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Rumanía afronta su difícil salida del carbón

Por Hans von der Brelie
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Rumanía afronta su difícil salida del carbón
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Carbón por todos lados. El valle de Jiu fue el corazón del carbón de Rumanía. Aumento de costes y cambio climático, imponen la transición energética. ¿Cómo cambiará Rumanía?

La zona es un paisaje apocalíptico de derrumbe industrial: edificios mineros abandonados hasta donde alcanza la vista.

¿Qué pasará con las regiones carboníferas de Europa en transición? ¿Podrá la Unión Europea marcar el rumbo de un relanzamiento sostenible? ¿Podrá Rumanía reconducir la situación para un cambio sin problemas en el Valle de Jiu?

La primera mina abrió en el valle en 1840. El valle de Jiu se convirtió en la potencia de la región. Sin duda tuvo un pasado glorioso. ¿Pero todavía tiene un futuro glorioso?

Algunos todavía recuerdan los cierres de minería caóticos y no coordinados a finales de los 90. Las compensaciones masivas desencadenaron violentos movimientos de protesta, los mineros marcharon hacia la capital, Bucarest.

Hubo enfrentamientos violentos, cambios de gobierno y un cambio demográfico masivo: gente desilusionada abandonó la región para encontrar trabajo en otro lugar. Valle de lágrimas es es la forma que se usa a veces para definir esta <ona surcada por el río Jiu

El minero jubilado Catalin Cenusa nos guía en la mina de carbón abandonada de Petrila. Los edificios se viniendo abajo, pero en la parte de atrás, colegas de Cenusa descargan el carbón que llega de una mina vecina, para enviarlo a una central eléctrica cercana: "Fui minero 27 años. Allí abajo, en las galerías, nunca teníamos suficiente aire para respirar, la concentración de oxígeno era demasiado baja. Junto a otros gases y polvo, desencadena enfermedades pulmonares a todos, todos los los mineros tienen problemas pulmonares. Su expectativa de vida es más corta. Hubo un estudio reciente que mostró que los exmineros mueren entre los 56 y los 65 años en el Valle de Jiu, a causa de esas enfermedades pulmonares y la silicosis".

En el periodo del régimen comunista de partido único hubo dieciséis minas de carbón en el valle de Jiu. Ahora doce están cerradas. De cincuenta mil mineros en los años 90 a unos cuatro mil hoy.

El valle de Jiu está en el suroeste de Rumanía, a seis horas en coche desde Bucarest. La mina de carbón de Livezeni sigue aún abierta. El turno de la madrugada ha vuelto del trabajo.

Gabriel y sus compañeros acaban de conocer un decreto firmado por el ministro de Economía, anunciando el cierre de dos minas más en el Valle de Jiu, a partir de 2024.

El Acuerdo Verde de la Comisión Europea intenta suavizar la eliminación del carbón en todo el continente estableciendo un paquete de apoyo de miles de millones de euros, llamado Mecanismo de Transición Justa.

El carbón todavía emplea a unos doscientas cuarenta mil trabajadores en 108 regiones de la Unión Europea. La Comisión Europea asignó unos cuarenta mil millones de euros a las regiones carboníferas en transición en los próximos siete años.

Se añaden hasta 150 mil millones más de inversores públicos y privados. Para los próximos siete años, la Comisión Europea destinó unos 40 mil millones de euros de la Unión Europea.

Esto irá acompañado de miles de millones canalizados desde otras líneas presupuestarias, como el Fondo Social Europeo, hacia las regiones carboníferas en declive, impulsando la transición del carbón en unos 50 000 millones de euros. La Comisión quiere que este dinero se multiplique con la garantía del Banco Europeo de Inversionesde inversores privados y de líneas presupuestarias de la UE dedicadas al sector empresarial, como Invertir UE__. Todo ello podría sumar más de 150 mil millones de euros.

Nos encontramos con otro minero en activo: Gabriel Radu. Tuvo un día difícil. Sus compañeros le llaman “el hombre de las diez toneladas diarias”. Su galería está a 500 metros bajo tierra.

En unos meses se jubilará. Recordando su carrera nos dice: "Estoy orgulloso del trabajo de esos años. Pero no volvería a tomar la misma decisión". Cuando fue joven tuvo una oferta para trabajar en el ejército, pero la rechazó, prefirió el mundo del carbón y la minería. Es un mundo de total confianza y compañerismo: allá abajo ls vida depende de uno y del otro.

Mariana está feliz de tener a su marido sano y salvo. Hace unos años, Gabriel se destrozó la pierna en una galería subterránea al desplomarse las vigas. El hijo de la pareja también es minero.

El 90 por ciento de las familias mineras se dedican a la extracción de carbón desde generaciones, dice Gabriel. El hijo de la pareja, Radu es cocinero, pero su empleador lo engañó, no le pagó el salario acordado, por lo que renunció y finalmente su padre le encontró un lugar de trabajo minero en Livezeni.

Mariana, la mujer de Gabriel, no tiene dudas: "Aquí el único trabajo es la mina, nada más. Y el dinero nunca nos alcanza. No hay futuro aquí. La mayoría de los jóvenes se van al extranjero donde pueden ganar algo de dinero. No hay trabajos aquí, ¿dónde deberíamos ir a trabajar? Todo está cerrado. ¿Deberíamos irnos todos? ¿Trabajar en un pub? Es lo único".

Un enorme agujero financiero, eso define Hunedoara. La empresa pública insolvente que lleva minas y centrales de los valles del Jiu hacia la"reestructuración". El ex minero y sindicalista Cristian Rosu tiene que apuntalar una montaña de deudas, es el administrador especial de la empresa: "Todavía tenemos cuatro minas de carbón activas en el valle de Jiu y dos de ellas, Lupeni y Lonea, van a cerrar pronto. Las otras dos, Vulcan y Liveseni, no tienen fecha de cierre fijada. Siguen trabajando como las minas de carbón en otros lugares de la Unión Europea, en particular en Alemania y Polonia. Mientras las minas alemanas y polacas sigan extrayendo carbón, Vulcan y Liveseni harán lo mismo. Hay que tener en cuenta que por aquí no hay otros trabajos, no hay otras industrias”.

Por ejemplo, mi propia familia: mis padres, mis abuelos, los padres de mis abuelos, todos trabajaron en las minas de carbón de aquí. Es la misma historia familiar para todas las familias que viven aquí. Nuestro cordón umbilical está atado a las minas”.

Paroseni, data de 1956. Es la central eléctrica de carbón más vieja de Rumanía. Rumanía hace años que está entre los principales contaminadores del aire de Europa. Mediante procedimientos de infracción, la Comisión Europea presionó a Rumanía para cerrar algunas de las centrales más contaminantes.

Paroseni, junto con el cercano Mintia-Deva de carbón central térmica, genera alrededor del 5% de la producción total de electricidad de Rumania.

Las centrales térmicas rumanas tienen tecnologías obsoletas. La mayoría de ellas incumplen las estrictas condiciones ambientales impuestas por la Comisión Europea a partir de 2021. La edad promedio de las unidades de carbón en Rumania es de 42 años, por lo que la mayoría de ellas no podrán obtener beneficios.

Una de las unidades de Paroseni se actualizó: con el apoyo de una empresa japonesa, se equipó con lo último en tecnología de filtrado: una inversión de doscientos millones de euros. La primera modernización se terminó alrededor de 2007 y se pagaron 150 millones de euros, se finalizó una segunda mejora en 2018 y se pagaron 65,3 millones de euros.

En la nueva y brillante unidad de desulfuración de gases de combustión la piedra caliza se utiliza para eliminar el óxido de azufre de la combustión del carbón.

Pero esto no resuelve el problema del CO2: junto con otras plantas de combustibles fósiles, Paroseni contribuye enormemente al calentamiento global. Sin embargo, su director, Doru Visan, espera mantenerla abierta como unidad de reserva para hacer frente a los picos repentinos de consumo de energía."Hoy, esta unidad operativa cumple no solo con los requisitos medioambientales, sino también con los más restrictivos que entrarán en vigor en 2021. Por suerte, hay más elementos a tener en cuenta, como la vida útil del equipo, que es de alrededor de 28 a 30 años como máximo, y también la cantidad de carbón que sale de las minas: ambos acabarán al mismo tiempo.

Debemos prestar la máxima atención a la seguridad de nuestro suministro de energía. Desde mi punto de vista, debemos invertir en energías renovables. Tendríamos que invertir en gas natural porque es importante asegurar el suministro de energía. Y por último, pero no menos importante, tenemos que invertir en energía nuclear".

Bankwatch Rumaniavigila de cerca el dinero de los contribuyentes y la combinación energética de Rumanía. Por eso Alexandru Mustata califica de "poco ambicioso" el Plan del Clima y Energía del gobierno de Bucarest. Cree que se debería invertir más en energías renovables y huir de las pérdidas generadas por los combustibles fósiles: "El carbón del Valle de Jiu es muy caro. La minería es muy cara. El equipo está anticuado, tiene 30 años. Y también ha habido muchos accidentes porque no hubo modernizaciones en las minas en las últimas décadas. Además, esta central de carbón modernizada de Paroseni es muy contaminante. Es una de las unidades más contaminantes de todo el país. Y a pesar de que fue modernizado, todavía no es eficiente en económicamente. La empresa que opera estas centrales eléctricas, Hunedoara Energy Complex, tiene deudas cercanas a los mil millones de euros. Es una locura . Los últimos cuatro años no han pagado por la contaminación que producen. Es un misterio cómo esta empresa sigue funcionando hoy, con la deuda acumulada que tiene".

El ministro de Economía y Energía de Rumanía Virgil Daniel Popescu nos asegura que no construirán otra central eléctrica de carbón. En el Valle de Jiu hubo un acuerdo con la Comisión Europea de cerrar dos de las cuatro minas en 2018. Todavía siguen abiertas. ¿Por qué? "Sí, todavía están abiertas - nos explica el ministro- es porque el último gobierno no tuvo en cuenta la gran cantidad de carbón que hay en estas minas y que allí existe un gran riesgo de autoignición".

Debe saber que estamos comprometidos a respaldar el Acuerdo Verde de la Comisión Europea. Y si nos hemos comprometido a cumplir el Acuerdo Verde tenemos que hacer la transición energética. Y la transición del carbón a las energías renovables a través de un combustible de transición es una prioridad para nosotros. Ya trabajamos en un programa para hacer la transición del carbón a través de gas natural. Tenemos el dinero, tenemos las finanzas y sabemos cómo hacerlo. Así que lo haremos.

Cuando le preguntamos si en diez, veinte, treinta años ¿habrá todavía alguna minería del carbón en Rumania, asegura: "Dentro de 30 años no, acabo de darle una respuesta. No podemos quedarnos congelados en el pasado".

El alcalde de Petrosani, Tiberiu Iacob-Ridzi, reelegido por quinta vez, trabajó como ingeniero en la mina Livezeni. Convenció a los pueblos de todo el valle. Firmaron un memorando en Bruselas, para acordando con la Comisión Europea la implantación del Acuerdo Verde: "El trabajo del futuro, en el Valle de Jiu, ya no será en las minas, sino en el turismo, los servicios y las energías renovables. Es importante lo que pasa en Bruselas: crearon la Plataforma de Transición Justa para las Regiones del Carbón en Transición y por primera vez ponen su atención en la gente, en las familias, no solo en la rentabilidad o en el medio ambiente sino en el ser humano. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dijo que nadie se quedará atrás. Los países que comparten los problemas comunes de la minería del carbón experimentarán juntos esos grandes cambios, con el pleno apoyo de la Comisión Europea".

El nuevo Acuerdo Verde significa trabajo.

Nicolae Dumitrescu, también fue minero. Después de haber dejado la mina Petrila, trabajó muchos años en Italia. Pero con el deseo de ser su propio jefe volvió a casa para lanzar su propia pequeña empresa constructora, Valle Jiu. El proyecto Transición Justa en el valle de Jiu impulsa la actividad: "Supongo que el futuro está en la construcción, las reformas de eficiencia energética. La construcción, la infraestructura de las ciudades evoluciona, incluso en las aldeas. Además habrá inversiones en tecnología de la información, ya tenemos algunas empresas magníficas. Pero todos esos cambios deben contar con el apoyo de la Unión Europea. Las pequeñas y medianas empresas y las nuevas empresas que se van a crear necesitan ayuda para activar proyectos".

La Transición Justa en Jiu Valley está en trámite, la mayoría de los proyectos despegarán en los próximos siete años. Todos con una meta común. Entre las opciones discutidas se encuentra la transformación del valle del carbón en destino turístico durante todo el año.

Emil Parau hizo fortuna en la industria de la madera y reinvirtió beneficios construyendo la estación de esquí de Straja. Tiene planes para una segunda estación de esquí en la parte alta del valle de Jiu.

Pero la estación de esquí STRAJA llega a los 1800 metros y necesita nieve artificial ... ¿es realmente un proyecto "sostenible" en condiciones de calentamiento global? Sin embargo, Parau defiende su proyecto. Y no es el único: algunos exmineros invirtieron en hostelería y allí, en el valle, los alcaldes planean conectarse por un proyecto de movilidad verde: las líneas de autobuses podrían funcionar pronto con gas natural, en lugar de diesel sucio.

Parau cree que_"El Valle de Jiu tiene un potencial turístico fantástico. No se trata solo de turismo de esquí. Nuestra región es de una belleza impresionante En unos años tendremos miles de cicloturistas en este valle. El año que viene, ojalá hayamos terminado unos 500 kilómetros de senderos para bicicletas de montaña. Además probablemente tengamos una de las mejores regiones de Europa para turismo espeleológico. En Straja, haremos que 500 personas puedan trabajar en invierno durante la temporada de esquí, es como una pequeña mina. ¿Por qué no imaginar que en el futuro tendremos miles de personas empleadas en el sector turístico a lo largo del Valle de Jiu? "_

Quizás el futuro del valle se pueda encontrar en estaciones de carga eléctrica. Marius Surlea las desarrolla. Empezó su carrera en, como pueden imaginar, una mina de carbón. Lanzó su empresa, Euroelectric, con tres personas, ahora son 65 y están en expansión:"El desarrollo de nuestra empresa se basó en la mano de obra cualificada de la zona minera aquí en el valle de Jiu y la de los jóvenes que vienen de la universidad local. Gracias a la oportunidad de conseguir algunos fondos europeos, nuestra empresa pudo acelerar su desarrollo, eso explica nuestro éxito".

Stefan Nistor también fue minero.Llegó a Rumanía desde Moldavia. De joven supo de las minas de carbón del valle de Jiu, se mudó, como muchos, a una región que veía como una especie de El Dorado. Sus grandes esperanzas se hicieron añicos. Como muchos otros se quedó en paro, pero Nistor pudo cambiar de actividad.

En lugar de extraer carbón sucio en galerías subterráneas polvorientas como lo hizo durante años, hoy construye unidades eléctricas en un espacio de trabajo libre de polvo dedicado a catapultar a Rumanía hacia un futuro de movilidad eléctrica y sostenibilidad:"Soy necánico de formación: sé reparar, cuidar y utilizar todo tipo de maquinaria. Todo ese conocimiento que he acumulado en la mina de carbón me ayudó mucho en mi trabajo. Aprendí a soldar, sé manejar cadenas de montaje Todos esas experiencias mineras, sólidas como una roca, puedo usarlas aquí, solo necesitas ser creativo."

El verdadero tesoro del Valle de Jiu es el conocimiento técnico profundamente arraigado en la zona. Será esa experiencia laboral la que permita que la gente reconstruya un futuro nuevo y sostenible. La Universidad de Petrosani es un factor clave para desarrollar técnicas pero también capacidades de gestión.

Para atraer inversores directos de otras regiones o del extranjero, la universidad incluso ofrece programas de estudio a medida que se adapten a las necesidades técnicas específicas de las empresas. El rector de la universidad de Petrosani, Sorin Mihau Radu,"Veo el Valle de Jiu como el futuro Silicon Valley de Rumanía. El Valle de Jiu también tiene un futuro como el valle de la energía, porque tenemos el potencial, tenemos las habilidades y la mano de obra especializada. Podemos formar a los mejores expertos en nuestra universidad. Pensar el futuro de nuestro valle será una mezcla de desarrollo turístico, empresas de alta tecnología y también de tecnologías convencionales".

Para salvar el patrimonio cultural de la historia minera del Valle de Jiu hace falta algo más que una escoba, Cenusa lo sabe bien. Junto a otros mineros, artistas locales y arquitectos, ha fundado una asociación, denominada Planeta Petrila.

En el Museo de la Memoria de los Salvadores Sorin nos muestra su antiguo casco de metal. Necesitó tres años de trabajo voluntario para instalar las primeras salas de este, aún no oficial, Museo de la Minería.

Con sus propias manos incluso reconstruyó una mina de la vieja escuela. Pasos previos hacia un proyecto que quiere tenga impacto internacional y atraiga turistas para ver un lugar que muestra un mundo que ya no existe más allá de estas paredes.

Cenusa nos muestra las imágenes que filmó el último día de trabajo en el fondo de la mina Petrila, antes de que las galerías se cerraran para siempre. Es el último minero de carbón de Petrila.

Un grupo de arquitectos con sede en Bucarest, Timisoara y París son la fuerza impulsora de Planeta Petrila . Supieron de los planes para demoler todos los edificios de la antigua mina. Consiguieron salvar al menos a algunos de la destrucción general. En el valle de Jiu organizaron reuniones, recogiendo propuestas para transformar la mina Petrila en algo completamente diferente.

La arquitecta Ilinca Paun Constantinescu recapitula: “Cuando tuvimos nuestro primer encuentro con los vecinos de Petrila, surgió la idea, y fue algo que nos abrió los ojos, de construir piscinas, porque estos conos de aquí solían ser depósitos de agua para lavar el carbón. Así que va a haber un espacio de ocio en la azotea del edificio, con una bonita vista de Petrila y de toda la zona minera. A continuación, una exposición que tiene lugar en otro punto y esa fue una idea que venía del artista Ion Bárbu, que propuso tener esta rampa circular que permitiría explorar este espacio tan especial. Que todo el complejo de edificios esté conectado al ferrocarril, a Petrosani, convierte el edificio en un muy buen punto de partida, ya que es un nodo de circulación que llevaría a la gente a esa nueva aventura".

Pero esta visión de un potencial punto turístico, que impulse la economía del valle hacia un modelo de desarrollo sostenible con creación de puestos de trabajo está amenazada. Hasta ahora tan solo algunos de los edificios de la mina han conseguido una situación de protección patrimonial y hay un pulso por ver, hasta qué punto la mina será una atracción turística.

En los últimos dos años llegaron al lugar unos 10.000 turistas. Cenusa les da un recorrido, compartiendo conocimientos y recuerdos con padres, niños y turistas. Ahora depende de los responsables de la toma de decisiones locales y nacionales, si esta ubicación excepcional si se convertirá en el Bilbao de Rumanía, o si lo hará terminar como un centro comercial local de ocio.

Cenusa tiene claras sus preferencias:"En diez años, esto debería convertirse en un museo, parte del patrimonio industrial. La rehabilitación de estos edificios significa nuevos empleos en el Valle de Jiu, para la gente de la ciudad de Petrila. Mi sueño es que en diez años esto se convierta en un lugar turístico, con un teatro, con cine al aire libre ... Hay un potencial real para el turismo aquí. El fin de la minería del carbón no debería significar el fin del Valle de Jiu, en absoluto".

Todos los mineros con los que hablamos coinciden: los errores de los caóticos cierres de minas de los años 90 no deberían repetirse. Los nuevos proyectos podrían impulsar el Valle de Jiu emergiendo de las ruinas de un pasado fósil obsoleto.

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Un reportaje de HANS VON DER BRELIE

piloto de drones: SORIN MISCOCI

cámara: HANS VON DER BRELIE

editor de video: SEBASTIEN LEROY

montaje: MARI JEANNE ION

producción: GERALDINE MOUQUET

supervisión: SOPHIE CLAUDET

archivos: CĂTĂLIN CENUȘĂ, PLANETA PETRILA, HUNEDOARA