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Una adolescente polaca crea una página falsa de cosméticos para denunciar la violencia machista

Por Marta Rodriguez Martinez
En la imagen Krysia Paszko vestida con su uniforme de los Boy Scouts muestra la página falsa de cosméticos que ha creado.
En la imagen Krysia Paszko vestida con su uniforme de los Boy Scouts muestra la página falsa de cosméticos que ha creado.   -   Derechos de autor  Krysia Paszko
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Krysia Paszko tiene 18 años, vive en Varsovia, es una boy scout, quiere ser abogada para defender los Derechos Humanos y, hace un año, durante el primer confinamiento por la pandemia del coronavirus creó una página web de venta de productos cosméticos.

Con el nombre "Rumianki i bratki" ("Camomilas y violas", en polaco), su tienda se presenta en Facebook como "una empresa recién establecida para crear y vender cosméticos naturales". Y añade: "Siéntase libre de contactar con nosotros en un mensaje privado para cualquier pregunta o inquietud. Aguanta".

"Camomilas y violas" no es lo que parece. De hecho, es algo muy distinto de lo que dice ser.

Encerradas con su maltratador e incomunicadas por el confinamiento, la Organización Mundial de Naciones Unidas (ONU) ha definido la violencia contra las mujeres durante la crisis sanitaria de la COVID-19 como "la pandemia en la sombra".

Lo que esta adolescente polaca quería no era emprender en el mundo de la cosmética natural, sino abrir una ventana invisible en las casas de aquellas mujeres que estuvieran sufriendo violencia machista para que pudieran pedir auxilio sin ponerse, aún más, en peligro.

Los códigos para denunciar "la pandemia en la sombra"

"Se me ocurrió la idea cuando escuché hablar de una iniciativa similar en Francia", explica Krysia a Euronews.

Máscara 19: esta era la palabra clave con la que las mujeres podían denunciar en las farmacias francesas estar siendo víctimas de violencia doméstica durante el confinamiento. La misma usada en España y Bélgica. Al pedir este específico producto, el personal de la farmacia ya sabía que debía ponerse en contacto con la policía porque su clienta estaba pediendo auxilio.

Se trataba de una de las pocas vías de escape durante unos meses en las que eran escasas las oportunidades de estas mujeres para salir de la unidad doméstica y denunciar la violencia.

En Italia, una mujer de Milán denunció la agresión de su expareja fingiendo hacer un pedido de una pizza, mientras en realidad hablaba con la policía.

Inspirada por este código, Krysia estableció uno parecido para las mujeres que acudieran a su falsa página de cosméticos para denunciar episodios de violencia machista.

"Algo así como: ¿cuáles son tus problemas de piel? ¿por cuánto tiempo has tenido problemas de piel? ¿cómo reacciona tu piel al alcohol?", Krysia pone ejemplos de las preguntas que se plantean a las mujeres que hacen un pedido ficticio en 'Camomilas y violas'. "¿Necesitas cosméticos también para los niños?"

La página transmite estos cuestionarios a una serie de organizaciones polacas de lucha contra la violencia de género que luego se ponen en contacto con la policía. Desde su creación, alrededor de 350 mujeres ya han utilizado este sistema, según los datos que baraja esta adolescente polaca.

"Al principio lo publiqué en Facebook, y pensé que la utilizarían solo amigas, pero luego me decidí a crear la página web para que tuviera repercusión a gran escala", señala. "Y entonces me puse en contacto con la mayor organización polaca especializada en ayuda a víctimas de violencia doméstica".

La violencia machista en Polonia

Varios países del mundo han reportado un pico en el número de llamadas de auxilio de mujeres en los primeros meses de la pandemia.

No, en Polonia. Es uno de los países con las estadísticas más bajas de denuncias de violencia de género de la Unión Europea, según un informe de la Agencia de la UE para los Derechos Fundamentales (FRA).

De acuerdo con las cifras oficiales de 2019, más de 65.000 mujeres y 12.000 niños en Polonia reportaron incidentes de violencia doméstica. Solo se abrieron 2.527 investigaciones.

Amnistía Internacional considera este es el motivo por que pocas mujeres se atreven a denunciar: la falta de fe en el sistema de justicia penal y el miedo a la impunidad y a que no se crea a las víctimas.

Krysia considera que la violencia doméstica es un problema endémico en su país y que el Gobierno podría hacer más por combatirlo.

Por ahora, dice que nadie la ha contactado para inspirarse en su idea, pero ha sido galardonada con el Premio Europeo de Solidaridad Civil concedido por el Comité Económico y Social Europeo de la Unión Europea.

Y con él "Camomilas y violas" y sus códigos están empezando a viajar más allá de las fronteras polacas.