA. Se nos permite entrar en el túnel antes del partido, cuando los jugadores salen al campo, y eso siempre da pie a imágenes icónicas, los dos equipos alineados, los árbitros, los recoge-pelotas, los jugadores concentrados, con sus chándales. Esas fotos son un poco más recargadas, ocurre mucho a la vez, y eso está bien a su manera para documentar el momento.
Pero lo que intento hacer, y creo que muchos compañeros también, es aprovechar el túnel en el descanso, no solo antes del partido. Este estadio, el Kansas City Stadium, fue probablemente mi favorito para trabajar. El túnel por el que salían los jugadores era largo y estrecho y, al final, en vez de ir directamente escaleras arriba, se dividía: el equipo local salía hacia un lado, el visitante hacia el otro, con un muro delante. En los partidos nocturnos, los focos proyectaban un haz de luz directamente sobre la cara de los jugadores.
Hay que tener paciencia, hubo muchos partidos en los que intenté esta foto y no terminó de salir. En esta ocasión, David Alaba estaba esperando a algunos compañeros que volvían del vestuario, y se tomó un momento, mirando hacia la luz. Salió una foto muy bonita. Creo que los colores también funcionaron muy bien, la marca azul frente al rojo del uniforme.
Explícanos tu imagen de Lionel Messi sacando un córner.
Por supuesto. Cuando entré por primera vez en el estadio, la arquitectura me pareció fascinante, muchos estadios estadounidenses lo son porque son muy distintos de los que tenemos en el Reino Unido, sobre todo por su tamaño. Lo que me encantó del estadio de Kansas City en concreto fue que no tenía techo, así que durante el día entraba mucha más luz y los focos eran mucho más protagonistas. Sabía que las fotos más abiertas funcionarían muy bien por lo bonito que era el estadio.
Cuando trabajamos para la FIFA, tenemos acceso exclusivo para disparar desde detrás del banquillo, a ras de césped, sin un panel LED delante, a diferencia de los fotógrafos colocados en otros puntos, que no pueden conseguir un ángulo tan bajo. Antes de este partido ya sabía que esa era la foto que quería. Un córner no es lo más atlético que hace un futbolista, pero como imagen te permite acercarte al jugador con un objetivo gran angular. Cuando echa la pierna hacia atrás, quizá sea una de las posturas más atléticas en las que puede estar un jugador. Hice unas 20 fotos de esa acción, pero la mejor es aquella en la que la pierna está totalmente extendida, una postura corporal muy estética, con las luces justo encima de su cabeza.
El ángulo bajo hace que parezca casi heroico en el encuadre, como esa técnica que usan los directores de cine, rodar desde abajo para darle a alguien sensación de autoridad. ¿Buscabas el mismo efecto?
Exactamente. El ángulo bajo marca una gran diferencia. En realidad fue bastante divertido, porque no hay mucho espacio para trabajar ahí abajo. Tienes al linier, al jugador que va a sacar el córner. Unos 20 minutos antes de esa jugada, Argentina ganó un córner y, cuando Messi se acercó para lanzarlo, pensé: este es el momento. Pero otro jugador se acercó y sacaron el córner en corto, así que no conseguí la forma que buscaba. Por suerte, la segunda vez lo puso él mismo al área. Pero sí, el ángulo bajo marca una gran diferencia. Si hubiera estado de pie, no habría tenido el mismo impacto.
También captaste esta imagen llamativa de Ronaldo liderando la salida de Portugal. ¿Qué viste en esa escena para querer fotografiarla de manera distinta?
Sí, de nuevo, agradezco mucho el acceso que nos da la FIFA. Igual que en la foto de Messi, se nos permite entrar en el túnel antes de los partidos. Entré en este túnel unos diez o quince minutos antes de que los equipos salieran a calentar, sabiendo que Ronaldo encabezaría la salida como capitán, esa era la foto que quería.
Pero la luz en este túnel no era tan buena como en otros y había muchos auxiliares, lo que hacía las fotos un poco más desordenadas. Así que salí al exterior y pensé en qué más podía hacer. Me gustaban las letras sobre la boca del túnel y había un mar de aficionados de Portugal cerca, todos claramente a punto de sacar el móvil para intentar fotografiar a Ronaldo, porque para eso estaban allí. También me fijé en que los fotógrafos tenían los paneles LED desplazados hacia atrás, de modo que tenían que permanecer detrás de una línea determinada. Pensé que si disparaba desde detrás de esa línea, encuadrando a los fotógrafos con sus cámaras y a los aficionados con sus móviles, se vería que toda la atención estaba puesta en él.
Tu imagen de Lamine Yamal caminando solo por el césped tiene cierta carga emotiva
Sí, creo que fue en el Los Angeles Stadium. Ese estadio tiene algo, no creo que haya estado en ningún sitio parecido. La arquitectura es increíble para trabajar y el techo es translúcido, así que no entra sol directo, pero sí haces de luz más suave que permiten fotos muy buenas.
Además, en este partido creo que era un encuentro de octavos o de cuartos y la FIFA acababa de empezar a usar pirotecnia antes del inicio. Tras los himnos, se lanzaban bengalas o fuegos artificiales desde dentro del estadio, lo que generaba una especie de efecto brumoso en el aire; se ve ese humo en la imagen y creo que aporta mucho.
Fue justo después de los himnos, los jugadores se habían acercado a beber algo o a tomar electrolitos, lo que sea que toman antes del partido, y Yamal se tomó un momento para sí mismo. Salió muy bien que no hubiera ningún otro jugador en el encuadre, casi parece que todo el mundo está allí solo para verle a él.
España celebrando con el trofeo en el vestuario. ¿Cómo fue estar en medio de ese caos y cómo encontraste la foto?
Esta no la olvidaré nunca. Estaba en el césped antes de que los jugadores regresaran al vestuario, y mi tarea era conseguir entrar. Esperábamos que España nos dejara pasar y, por suerte, lo hizo. Intenté calcular bien los tiempos para no perderme demasiada acción en el campo, los jugadores con sus familias y demás, y aun así regresar a tiempo.
Esperé fuera unos diez o quince minutos hasta que recibimos la señal de la FIFA para dejarnos entrar. Y fue absolutamente increíble: David Raya y muchos otros estaban rociando champán por encima de los jugadores, y sobre mí también, para ser sincero, el estado de la cámara no era precisamente ideal cuando salí de allí, pero fue fantástico. Había fotos por todas partes, jugadores celebrando por separado y luego juntos. En un momento dado, Nico Williams me agarró porque quería recrear la famosa foto de Michael Jordan en la ducha con el trofeo, así que fuimos y la hicimos. Pasaban muchas cosas. Era casi difícil saber qué fotografiar, porque cada vez que hacías una foto sentías que te estabas perdiendo otra que estaba ocurriendo en otro rincón, lo cual es una situación poco habitual para un fotógrafo, la verdad.