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La realidad que esconde el falso milagro económico de Portugal

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La realidad que esconde el falso milagro económico de Portugal
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Portugal abandonó las políticas de austeridad impuestas por Bruselas en 2014 y hoy se pone como ejemplo de recuperación económica. El estímulo ha sido una política basada en el mercado inmobiliario y el turismo; pero los buenos resultados esconden la cruda realidad.

Los pocos que se han beneficiado

En Portugal, en el centro de Oporto, Rui Lé Costa nos muestra casi cada 200 metros cada una de las propiedades que ha reformado. Su empresa Feel Porto se ha especilizado en la compra y rehabilitación de edificios de alquiler a corto plazo.

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Rui Lé Costa mostrando sus propiedades en OportoEuronews

Solo tenía 2 estudios en 2014 y sin embargo ahora administra un total de 75 apartamentos. Para renovar todos estos edificios, Rui acudió a inversores extranjeros."Tenemos inversores españoles, franceses, italianos, ingleses. También tenemos inversores de América, en este caso Brasil, Estados Unidos y Canadá", apunta el empresario.

Tenemos inversores españoles, franceses, italianos, ingleses. También tenemos inversores de América, en este caso Brasil, Estados Unidos y Canadá
Rui Lé Costa
Consejero delegado de Feel Porto

Aquellos interesados en invertir en el sector inmobiliario se pueden beneficiar de una exención de impuestos. La oleada llegó y en solo 3 años los proyectos de rehabilitación florecieron. Los centros de Oporto y Lisboa han terminado invadidos por turistas. Para Rui la crisis se ha convertido en una maquina de hacer dinero. El año pasado, su compañía facturó 2,5 millones de euros en alquileres a corto plazo.

Portugal está ganando casi 5 mil millones de euros gracias a este plan para reactivar el mercado turístico e inmobiliario. Sin más políticas de austeridad, el país anuncia con orgullo que ha salido de la crisis.

¿Quiénes son los que se quedan atrás?

En el corazón del casco histórico de Oporto, Irma se siente cada vez más extranjera en su propio barrio."Ha cambiado mucho, hemos perdido mucha gente en el centro histórico. Porque los alquileres han aumentado exponencialmente", destaca Irma Sousa que es trabajadora social del Ayuntamiento de Oporto. Además señala: _"Los ingresos, especialmente de las personas mayores, no pueden soportar los precios que se cobran hoy en día. Hablamos de la gente que tiene una pensión de 250, 280 euros al mes. Con eso, hoy no se puede ni siquiera pagar una habitación en el centro de la ciudad." _

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La trabajadora social Irma hablando con OtelindaEuronews

En 2012, el gobierno modificó la ley a favor de los propietarios. Se facilita el desalojo de los ocupantes en caso de renovación del local. Otelinda, de 74 años, vive en la planta baja de este edificio deteriorado.

En estas viejas casas es donde vivimos, donde siempre hemos vivido, donde criamos a nuestros hijos, donde están nuestras raíces
Otelinda
Mujer en proceso de desahucio

Ha vivido toda su vida en esta casa. El día anterior, recibió una notificación de desahucio por facturas impagadas. Con una pensión de 282 euros al mes, el alquiler se volvió impagable para ella. La resolución dice que tiene que devolver tu casa y le pide que pague 3906 euros.

"¿Qué hago ahora que he recibido esta notificación de desahucio? Tendré que recoger mis cosas y poner todo en cajas. En estas viejas casas es donde vivimos, donde siempre hemos vivido, donde criamos a nuestros hijos, donde están nuestras raíces, ¡esto es lo que debería preocupar al gobierno! ¡No, los turistas! , se queja impotente Otelinda.

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Otelinda en la puerta de su casaEuronews

Tras 53 años en el edificio, Otelinda será desahuciada. Solo unos pocos días más podrá disfrutar de las increíbles vistas de su ciudad. "Quería quedarme en mi humilde casa. Pero desgraciadamente no siempre es todo como nos gustaría", lamenta Otelinda. Turistas de todo el mundo pronto ocuparán su hogar y su casa de toda la vida se convertirá en un hotel.

De las cifras a los hechos

En Oporto, la liberalización del mercado del alquiler provoca decenas de desahucios cada mes. Si vemos las cifras, Portugal es un ejemplo de recuperación económica, con un 2% de crecimiento anual y una tasa de desempleo inferior al 8% en 2019.

Para el economista José Reis, estos resultados tan halagüeños esconden una realidad muy diferente: "Es cierto que la balanza comercial está equilibrada, pero equilibrada por el sector de los servicios y especialmente por el turismo, que mantiene unos salarios muy bajos. Existen limitaciones impuestas por las normas de Bruselas y la obligación de enviar una parte significativa de la riqueza, que sería importante para el desarrollo del país y para saldar la deuda pública, para pagar a los acreedores internacionales. Esta es una enorme limitación que paraliza la posibilidad de invertir en el sector público. En Portugal, los servicios públicos son los náufragos de las políticas de austeridad."

¿Cómo se refleja en la Educación este falso milagro?

Rubén Silva da clases de surf a niños todos los fines de semana, pero en lisboa Rubén ejerce su verdadera profesión, la de profesor. Encadena contratos precarios para ganar 1.100 euros al mes. Para ir a la capital cada semana y conseguir alojamiento, gasta la mitad de su sueldo.

"Tengo casa en Oporto y en Lisboa vivo en un albergue juvenil. Es una situación precaria, que me afecta enormemente. Pero ya me he acostumbrado", destaca Silva. Rubén sueña cada año con quedarse con su familia en Oporto. "No saben lo que es tener que dejar a mi hijo y a mi familia cada semana. Mi hijo nunca volverá a tener 7 u 8 años. Me pide que lo lleve a la escuela; pero no puedo", añade el profesor.

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Rubén Silva dando clases de SurfEuronews
No saben lo que es tener que dejar a mi hijo y a mi familia cada semana. Mi hijo nunca volverá a tener 7 u 8 años. Me pide que lo lleve a la escuela; pero no puedo
Rubén Silva
Profesor

Sin estas clases de surf, Rubén no podría sobrevivir. Durante 10 años, para controlar el déficit público, el gobierno portugués ha congelado los salarios de los funcionarios. Las múltiples huelgas en las que Rubén ha participado no han servido para nada.

"Para que se hagan una idea del drama que está ocurriendo, hay profesores que nunca pueden alcanzar un salario completo. Ya nadie quiere ser profesor. Nadie. Las únicas ofertas de trabajo que nadie quiere. Vas a hacer un mes de reemplazo o dos meses. Con horas reducidas, 10 o 15 horas. Cuando la gente me pregunte qué voy a hacer el año que viene...digo que no se", señala idignado Rubén.

Mientras que espera suceda un milagro en el que ya no cree realmente, Rubén sigue recorriendo los 300 km que le separan de Lisboa cada semana.

¿Cómo se refleja en la Sanidad este falso milagro?

Es el hospital público Saint-Jean en Oporto. En los últimos años, los trabajadores de la salud se han declarado regularmente en huelga. Miguel Guimaraes preside el Consejo Nacional de la Asociación Médica. Como todos sus compañeros, denuncia la falta de personal y material en el sector sanitario... Nos muestra el mal estado del edificio prefabricado donde se ofrece el servicio de pediatría y se está hospitalizando a niños en estos 10 años.

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Miguel Guimaraes muestra el estado de la Sanidad en PortugalEuronews
Todas estas estructuras no serán rehabilitadas en los próximos 10 o 20 años. Esto es muy grave para todos los que trabajan en el sector sanitario nacional.
Miguel Guimaraes
Presidente de la Asociación Médica Nacional de Portugal

Miguel Guimaraes es el presidente de la Asociación Médica Nacional de Portugal y subraya: "Estamos hablando del centro hospitalario Saint John. Uno de los mejores hospitales de Portugal. Imagine lo que está pasando en los hospitales de Veja, Évora, Porto Alegre... Todas estas estructuras no serán rehabilitadas en los próximos 10 o 20 años. Esto es muy grave para todos los que trabajan en el sector sanitario nacional. Muy perjudicial para nuestros pacientes. Nuestros representantes políticos pueden pensar que la crisis para ellos ya ha pasado; pero no para el pueblo portugués"

Cada año, el éxodo de médicos y enfermeras continúa aumentando. Las medidas de austeridad terminaron en 2014, pero muchos portugueses todavía tienen que soportar el coste social de la recuperación económica.