Última hora

Última hora

72 relojes de excepción compiten en el Gran Premio de Ginebra

Leyendo ahora:

72 relojes de excepción compiten en el Gran Premio de Ginebra

72 relojes de excepción compiten en el Gran Premio de Ginebra
Tamaño de texto Aa Aa

La combinación de precisión y creatividad. Es la promesa del arte relojero. Algunas de sus grandes obras se exhiben en el Museo de Arte e Historia de Ginebra hasta el próximo catorce de noviembre.

Los 72 relojes seleccionados por el jurado del Gran Premio de Relojería de la ciudad suiza, competirán en la décimoctava edición de este certamen para hacerse con el prestigioso trofeo Aguja de Oro. Este año se entregarán dos nuevos galardones: el premio Audacia a la libertad creativa y el Reloj del Desafío, que reconoce la excelencia a precios asequibles.

Valores transmitidos de generación en generación

Raymond Loretan, presidente de la Fundación GPHG:

"Los relojes y la relojería traspasan generaciones. Es también una cuestión de transmisión de valores de padres a hijos. Hay algo de intemporal en la medida del tiempo que es representada aquí por los relojes".

El arte relojero incluye varias disciplinas, pues los mecanismos de estas fascinantes máquinas del tiempo son muy complejos. El desarrollo de este tipo de relojes, desde la idea inicial hasta el resultado final, supone varios años de trabajo.

Balthasar de Pury, especialista en relojes:

"El desarrollo de estas máquinas de excepción es realizado en general por una oficina técnica. El relojero se toma su tiempo. Va a realizar estos planes técnicos, pero como hablamos de alta relojería, incluso los componentes que usted no verá jamás serán decorados, angulados, pulidos y tallados enteramente a mano".

Al final de la cadena, el "toque experto" del relojero resulta esencial para acabar este puzzle mecánico.

Los relojeros, precisos como cirujanos

Balthasar de Pury, especialista en relojes:

"Los buenos relojeros de hoy en día serían excelentes cirujanos, pues cuando vemos un engranaje con apenas el espesor de un cabello o un piñón de la talla de un grano de arena, estamos ante lo infinitamente pequeño".

Estas obras de arte, ligadas a valores como tradición y saber hacer, han superado los desafíos de un mercado que ha cambiado profundamente a lo largo de los años.

Y tienen una larga historia por delante, al igual que este certamen.

Raymond Loretan, presidente de la Fundación GPHG:

"Me gustaría insistir más en el carácter internacional del Gran Premio. Convertirlo en una especie de Oscar del reloj a nivel mundial. El objetivo es que no consista solo en un premio. Es también una forma de promocionar toda la industria, todo un arte, el de la creación de un reloj, más allá de generaciones y más allá de nuestras fronteras".

Más de focus