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Pesca deportiva, ¿placer lucrativo o amenaza para el mar?

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Pesca deportiva, ¿placer lucrativo o amenaza para el mar?
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Este no es un verano sin preocupaciones para las regiones costeras de Europa. Pero para un grupo de amigos en Cataluña, el levantamiento parcial de las restricciones ligadas a la COVID-19 significa volver a su pasatiempo favorito: la pesca en barco en las ricas aguas mediterráneas del Cabo de Creus.

"Lo que atrae al pescador es el contacto con la naturaleza. Es la emoción de la picada. Nunca sabes qué pescado se va a enganchar y luego compartirlo en Instagram, Facebook y otras redes sociales. Y luego, muchas veces, se devuelve al mar, porque no hace falta llevarse siempre todo lo que se pesca", explica Cinto Berta, jefe de la sección de pesca deportiva de Rosas.

_"Alrededor de nueve millones de personas en Europa pescan por placer. Muchas comunidades pequeñas y regiones más pobres confían en este popular pasatiempo, que trae alrededor de 10.500 millones de euros a las economías costeras de Europa601996_EN.pdf). Pero, ¿qué precio tiene que pagar el medio marino?"_, dice Denis Loctier, Euronews.

A los pescadores de recreo no se les permite usar equipo profesional, pero aún así afectan a las poblaciones de peces. Capturan más abadejo y tanta lubina atlántica como los buques comerciales. La Unión Europea (UE) restringe la pesca deportiva de poblaciones agotadas, como el bacalao del Báltico oriental o el atún rojo del Mediterráneo, pero los biólogos dicen que no es suficiente, porque se pasan por alto las amenazas a las especies vulnerables con menos valor comercial.

"Cada vez quedan menos pescadores artesanales y en cambio los pescadores recreativos, cada vez hay más. Entonces lo que nos damos cuenta es que para algunas especies las capturas se asemejan a lo que son las capturas sacadas por los pescadores profesionales tradicionales. Esto, cuando sacamos los resultados, parece un poco chocante", cuenta Josep Lloret Romañach, biólogo marino y pesquero, Instituto de Ecología Acuática, Universidad de Girona.

Pesca deportiva sostenible

Para mantener la pesca deportiva sostenible, la Comisión Europea respalda las licencias recreativas, las aplicaciones móviles con informes de captura y otras medidas.

La sobrepesca es una doble amenaza para los lugares que dependen del turismo: los pescadores que eligen destinos como Rosas dejan bastante dinero en la economía local.

"El hecho de venir aquí, alquilar un apartamento, tal vez comprar un apartamento, tener la posibilidad de alquilar un barco, o de comprarlo, alquilar un amarre... También trabajan las tiendas, porque hay que ir a comprar el material para pescar. Todo ello, sabiendo también que hay que tener cuidado para no estropear el ecosistema", declara Vero Medina, concejala de Deportes y Juventud, Ayuntamiento de Rosas.

Si los viajes de pesca en barco cuestan cientos de euros y pueden considerarse de lujo, la pesca en tierra atrae a personas de todas las clases sociales.

Josep Lloret, un investigador que estudia la pesca deportiva en Europa, realiza entrevistas periódicas con los pescadores para comprender mejor por qué, cómo y cuánto pescan.

"Vengo mucho a pescar aquí y la verdad es que pesco mucho más que la mayoría de los hombres", asegura una pescadora catalana.

En muchos lugares, la pesca costera no amenaza tanto a las especies de peces vulnerables como la pesca en barco, incluso si los pescadores generalmente no liberan sus capturas al mar

"Sí, sí, sí, me los como, no son solo para pescarlos y volverlos a tirar. Me los como", afirma un pescador de la ciudad francesa de Toulon.

Para muchas familias, particularmente en áreas menos desarrolladas económicamente, la pesca es más que un pasatiempo.

"Nos encontramos lo que se llama pesca de subsistencia, o sea, gente que ya no va como hobby, sino que va para poder llevar un poco de pescado, para alimentar a su familia. Esto son un tipo de pescadores sobre los que no tenemos muchos datos, pero que también es interesante y que vete a saber en el futuro depende de cómo vaya la crisis de la COVID, si acabaremos todos pescando en el muelle, los biólogos también", dice Josep Lloret Romañach, biólogo marino y pesquero, Instituto de Ecología Acuática, Universidad de Girona.

Pero, ¿qué pasa con los pescadores profesionales? ¿Les preocupa el creciente número de aficionados, menos controlados y con menos experiencia? Quienes se ganan la vida en el mar están cada vez más preocupados por tener que compartir el espacio y los recursos marinos.

Conflictos en el mar

Nos reunimos con el presidente del gremio de pescadores de Llançà, Jordi Fulcarà, mientras muestra a los turistas el puerto. Cree que el control en el mar es insuficiente. Hay pocas patrullas, incluso en áreas marinas protegidas, y los pescadores recreativos, a menudo, carecen de conocimientos básicos o disciplina, lo que causa problemas.

"Gente que sabe que somos profesionales entonces nos respeta, respeta nuestras señales, nuestra señalización, nuestras redes y hay gente que no entiende nada y tira las anclas encima de nuestras redes y tenemos conflictos. Entonces solo lo que pedimos es que haya un poquito más de vigilancia", señala Jordi Fulcarà, presidente del gremio de pescadores de Llançà.

El conflicto tiene sus raíces en filosofías de pesca divergentes y el temor de los pequeños pescadores a ser expulsados por el lucrativo sector de la pesca recreativa.

"Esto se ve como una amenaza por un colectivo que depende culturalmente de un tipo de actividad que es su razón de ser. Ellos tienen derechos, según su percepción, adquiridos por una relación histórica que han mantenido a lo largo del tiempo con el medio marino", explica Sílvia Gómez, científica marina, Universidad Autónoma de Barcelona.

Bucedores y pescadores submarinos

Los pescadores de ocio también tienen que convivir con otros usuarios del mar, como los buceadores.

La familia de Boris Mörker lleva más de 40 años dirigiendo un centro de buceo en Rosas. La pesca está restringida en algunos de sus puntos de buceo, y permitida en otros. Bajo el agua, la diferencia puede ser muy clara.

Boris dice que los aficionados a la pesca, a menudo, dejan un rastro de corales dañados y equipos de pesca perdidos.

Además, la polémica caza submarina con lanza, un tipo de pesca deportiva, tiene como objetivo peces grandes, los que más fascinan a los buceadores.

"En las zonas donde se permite la pesca submarina, los peces se esconden cuendo te ven. Incluso hacer fotos es casi imposible. Hay muy pocas especies en general. Pese a que hay muchas rocas donde podría haber muchos meros, no los hay", afirma Boris Mörker, instructor de buceo en el Centro de Buceo Poseidón.

Por su parte, los pescadores submarinos piden una regulación más inteligente en lugar de prohibiciones directas. Explican que, a diferencia de otros pescadores, ven el pez que pescan. Esto significa que pueden seleccionar sus objetivos para minimizar el impacto ambiental siempre que la regulación sea clara.

Si profesionales y aficionados encontraran una manera de compartir los recursos marinos de manera sostenible, todos ganarían.

"Es cuestión de hablar y entender que el mar es su futuro, pero también es nuestro futuro, nuestra recreación y la pesca recreativa, la pesca submarina también tiene una industria que vive de vender fusiles, que vive de vender aletas, que vive de vender trajes. Esta gente tiene el mismo derecho a vivir del mar que el resto de la gente, con lo cual yo creo que con entendimiento, con ayuda de la administración, podemos llegar a un acuerdo", dice Oscar Sagué, pescador submarino, Foro Internacional para Actividades Submarinas Sostenibles (IFSUA).

Una investigación más profunda y una mejor regulación mantendrán la pesca deportiva segura para el mar, buena para la economía y abierta a todos.