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Brett Kavanaugh, un juez de Bush para la hegemonía conservadora del Supremo

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Brett Kavanaugh, un juez de Bush para la hegemonía conservadora del Supremo

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Brett Kavanaugh, un juez de apelaciones vinculado a la dinastía política de la familia Bush, es el elegido por el presidente de EE.UU., Donald Trump, para hacerse con la vacante del Tribunal Supremo, donde está llamado a afianzar una hegemonía conservadora sin precedentes cercanos.

Tras el anuncio de jubilación del magistrado más centrista del Tribunal Supremo, Anthony Kennedy, el pasado 27 de junio, Kavanaugh se convirtió hoy en el nominado por Trump para tomar el testigo y consolidar el conservadurismo en la corte, siendo el segundo juez que nombra el magnate para la corte tras Neil Gorsuch, en 2017.

"Un juez debe ser independiente, debe interpretar la ley, no fabricar la ley", y actuar guiado por "la historia, la tradición y los precedentes", subrayó al aceptar la nominación este lunes en la Casa Blanca, acompañado de su mujer y sus dos hijas.

Hijo único de una jueza, Kavanaugh nació y se crió alrededor de la Washington más institucional, cercano al poder del que nunca se separaría del todo.

Poseedor de dos títulos en la prestigiosa Universidad de Yale, este juez del Tribunal de Apelaciones federal del Circuito para el Distrito de Columbia, en la capital, destaca por su cercanía a las Administraciones de George H. W. Bush (1989-1993), y George W. Bush (2001-2009).

Su relación con los Bush

Kavanaugh se acercó a Bush padre mediante su procurador general, Kenneth Starr, para quien trabajó como becario y quien luego le contrató, en 1994, para el consejo independiente que investigó diversos elementos de la Presidencia de Bill Clinton (1993-2001).

Más tarde, con Bush hijo, fue consejero de la Casa Blanca y secretario de personal entre 2001 y 2006.

Posteriormente, en 2006, consiguió acceder al puesto que ahora ocupa como juez de apelaciones en Washington tras superar un difícil proceso de aprobación que empezó tres años antes bajo la Administración de Bush hijo.

Antes, Kavanaugh ya había estrechado lazos con George W. Bush como parte del equipo legal que supervisó el frenético recuento de las elecciones presidenciales de 2000, donde salió victorioso.

Los vínculos con los Bush han sido vistos como un elemento negativo de cara a Trump, ya que la familia ha sido muy crítica con el actual mandatario.

Fue, precisamente, en la Casa Blanca donde conoció a su mujer, Ashley, con quien mantuvo su primera cita el 10 de septiembre de 2001, un día antes del atentado de las Torres Gemelas que sacudiría al país, según narró en su discurso este lunes.

En su experiencia, curiosamente, también se encuentra haber formado parte del grupo de asesores de Kennedy, el magistrado al que ahora reemplazará, en el Supremo.

Hegemonía conservadora en el Tribunal Supremo

La edad de Kavanaugh, 53, es uno de los elementos que le hizo entrar en el selecto grupo de favoritos, ya que Trump ha dejado claro que uno de sus objetivos es exprimir el carácter vitalicio de la plaza que, si el Senado lo confirma, ocupará.

"Tenemos que elegir a uno que vaya a estar 40, 45 años", aseguró el mandatario poco después de que se conociera el retiro de Kennedy, sabedor de que el perfil que escogiera podría determinar el devenir de la política estadounidense durante décadas.

La sala está formada por nueve jueces, de los que cinco son de derechas -Kennedy es moderado, pero entra en este grupo- y cuatro progresistas; estos son nominados por el presidente y posteriormente aprobados por mayoría absoluta en el Senado, que ahora tiene un leve dominio republicano.

La corte mantiene un tinte conservador en mayor o menor medida desde 1972, cuando Richard Nixon (1969-1974) nominó a su tercer juez y frenó la revolución social que había cobrado fuerza en la corte con fallos sobre sindicatos y discriminación racial, pero el giro hacia la derecha aumentará esta hegemonía.

Kavanaugh, sin embargo, no tiene la simpatía del ala más dura de los conservadores, pero tampoco de los progresistas.

Uno de los aspectos que provoca suspicacias en la oposición es un potencial voto que acabe con el derecho al aborto -avalado en 1973 en el caso 'Roe contra Wade'-, un aspecto reclamado por el conservadurismo desde entonces.

En este sentido, Kavanaugh se posicionó recientemente -junto con el Ejecutivo de Trump- en contra de que una joven inmigrante indocumentada detenida ejerciera su derecho al aborto en el país.