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Preocupación de los pescadores franceses ante la proximidad del Brexit

Preocupación de los pescadores franceses ante la proximidad del Brexit
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Son las cinco de la mañana en la ciudad francesa de Boulogne-Sur-Mer. El pesquero Marmouset 3 sale del puerto rumbo a otra expedición.

Pierre Leprêtre, de 32 años, está al mando. Su familia ha estado pescando en aguas del Canal de la Mancha durante cinco generaciones. Sabe exactamente dónde encontrar buena pesca.

"Esta vez vamos en busca de calamares, es la especie de temporada. Seguramente también habrá algo de pescadilla, un poco de caballa, perlón... De momento nos quedaremos en aguas francesas, pero es muy probable que al final del día estemos en aguas británicas. Están muy cerca".

De acuerdo a las normas de la UE, todos los buques europeos son libres de echar sus redes donde quieran, en función de algunos límites y cuotas. El Reino Unido, con su larga costa y sus abundantes aguas, es uno de los principales destinos de pesca para los barcos extranjeros.

Este buque solo necesita media hora de navegación para entrar en aguas británicas, donde pasará tres cuartas partes de su tiempo.

La tripulación se prepara para la primera captura del día. Los pescadores esperan expectantes el resultado, ya que sus ingresos dependen de lo que pesquen.

"Es el encanto de este trabajo, nunca sabemos qué vamos a pescar. No como en una fábrica. Hay veces que hay muchos peces y otras que no hay nada", explica el pescador, Emmanuel Descharles.

Cuando abren las redes hay cientos de kilos de pescado y la tripulación lo celebra. Aunque no hay mucho tiempo, porque hay mucho trabajo que aún queda por hacer.

A bordo del barco, toda la pesca es clasificada en función de la especie y el tamaño.

"Es el trabajo diario del pescador, hay que clasificar el pescado. Es un poco monótono, siempre es lo mismo", dice Emmanuel.

"¿Pero le sigue gustando?"

"Sí, mira esto... Cuando ves la calidad del pescado, es extraordinario".

En la bodega del barco el pescado es pesado, etiquetado, congelado y almacenado. Todo este proceso se repite varias veces al día.

Es un trabajo agotador y la tripulación apenas tiene tiempo para descansar. Pero últimamente, estos pescadores tienen una sensación de urgencia, ya que hay un problema creciente a ambos lados del Canal que pone en peligro su medio de subsistencia: el Brexit.

En caso de que no haya acuerdo, se les prohibirá el acceso a las aguas británicas en solo unas semanas.

"Si eso pasa será la muerte de este trabajo para los franceses, porque si no podemos pescar en aguas británicas no merece la pena", asegura Emmanuel Pauchet.

Este mismo temor también lo siente Pierre. Con sus compañeros de trabajo ha invertido 2.7 millones de euros para la construcción de este nuevo barco. Aún así, Pierre entiende por qué 9 de cada 10 pescadores británicos votaron por abandonar la UE en el referéndum de 2016.

"La legislación europea es cada vez más estricta y absurda. Porque las normas, francamente, no tienen ni pies ni cabeza. Estamos cansados y los británicos estaban hartos. Pero aquí en Francia también lo estamos", dice Pierre Leprêtre.

A pesar de sus preocupaciones estos pescadores no han perdido la esperanza. Por un lado, si el acuerdo del Brexit es aprobado tendrán garantizado el acceso a las aguas británicas durante el periodo de transición y les da el tiempo suficiente para lograr un nuevo acuerdo de pesca. Por otro lado, en caso de un Brexit duro, confían en que la industria pesquera británica querrá negociar con otros países.

"Su producción no la consumen solo los ingleses, así que están obligados a exportar, y para exportar necesitan a Europa, no pueden guardarlo todo para ellos", afirma Pierre.

"Así que cree que habrá algún tipo de acuerdo?"

"Es una forma de negociación, sí. Podemos decir que 'vosotros tenéis el derecho a exportar a Europa, pero nosotros tenemos el derecho a pescar en vuestras aguas".

Cuando la noche empieza a caer el tiempo empeora y la pesca se hace más complicada. Deciden entonces regresar a Boulogne-Sur-Mer, donde el pescado será subastado y vendido al mejor postor.

Este es el principal puerto pesquero de Francia. 800 pescadores tienen su base aquí y miles de personas trabajan en la industria. Su destino está ligado, más que nunca, a la política de Westminster.

Bryan Carter