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Europa lucha contra la creciente llegada de drogas sintéticas

Europa lucha contra la creciente llegada de drogas sintéticas
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a Unión Europea ha registrado hasta ahora más de 750 nuevas sustancias psicoactivas (NPS), pero siempre están apareciendo nuevas. Pueden ser muy perjudiciales y a menudo se importan con falsas declaraciones en las aduanas. ¿Cómo podemos identificar y luchar contra este nuevo y muy dinámico mercado de drogas? Esta es la misión del laboratorio del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea.

Las aduanas han emprendido una carrera contrareloj para detectar los denominados 'altos niveles legales': Químicos que imitan los efectos del cannabis, la cocaína o la heroína y que cualquiera puede comprar barato en la web, ya que a menudo no son ilegales. El peligro es que sabemos muy poco sobre estas moléculas, a menudo producidas por laboratorios asiáticos.

Para saber más, nos dirigimos a Ispra, en Italia. Aquí, en el Centro Común de Investigación (CCI) de la Comisión Europea, científicos analizan estas misteriosas drogas. Se trata de muestras enviadas a menudo por las autoridades de los Estados miembros cuyos controles rutinarios no dieron resultados claros. No consiguieron respuestas por una buena razón: se enfrentan a un verdadero cambio de paradigma.

Claude Guillou es la directora del laboratorio en Ispra: “La policía y las aduanas se enfrentan al hecho de que estas sustancias son mucho más numerosas que las drogas ilegales tradicionales. En general, se basan en una biblioteca de datos para identificar estos productos. Pero para estos nuevos medicamentos, que acaban de ser sintetizados, muchas veces no hay ni un dato. Así que tenemos que empezar desde cero y necesitamos laboratorios especializados como el nuestro para identificar estas nuevas estructuras".

El trabajo de los investigadores consiste en redactar una "enciclopedia" detallada de las nuevas drogas sintéticas.

El trabajo de los investigadores consiste en redactar una "enciclopedia" detallada de las nuevas drogas sintéticas. Pero primero deben arrojar luz sobre esas sustancias, que tal vez nunca hayan sido probadas en humanos. Verónica Holland, investigadora del centro, nos explica brevemente el proceso de análisis para revelar los componentes de la sustancia: "El espectrómetro de masas indica el peso molecular de la muestra. Junto con la información de nuestro instrumento de resonancia magnética nuclear, nos permite elaborar la estructura de la muestra en cuestión"

En pocos días, se revela la composición de la sustancia y se transmite a la red aduanera. Las autoridades pueden decidir prohibirlo. Sin embargo, saben que una variación podrá reemplazarla rápidamente en el mercado. Fabiano Reniero, del Centro Común de Investigación, nos ilustra la magnitud del problema: "La producción de sustancias psicoactivas progresa a una velocidad increíble. Hemos llegado a registrar dos nuevas sustancias psicoactivas por semana. Debemos ser capaces de identificarlos muy rápidamente".

El impacto de este esfuerzo científico puede encontrarse en Geel, otro laboratorio del CCI, en Bélgica. Este centro desarrolla aplicaciones para instrumentos portátiles que integran todas las huellas químicas registradas en Ispra. Gracias a ello, las aduanas pueden detectar los productos sospechosos sin complicados procesos.

"La espectroscopia Raman es una técnica de análisis en la que un rayo de luz hace vibrar una molécula permitiéndonos obtener un único espectro para cada sustancia", explica Jone Omar, científica del centro.

Ambos laboratorios trabajan juntos. Eso les permitió encontrar una solución cuando la huella dactilar química de una sustancia incautada no estaba registrada en la biblioteca. Desarrollaron un método para catalogar las drogas en tres familias principales: catinona, cannabinoide o fentanilo, un opioide altamente tóxico.

"Esto significa que un funcionario de aduanas, aunque no tenga en su instrumento el espectro que corresponde a la sustancia que desea identificar, sabe que debe tratarla con gran cautela porque puede ser potencialmente mortal", cuenta Ana Boix. Con este dispositivo, los funcionarios de aduanas pueden intensificar la lucha contra las drogas ilegales. Desde noviembre, la UE considera nuevas sustancias psicoactivas como "drogas".